Punto y Seguido

Adiós a Jorge Wagensberg

Un animal no es un borrador inconcluso de ser humano.

Le gustaban por igual las ferreterías a las que consideraba verdaderos museos de historia cultural, tanto como las librerías o los museos de historia natural. Siempre consideró que el aforismo era el género literario más científico, dado que dicho conocimiento y el aforismo comparten un carácter objetivo, inteligible y dialéctico.

Los aforismos son, o pueden ser, pensamientos concentrados para mentes dispersas, nos ayudan a huir del dogma, nos ofrecen cierta dosis de humor y son perfectos para iniciar y orientar una conversación.

“No hay manera de encontrar consuelo frente a la certeza de que un día vamos a morir, ni siquiera en lo bajísima que fue en su día la probabilidad de que llegáramos a nacer”

Jorge Wagensberg murió a los 69 años el 3 de marzo pasado.

Principalmente del libro ‘Más árboles que ramas’, son los siguientes:

‘Vicios y virtudes capitales’

-Toda virtud es una forma benigna de vicio.

-La modestia es una forma benigna de soberbia.

-La generosidad es una forma benigna de egoísmo.

-La frase de Sócrates “solo sé que no sé nada” expresa una forma benigna de soberbia puesto que él sabía que saber que se ignora supone una descomunal sabiduría: la inicial imprescindible para empezar a saber.

-Puede que la lujuria sea un exceso… y puede que la castidad no lo sea ni un gramo menos.

-Se puede obtener un retrato psicológico de un ciudadano a partir de su particular ordenación de los vicios capitales según la intensidad del gozo que le producen.

-Un ciudadano que ordena los vicios capitales, según el gozo que le producen de más a memos: lujuria, gula, pereza, ira, soberbia, avaricia, envidia, tiene más arreglo que otro ciudadano cuyo orden sea: envidia, avaricia, soberbia, ira, pereza, gula y lujuria.

-La lujuria, la gula, la pereza, la ira, son vicios más biológicos que culturales.

-La soberbia, la avaricia y la envidia, son vicios más culturales que biológicos.

-Un orador soltando banalidades con gran seguridad y mayor solemnidad ante una audiencia cautiva es un buen escenario para anotar datos sobre la soberbia, la ira, la pereza, el egoísmo, y la estupidez del comportamiento humano.

-El ser humano cuando habla en público, tiende a pensar prioritariamente en su prestigio social, lo que tiende a convertir cualquier reunión, acto o ceremonia en un tedioso espectáculo tragicómico.

‘De los siete vicios capitales, la ira es el más noble, la avaricia el menos noble, la pereza el más universal, la lujuria el más perdonable, la soberbia el más fastidioso, la gula el más comprensible, la envidia el más destructivo’.

-El vicio se parece al veneno: no existen sustancias tóxicas, solo dosis tóxicas.

Por debajo de cierta dosis, un vicio capital no es capital ni es vicio.

-Las estrellas son como las religiones: necesitan la oscuridad para brillar. (Variante sobre una idea de Arthur Schopenhauer.)

-Creencia: durante una noche cerrada un viejo ciego puede ser el mejor guía, pero nada hay más necio que seguir apoyándose en él cuando ya ha amanecido. (Variante sobre una idea de Heinrich Heine, curiosamente convergente con Arthur Schopenhauer.)

-Totalitarismo: ideología en la que toda duda es clandestina.

-Los psicópatas no dudan, por eso son idóneos para cualquier proyecto totalitario.

-Fe: creencia en la que toda duda es clandestina.

-La superstición no es un don natural, ningún niño la tiene.

-La fe es la solución para todo lo incomprensible por el módico precio de renunciar a la evidencia de las hipótesis y al sentido crítico de la tesis.

-La ciencia está convencida de que debe buscar la verdad, la religión está convencida de que ya la tiene.

-No hay pruebas de que Dios no revelara la Biblia a los humanos, pero sí hay algún indicio de que no revisó las galeradas.

-El principio no tiene antes y el final no tiene después, a pesar de lo cual lo que más intriga es el antes del principio y lo que más preocupa es el después del final.

-Creer en la eternidad es una costumbre, asistir a la liturgia es una tradición.

-Aumentar la cantidad en detrimento de la calidad no requiere especial imaginación.

-El aumento de cantidad que no se consigue a expensas de la calidad contribuye, más tarde o más temprano, a afianzar la calidad.

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