Punto y Seguido

Sergio Ramírez, premio Cervantes 2017.

Sergio Ramírez es nicaragüense, esa cintura americana gobernada el exrevolucionario Daniel Ortega, el que en campaña decía que “Cumplirle al pueblo es cumplir a Dios”, y “Arriba los pobres del mundo”.

Del discurso de recepción del premio Cervantes seleccioné las siguientes frases revistiéndolas de aforismo:

-La lengua se hace primero en el oído. El mundo de un niño es un mundo de voces que alguna vez se vuelven escritura.

-Un poeta vive la emoción verbal, pero las palabras van más allá de sus propios límites expresivos y abren o entornan los pasadizos que conducen a la iluminación, a las profundas cavernas del sentido.

-Para la mayoría de la gente las cosas se pierden sin remedio; para el poeta dejan una música: lo esencial en un escritor es encontrar la música de las cosas perdidas, no las cosas en sí mismas.

-Un escritor fiel a un credo oficial, a un sistema, a un pensamiento único, no puede participar de esa aventura diversa, contradictoria, cambiante, que es la novela. Una novela es una conspiración permanente contra las verdades absolutas.

-La historia se ha escrito siempre en contra de alguien o a favor de alguien. La novela, en cambio, no toma partido, o si lo hace, arruina su cometido.

-García Márquez volvió a inventar la lengua en sus redomas de alquimista trasmutando la realidad en prodigio;

-Cortázar, quien en las páginas de Rayuela dio a mi generación las claves de la rebeldía sin sosiego; me hizo cronopio para siempre;

-Carlos Fuentes subió a los andamios para pintar la historia de México y la de América como un alucinante mural en movimiento;

-Mario Vargas Llosa, cuyas novelas desarmé página a página, como si se tratara de un mecano, para aprender así los rigores del oficio.

Ramírez y la vigencia de Dickens cuando nuestra vida es mayormente pasado:

-En el primer párrafo de Historia de dos ciudades: “fue el mejor de los tiempos, fue el peor de los tiempos; fue tiempo de sabiduría, fue tiempo de locura; fue una época de fe, fue una época de incredulidad; fue una temporada de fulgor, fue una temporada de tinieblas; fue la primavera de la esperanza, fue el invierno de la desesperación”.

-Y si un día me aparté de la literatura para entrar en la vorágine de una revolución que derrocó a una dictadura, es porque seguía siendo el niño que se imagina de rodillas en el suelo de la venta presenciando la función de títeres del retablo de Maese Pedro, ansioso de coger un mandoble para ayudar a don Quijote a descabezar malvados.

-Nuestro oficio es levantar piedras, decía Saramago; si debajo lo que hallamos son monstruos, no es nuestra culpa.

-El poder, cuando no es democrático, sólo quiere fidelidades incondicionales. La libertad derrotada arrastra a la imaginación, se calla o mal escribe la historia.

-Caudillos enlutados antes, caudillos como magos de feria hoy, disfrazados de libertadores, que ofrecen remedio para todos los males. Y los caudillos del narcotráfico vestidos como reyes de baraja.

-Y el exilio permanente de miles de centroamericanos hacia la frontera de Estados Unidos impuesto por la marginación y la miseria, y el tren de la muerte que atraviesa México con su eterno silbido de Bestia herida, y la violencia como la más funesta de nuestra deidades, adorada en los altares de la Santa Muerte. Las fosas clandestinas que se siguen abriendo, los basureros convertidos en cementerios.

-Verlos caminar, sin ser advertidos, o sin advertirlo, hacia las fauces que los engullen, víctimas tantas veces del poder arbitrario que trastoca sus vidas, el poder demagógico que divide, separa, enfrenta, atropella. Ese poder que no lleva en su naturaleza ni la compasión ni la justicia y se impone por tanto con desmesura, cinismo y crueldad.

-Narrar brota de la necesidad de contar, necesidad apremiante sentida por todos, sin la cual no se puede vivir en paz consigo mismo.

-Desde el fondo de la necesidad contar, un novelista debe iluminar en su prosa todo aquello que yace en las profundas cavernas del sentido, acercar la antorcha a los rostros de los personajes ocultos en la oscuridad, revelar los entresijos cambiantes de la condición humana.

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