Jicotes

Sugerencias al presidente (III)

Evite, Señor Presidente, mezclar la religión con la política. Las citas bíblicas que rescata conducen, no curiosamente sino inevitablemente, a un liderazgo redentor, donde Usted es la versión tabasqueña del Nazareno.

Si bien el Presidente de la República ha logrado construir su legitimidad sobre la base de su palabra, después de hablar intensamente durante más de un año el discurso presidencial empieza a mostrar grietas que lo hacen cada día menos creíble y menos convincente. Esta tercera respetuosa sugerencia al Presidente está enfocada a enumerar los temas a los que creo que el Presidente ya no puede regresar a ellos.

1.- “Tengo otros datos”. “Tengo otra información”, Así de fácil desmiente a las instituciones especialistas nacionales, y organismos públicos y privados internacionales. Estas frases ya se repiten en tono de chunga. Olvídelas.

2.- “La mafia del poder”. Ya no es posible atribuirle las deficiencias de la administración pública al pasado. Señor Presidente, Usted ya es el poder.  Ha repetido: “Me dejaron un cochinero”, No lo dudo, pero ya tiene un año gobernando y ha tenido un muy buen tiempo para limpiar el tiradero.

3.- “Vamos bien, re que te bien”; “La gente está feliz, muy feliz”. Son frases obsoletas y absurdas, en el año más violento de la historia del país, Ante 34 mil 743 asesinatos; con una extorsión que ha aumentado el 30 por ciento; los feminicidios en 10.31 por ciento; las víctimas de secuestro 3.53 por ciento, su optimismo suena a humor negro.

4.- Señor Presidente, evite las machincuepas, le recordamos que la palabra machincuepa viene del náhuatl “mayontzinxuepa” que significa rodar como calabaza. Durante su campaña y ya como Presidente, se comprometió a un aumento del crecimiento económico del 4 por ciento anual; como no crecimos ni al uno por ciento, entonces vino la vuelta de la calabaza. Ahora el Presidente sostiene que lo importante, no es el crecimiento sino el desarrollo.

5.- Ya no busque pleitos internacionales. Ya tiene la experiencia de que a nada condujeron sus requerimientos de perdón a España y al Vaticano. Sólo provocó la burla y la indiferencia. Su fascinación por la controversia y su imaginación para buscar villanos son inagotables, No se puede andar por la vida pública con el cuchillo entre los dientes.

6.- No banalice los dramas, no recurra al simplismo en las soluciones. Después de lo de Culiacán o la terrible tragedia de la familia Le Barón, afirmar que su política es de “abrazos no balazos”; convocar el rechazo a la delincuencia con: “fúchila”, “guácatela”; conminar a los narcos a que dejen las filas del crimen para que no hagan enojar a sus mamacitas, es algo demencial.

7.-  Evite, Señor Presidente, mezclar la religión con la política. Las citas bíblicas que rescata conducen, no curiosamente sino inevitablemente, a un liderazgo redentor, donde Usted es la versión tabasqueña del Nazareno. Su vocación de predicador es la antítesis de su héroe elegido: Benito Juárez.

Señor Presidente, respetuosamente, pero utilizar la religión como un elemento legitimador, representa una aberración contra el Estado laico por lo que tanto ha luchado el país. Ya no le mueva.

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