Sólo para nostálgicos

General Francisco Serrano

En la historia de la Revolución hay personajes que participaron activamente en el movimiento, hombres leales y compañeros de armas, pero que en un momento quedan distanciados por cuestiones políticas y de amigos entrañables pasan a ser enemigos peligrosos y sólo su muerte es la solución. Es el caso del general Francisco Serrano, quien nació en Santa Ana, Sin, en 1886.

 En 1910 se une el movimiento maderista; en 1912 forma parte de la columna expedicionaria de Álvaro Obregón quien le tiene confianza, bajo las órdenes del general Obregón, presta sus servicios en el Estado Mayor del Cuerpo de Ejército del Noroeste, y obtiene el grado de General de División el 11 de noviembre de 1921.

Obregón al ser electo presidente de la República por el periodo 1920-1924, lo nombra secretario de Guerra y Marina.

En 1924 fue comisionado por Álvaro Obregón para que conociera la organización de los ejércitos de Europa, con especial atención al de Alemania.

A su regreso en 1926, en sus planes estaba ser candidato a la Presidencia de la República, esa era su aspiración, pero el Plutarco Elías Calles tenía otro candidato.

En enero de 1927, siendo presidente de la República Elías Calles, envía una propuesta a la Cámara de Diputados para modificar el artículo 83 y permitir la reelección de presidente, pero no inmediata; el destinario de esa reforma era Álvaro Obregón.

Con todo el poder que tenía Elías Calles, borró el principio de “Sufragio efectivo no reelección”, plasmado en la Constitución de 1917, y sólo quedó como lema en los oficios del gobierno. El Maximato de Elías Calles se hacía presente, las decisiones de Calles nadie las cuestionaba.

El gobierno de Calles terminaba en 1928 y Serrano renunció al gobierno del Distrito Federal para contender en la sucesión presidencial, postulado por el Partido Anti Reeleccionista, lo que lo hacía enemigo político de Álvaro Obregón.

Le informó a Calles su deseo para contender por la Presidencia de la República, quien le aconsejó ir a Sonora a comunicárselo a Obregón. Fue y se entrevistó con su antiguo jefe; no llegaron a ningún acuerdo y Serrano se despidió de Obregón: “Bueno General, ya sabe que va a ser una lucha entre caballeros”. A lo que respondió: «Yo te creía más inteligente, tú sabes que, en México, no hay luchas de caballeros, el ganador va a la Presidencia y el perdedor al paredón.

En Torreón ese día – 3 de octubre-  tuvo lugar en el cuartel militar de Torreón, una asonada en contra del Gobierno Federal, al grito de ¡Viva Arnulfo R. Gómez! ¡Viva Francisco R. Serrano!

Casualmente ese día los periódicos publican las declaraciones de Calles sobre las actividades de Serrano que pretende un levantamiento militar. El 3 de octubre de 1927, el general Joaquín Amaro se reúne con el presidente Calles y el candidato Álvaro Obregón y se decide la aprehensión de Serrano.

Francisco Serrano, Arnulfo R. Gómez y once compañeros viajan a Cuernavaca con el fin de festejar el onomástico de Serrano; ninguno de ellos está enterado de la orden de aprehensión.

Ahí son detenidos por el general Ángel Fernández Escobar, quien les informan que serán conducidos a la Ciudad de México. Al llegar a Tres Marías, el general entrega los detenidos a Fox. Marroquín, y Mercado los registran, los desarman y los suben a empellones en los autos, en el poblado de Huitzilac. El general Serrano es bajado a la fuerza y golpeado en la cara por el capitán Pedro Mercado, quien le dispara a quemarropa al tiempo que abren fuego sobre sus acompañantes a quienes les roban sus pertenencias.

Se expide un boletín en el que se informa de su detención y de la formación de un Consejo de Guerra y que fueron pasados por las armas.

Y los nostálgicos recuerdan que hubo una época en que las balas decidían la sucesión presidencial. rangel_salvador@hotmail.com

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