Punto y Seguido

Corrupción, la enfermedad

Un originalísimo, único y nunca antes visto, programa de doce pasos terapéuticos orientados a resolver de fondo, sin simulaciones, esa enfermedad peor que cualquier cáncer: la corrupción.

Atendiendo velozmente el llamado de nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, inmediatamente y sin discusión alguna, asumimos que la corrupción se enfrente como lo que realmente es: una enfermedad; y, partiendo de esa incontrovertible verdad, crear una organización que dé terapia para ‘reincorporar’ a aquellos que buscan enriquecerse a costa del pueblo.

Es nuestro deber histórico “crear un grupo de terapias que dé tratamiento a quienes padecen de la enfermedad de la corrupción y no lo reconocen, para aceptar que tienen ese problema, una especie de grupo 3R. Cuando hablamos de que la corrupción es una enfermedad es eso, lo primero que se tiene que hacer es aceptar que se está enfermo… de corrupción. Hay que crear una asociación para recuperarlos, hacerles ver que el dinero no es la vida, que no es lo material lo que da felicidad, que solo siendo buenos podemos ser felices”.

Para ello hemos diseñado un originalísimo, único y nunca antes visto, programa de doce pasos terapéuticos orientados a resolver de fondo, sin simulaciones, esa enfermedad peor que cualquier cáncer.

1. Admitimos que éramos impotentes ante la corrupción, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.

2. Llegamos a creer, a confiar, a tener fe absoluta en que un Poder superior a nosotros mismos podría devolvernos el sano juicio.

3. Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de la grandiosa Cuarta Transformación, como nosotros la concebimos.

4. Sin miedo, hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos. Para lo cual utilizamos como guía metodológica la cartilla moral de don Alfonso Reyes.

5. Admitimos ante los comisionados certificados por la Cuarta Transformación, ante nosotros mismos y ante otro ser humano del pueblo bueno, la naturaleza exacta de nuestros defectos.

6. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que los ideales de la Cuarta Transformación nos liberasen de todos estos defectos de carácter.

7. Humildemente pedimos que esos ideales nos penetrasen y nos inspirasen ser buenos.

8. Hicimos una lista de todas aquellas personas, instituciones, presupuestos, a quienes habíamos tranzado y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos.

9. Reparamos directamente cuanto nos fue posible el daño causado, excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros. El impulso definitivo para dar este paso fue la promesa de que con anticipación la Cuarta Transformación ya nos había perdonado.

10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente. De manera simultánea, participábamos en las asignaciones directas de la energía transformadora.

11. Buscamos, a través de la oración y la meditación, mejorar nuestro contacto consciente con gran impulsor de la Cuarta Transformación, pidiéndole solamente que nos dejase conocer su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla.

12. Habiendo obtenido, como resultado de estos pasos, un progresivo despertar espiritual, tratamos de llevar este mensaje a los fifís conservadores y a todos los integrantes del pueblo malo e ignorante, y practicar estos principios en todos nuestros asuntos.

El anterior programa -no está por demás decirlo-, es aplicable a instituciones académicas, organismos sociales, gobiernos de cualquier nivel, sin excluir al pueblo bueno.

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