Promover entre menores, reflexiones sobre las crisis hídrica y alimentaria I

Considerando que los partidos políticos están demasiado ocupados en sus guerras de poder, como para ocuparse de los graves problemas que hoy vivimos, preguntaba en otro artículo: ¿qué haremos como ciudadanía de a pie para fortalecer la resistencia e impedir que el nuevo orden mundial penetre nuestros microespacios?
Para las/ los educadores populares, esta pregunta implica diversos desafíos, en especial cuando la Nueva Escuela Mexicana busca promover una “lectura crítica de la realidad” que, en lugar de llevar al miedo o a la depresión, contribuya, más que a adaptarse, a explorar alternativas que disminuyan los efectos del desastre, al menos en donde a cada quien le toque desenvolverse.
Aunque tal consigna resulte harto difícil, considerando las precarias condiciones laborales y de formación/ capacitación que padece buena parte del magisterio, cada docente tiene, al menos, dos opciones: o asumirse como burócrata, simulando que “tramita” su tarea, o bien, como real profesional, construyendo el sentido de lo que hace y tejiendo redes de apoyo para lograr sus propósitos (que es lo que han hecho las/los grandes maestros a través de la historia).
Sobre la segunda opción, comparto aquí algunas pistas relativas a cómo trabajamos varios proyectos en la Casa de la Vinculación Social, espacio socioeducativo, alternativo en Querétaro (ya cerrada), en torno a la educación ecológica y divulgación de las ciencias, con chicas/ chicos (de 5 a 17 años) y adultos de barrios urbanos populares (en Carrillo Puerto), dirigidos, no sólo a provocar interés por indagar causas y consecuencias de la crisis ambiental, sino animando el deseo y la voluntad de contribuir creativamente con su mitigación. (Nuestros referentes: P. Freire, F. Gutiérrez, C. Freinet y otros).
Para lograr esto, quienes participaban en dichos proyectos no recibían trato de subordinación (alumnas/os), sino de “colegas”, ya sea de una agencia de detectives, o de viajes o de investigación científica, o editorial, etc., según el caso; que se organizaban cooperativamente en comisiones.
Preguntas generadoras que guiaron esos proyectos fueron: ¿De dónde vienen las cosas que usamos y a dónde van a parar cuando las desechamos?; ¿qué pasa con la naturaleza y las personas, en todo el proceso? Estas preguntas se inspiran en el concepto de “fetichización de la mercancía” de C. Marx. Fetichizar una cosa significa verla como si hubiese aparecido mágicamente ante nosotros, sólo como objeto de consumo (o acumulación), desligada de los procesos que le dieron lugar (extracción, transformación, distribución, cambio o venta). Un ejemplo de esto es cuando las/ los chicos no pueden responder a la pregunta: ¿de dónde salieron tus pantalones?, más allá de “del súper”.
Para comprender mejor esta forma de desfetichizar, parto del grave conflicto y levantamiento de los agricultores, como ejemplo.
(1) Luego de plantear las preguntas generadoras antes señaladas, (2) presentamos una “experiencia sensibilizadora” que desata reflexiones o nuevas preguntas: una imagen o el TikTok de una protesta o una carta, etc. (3) Invitamos a conversar sobre el tema, primero en una “lectura subjetiva”, compartiendo las reacciones que nos provoca tal situación, saberes previos y afectos: ¿qué sé?, ¿cómo me enteré?, ¿qué tiene que ver esto conmigo o cómo me afecta?, ¿qué opino?, ¿por qué es importante (o no) tratar este tema? (4) Luego abordamos una “lectura descriptiva”, sin valoraciones o juicios, para reconocer hechos, actores, lugares y tiempos. (5) En la “lectura estructural”, planteamos y discutimos con argumentos, hipótesis sobre causas, niveles de responsabilidad de la gente implicada y posibles consecuencias. (6) En la escuela se hace además un “estudio multidisciplinario”, abordando el problema desde diferentes materias, incluidas efemérides y rituales. (7) Finalmente, luego de organizar la información recabada, compartimos propuestas sobre cómo publicar los resultados ante la comunidad, para compartir el proceso seguido, los resultados y el compromiso de cambio en nuestro espacio. (En próximas entregas presentaré reacciones del equipo en cada etapa).



