Punto y Seguido

¿Qué izquierda para México?

Falleció el exguerrillero, exdirigente político de izquierda y periodista venezolano Teodoro Petkoff. Incursionó en el ensayo de corte más académico. Me parece una de las mentes lúcidas que resisten. Aquí algunas de sus reflexiones. Las escogí al ver similitudes con el momento mexicano actual.

-El concepto “izquierda” puede ser mistificador. Encubre mucho más de lo que revela y aplicado indiscriminadamente puede conducir a gruesos errores de apreciación. La izquierda, como la derecha, posee muchos matices. Así como entre los polos de Hitler y Churchill, por ejemplo, cabe cualquier cantidad de expresiones del pensamiento conservador, entre los polos de Stalin y Tony Blair, también por ejemplo, existen muchas gradaciones desde el centro hacia la izquierda.

-Castro y Chávez… configuran el polo latinoamericano de la izquierda arcaica, asociable, todavía, por la gracia de Fidel, a lo que fue el movimiento comunista mundial, y desvaído reflejo de la luz, ya apagada, de la estrella soviética.

-Una izquierda falsamente radical caracterizada por el voluntarismo –tan propio del leninismo, del maoísmo y del fidelismo–, ya se conoce que termina en desatinos como la “zafra de los 10 millones de toneladas” en Cuba o el “gran salto adelante” y la “revolución cultural” maoístas, sin hablar del tour de force que fue la revolución bolchevique. En el campo de la economía, donde a fuerza de cometer y sufrir las consecuencias de los errores propios, se sabe bien que la macroeconomía puede tomarse terribles venganzas sociales cuando se la maneja con desaprensión e irresponsabilidad.

-Otra izquierda, deseable, es la que marcha por un camino de reformismo avanzado, que compatibiliza la sensibilidad social con la comprensión de que las transformaciones en la sociedad pasan por el desarrollo económico con equidad y por el fortalecimiento y profundización de la democracia. Sin lo segundo, la preocupación social naufraga en las turbulentas aguas de la inflación y el estancamiento económico o, como en el caso cubano, en la dictadura totalitaria como mecanismo de control social y de sobrevivencia en el poder, cada vez más acentuado el autocratismo dictatorial mientras más desfallece la economía.

-El fenómeno chavista, surgido de la confluencia del militarismo nacionalista con distintas corrientes del naufragio marxista-leninista y de la izquierda grupuscular, conforma un movimiento y un gobierno esencialmente personalista, con fuertes rasgos de militarismo, mesianismo, caudillismo y autoritarismo, plasmado en un discurso con claras resonancias del fidelismo “sesentoso”, que encuentra eco en vastas capas de la empobrecida masa popular venezolana.

-El discurso de Chávez ha ido derivando, a lo largo de seis años, desde el planteamiento “humanista”, recurriendo mucho a la imaginería cristiana, al anti-neoliberalismo, luego al anticapitalismo, para arribar, hace poco, a la proposición de “inventar el socialismo del siglo XXI”.

-Pero, y hay que tenerlo muy claro, el principal activo del chavismo lo constituye el vigoroso y carismático liderazgo de Chávez, quien, por añadidura, generosamente lubricado por un petróleo de precios siderales, ha podido construir un enlace afectivo y emocional con millones de venezolanos en un plano que en ocasiones se acerca a lo mágico-religioso.

Aunque Chávez ha embestido con éxito, hasta ahora, contra el antiguo establishment político-social, la destrucción de los privilegios de este, que no se produce dentro del contexto de un proyecto societal alternativo, ha dado lugar, y no podía ser de otra manera, a la aparición de nuevos privilegiados políticos e incluso a los embriones de una nueva burguesía, la llamada bolivariana o “boliburguesía”, surgida al calor de la corrupción y de los negocios con el Gobierno.

(Ver: Revista Nueva Sociedad, número 197, 2005. Caracas, Venezuela)

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