Sólo para nostálgicos

En el Día Internacional de la Mujer

Al conmemorarse el Día Internacional de la Mujer hace falta el reconocimiento legal de sus prestaciones, de garantizar su integridad física y que no quede en discursos.

En las páginas de la Historia hay muchas mujeres que han dejado huella y ejemplo, una de ellas es Hermila Galindo, quien en 1917 propuso al Congreso Constituyente el reconocimiento de los derechos políticos electorales a las mujeres.

Y Benita Galeana Lacunza quien nació en San Jerónimo de Juárez, Gro, en 1904 (¿1907?), quien quedó huérfana de madre a los dos años de edad; a los cinco años perdió a su padre quien falleció a consecuencia de su adicción al alcohol.

Sufrió hambre y privaciones, aprendió a leer y escribir a la edad de 29 años; fue fichera en un cabaret, en 1926 llegó a la Ciudad de México e ingresó al Partido Comunista en 1927; activista por los derechos laborales y de seguridad social para los trabajadores, y de los derechos maternales, no pocas veces estuvo en la cárcel por participar en manifestaciones. Fue víctima de la violencia policíaca, tenía la marca de una bayoneta en un brazo y padeció de la columna vertebral por golpes recibidos en su detención.

En 1935 participó con Adelina Zendejas en la formación del Frente Único Pro-Derechos de la Mujer, a lo largo de su vida conoció a Frida Kahlo, Tina Modotti, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, José Revueltas, entre otros. Falleció en la Ciudad de México el 17 de abril de 1995.

Y no se puede olvidar a Evangelina Corona. Su historia es parecida a la de miles de mujeres: pobre, sus ocho hermanos trabajaban en Tlaxcala en recoger frijol, ella trabajó de sirvienta y huyó ante el acoso del patrón. Llegó a la Ciudad de México donde también trabajó de sirvienta, aprendió a manejar una máquina conocida como ‘overlock’ y entró a trabajar en un taller de costura en la calle de San Antonio Abad, en un edificio de once pisos que el terremoto del 19 de septiembre de 1985 lo redujo a cuatro pisos, sepultando a las mujeres que estaban en el taller.

Evangelina era representante sindical y estuvo presente en las labores de rescate de sus compañeras de trabajo, que fueron reconocidas por una medalla, por un reloj; otras no fueron localizadas y de la indemnización a los deudos, nada.

Y ante esta situación se dio a tarea de constituir el Sindicato de Costureras 19 de Septiembre que buscaba contratos que garantizaran sueldos y prestaciones, desafortunadamente con el tiempo no cristalizó sus proyectos, hoy en día el sindicato sobrevive, las empresas presionan a las empleadas a abandonarlo o en caso contrario las liquidan.

El drama que viven las costureras que trabajan a destajo y en talleres clandestinos sin prestaciones, no es privativo de ese sector, muchas mujeres se ven limitadas en su ámbito laboral por condiciones de género, acosadas, marginadas.

Al conmemorarse el Día Internacional de la Mujer, hoy al igual que ayer, hace falta el reconocimiento legal de sus prestaciones, de garantizar su integridad física y que no quede en discursos de un día y después a lo mismo, las palabras se las lleva el viento, las acciones deben ser efectivas y permanentes.

Y los nostálgicos consideran que el machismo es un mal que debe erradicarse desde el seno familiar.

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