Sólo para nostálgicos

Fascinación por México

En nuestro país, cada pueblo, municipio, región y estado tiene sus tradiciones, fiestas patronales. En una palabra, México es un mosaico de costumbres que sorprende a propios y a extraños.

Y no son pocos los extranjeros que han llegado a México que se han incorporado a la docencia, al arte, a escribir, filmar películas, etc.

Uno de ellos es John Reed, quien llegó a México en 1911 como corresponsal del Metropolitan Magazine y The World, en la que fue la primera revolución del siglo. Convivió y arriesgó su vida con los hombres mal armados, sin formación militar; no los juzgó y se identificó con su lucha. Estableció relación con Francisco Villa, lo que le permitió conocer a su tropa y a sus generales. Contó la revolución a los lectores estadounidenses y a su Gobierno con un punto de vista que sin duda cambió opinión del conflicto en México; sus narraciones sobre Pancho Villa lo elevaron de “bandido” a héroe ante la opinión pública norteamericana. Su libro México insurgente, publicado en 1914, es testimonio de periodismo sobre la Revolución Mexicana. Traducido al español en 1954.

En 1930 llegó a México el ruso Serguei M. Eisenstein con la intención de filmar la cultura de nuestro país. La cinta contaba con cuatro episodios: Sandunga, una boda indígena en Tehuantepec; Maguey, el sacrificio de unos campesinos en una hacienda porfiriana; Fiesta, la preparación de un torero para el ruedo y los festejos de la Virgen de Guadalupe; y finalmente Soldadera, la historia de una mujer revolucionaria. Tenía un prólogo sobre el México prehispánico y un epílogo con imágenes del Día de Muertos. Después de dos años de filmación se suspendió su trabajo por falta de dinero de su productor y la película quedó inconclusa. En 1979 el ruso Grigori Aleksándrov editó ¡Viva México! a partir de los bocetos originales de Eisenstein.

En 1948 llegó al país el canadiense Arnold Belkin, naturalizado mexicano en 1981. Estudió en la Escuela de Pintura y Escultura La Esmeralda. En 1950 integró el grupo de asistentes de David Alfaro Siqueiros. Sus héroes fueron Simón Bolívar, el “Che” Guevara, Emiliano Zapata, Felipe Ángeles, Francisco Villa, Rubén Jaramillo, Lucio Cabañas. En el medio artístico de Canadá lo llaman “El hijo canadiense del muralismo mexicano”. Uno de sus murales es Tlatelolco, lugar del sacrificio en la Biblioteca Pública Central Estatal, en Toluca. Entre 1960 y 1961 pintó el mural Todos somos culpables en las instalaciones de la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla del entonces Distrito Federal.

Tamara de Lempicka, pintora de origen ruso y figura emblemática del Art Decó, vivió los últimos diez años de su vida en Cuernavaca. Falleció el 18 de marzo de 1980 y pidió que sus cenizas fueron esparcidas en el volcán Popocatépetl. En el 2009 se exhibió en Bellas Artes una exposición con su obra.

Kati Horna, fotógrafa surrealista húngara que llegó a México en 1939 huyendo de los nazis. Colaboró en diversas revistas mexicanas como Nosotros, Mujeres, y Perfumes y modas. Impartió clases en la Escuela Nacional de Artes Plásticas. En 1962 participó en la formación de la revista S.nob, junto con Leonora Carrington, Jorge Ibargüengoitia y Alberto Gironella, bajo la dirección de Salvador Elizondo y Juan García Ponce. Falleció en la Ciudad de México el 19 de octubre del 2000.

Fanny Rabel, pintora, escultora y grabadora de origen polaco que llegó a México en 1936, discípula de Frida Kahlo, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Su temática se inspira en la crítica social y el papel de las mujeres. Pintó un mural entre 1964 y 1965 en el Museo Nacional de Antropología con el título de Ronda en el tiempo. Falleció en la Ciudad de México el 25 de noviembre de 2008.

Y los nostálgicos al leer la historia de estos artistas ven que se mimetizan y parecen mexicanos de origen. rangel_salvador@hotmail.com

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