Punto y Seguido

Salvador Pániker y un paréntesis al final

Un pensador que sabía pensar y escribir. Pániker recién murió. Siempre recomendó las ventajas de escribir un diario. No lo dijo así pero sugería que un diario ayuda a morir menos torpemente. Aquí un extracto del memorial ajustado:

-Bien jugado, mujer, este es el protocolo: halagarnos los unos a los otros, mantener el equilibrio con buena cara. No importa cuán deteriorados, tanto física como mentalmente estemos. En fin, intercambiar saludos y sonrisas con los sospechosos habituales, incluidos los políticos que se dicen académicos.

-Él se levanta de la cama tambaleándose. Ha dormido mal, le duelen los huesos, no se sabe si es por gripe o por artrosis. No se propone correr los cien metros lisos, sólo aspira a una cierta normalidad con margen de maniobra. Mientras se afeita con rasuradora, pedalea lentamente en la bici estática. Toma los medicamentos contra la hipertensión. Ojea los periódicos. Eso de leer los periódicos tiene un pedigrí incluso filosófico. Nada menos que Hegel consideraba “la lectura de los diarios matutinos como una especie de bendición”, como una tarea indispensable para orientar la conducta humana. Lee, pues, los periódicos y encuentra comentarios sobre cualquier país que se prepara para saltar a una gran transformación. Alguien declara que “las mujeres serán las líderes del siglo XXI”. Las acciones de Microsoft siguen superando en valor a las de General Motors, lo que comprueba que hemos pasado de una era dominada por la industria a otra dominada por la información. Ha fallecido Friedrich Gulda, el pianista heterodoxo que mezclaba música clásica con jazz. También ha fallecido Hedy Lamarr, probablemente la actriz de cine más guapa que ha existido. Él se asombra, todavía, de ser él; es un anciano reciente; dentro de poco se habrá acostumbrado ya a ser anciano. O quizá no. Destapa la máquina y escribe lo que antecede.

– Existe una mítica biografía de Proust escrita por Painter. Contiene la explicación del biógrafo de cómo, cuándo y por qué un autor relativamente anodino se convierte en un escritor extraordinario. Painter da muchos detalles, demasiados, y algo aclara del proceso creador. Su libro es bueno. Sin embargo, el personaje, Proust, queda como desposeído de su aura mítica. Este homosexual enfermizo y malcriado, amigo de príncipes y marquesas, resulta, en el retrato de Painter, más patético que genial. A pesar de la abundancia de datos, no se acaba de ver la relación entre el hombre y la obra. Pero, hacia el final del libro uno se reconcilia con el biografiado. En su última etapa a Proust ya sólo le importaba poder terminar su obra. Morir importa menos que escribir. Lo cuenta Painter y lo corrobora Céleste, su criada, que también publicó un libro sobre el novelista. Y nosotros pensamos que eso estuvo bien. Necesse est navigare, vivere non necesse.

Agotadas las respuestas tradicionales a la cuestión del sentido de la vida -incluida la respuesta más reciente, la respuesta política-, es hora de comprender que el sentido de algo es, sencillamente, este mismo algo; que el sentido de la vida es la misma vida; que “la rosa es sin porqué”, como dijera Angelus Silesius. Buscar el sentido de lo real es empeñarse en dar explicaciones innecesarias. Una mujer hermosa no necesita ser vanidosa: es hermosa. Uno de los atractivos del budismo es que también hace desaparecer la cuestión del sentido. Por el contrario, las filosofías del absurdo nos repelen por su empeño en buscarle un sentido a la vida, un sentido que, naturalmente, no encuentran.

(Dice el periodista Pedro Mellado: “La escalofriante historia del tráiler de los más de 150 cadáveres itinerantes es el vergonzoso colofón del gobierno priista de Aristóteles Sandoval en Jalisco, que se significó por su ligereza en la atención de problemas urgentes como inseguridad, desaparecidos y corrupción”.

Dice López Obrador: «Los muertos que ponen en dos tráileres, es producto del fraude electoral del 2006, porque se desató la violencia. No ganaron la elección en 2006, impusieron al presidente, y él, para legitimarse, le declaró la guerra al narcotráfico»).

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