Sólo para nostálgicos

Huérfanos, viudas y desempleados, secuela de la pandemia

De los enfermos, algunos seguramente no reciben su sueldo al cien por ciento, son de la economía informal o de honorarios.

Detrás de los números de enfermos y fallecidos por el Coronavirus hay un sinfín de historias familiares.

De los enfermos, algunos seguramente no reciben su sueldo al cien por ciento, son de la economía informal o de honorarios, a esa merma de ingresos hay que sumar los gastos de transporte y alimentación que hacen los familiares al desplazarse a los hospitales para conocer su estado de salud.

Y los enfermos que salgan adelante, tendrán una secuela de salud que seguramente los imposibilitará por cierto periodo para desempeñar su labores, y en caso de contar con seguridad social la incapacidad será por enfermedad general y no habrá prórroga en caso de  complicaciones, y frente a este panorama el regreso a sus actividades será victimizado por haber contraído el virus y correr el riesgo de despido o segregación laboral.

Y de los fallecidos, cuántas familias quedarán sin pensión, bien sea porque no tenían seguridad social o no cumplieron con el mínimo requerido de cotizaciones para generar pensión por viudez y orfandad. En los casos en que el fallecido haya contraído el virus en su trabajo o en el trayecto para cumplir sus labores se considerará riesgo de trabajo y por ende tendrán sus familiares derecho a la pensión.

Además hay que tomar en cuenta los gastos funerarios que prácticamente pocas familias tienen contratados estos servicios, y son erogaciones de urgencia, por lo que los deudos adquirirán deudas con tarjetas de crédito, empeñar o vender algo de valor o solicitar préstamos con elevados intereses o acudir a la caridad pública.

La mayoría de los mexicanos no cuenta con un seguro de vida, no porque “no se tenga la cultura de contratar”, sino simple y sencillamente porque el ingreso no es suficiente para cubrir los gastos de la vida diaria, menos para un seguro de vida.

Y quienes tenían propiedades, pero no testamento, heredarán problemas legales y familiares a sus deudos.

Frente a esta situación muchos jóvenes habrán de abandonar sus estudios para cubrir la ausencia del padre o madre que era el sustento económico de la familia, y quienes no cuenten con casa propia buscarán rentas más económicas.

De acuerdo a estimaciones del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) estima que once millones de mexicanos se sumarán a los de pobreza extrema que en el 2018 eran 52.4 millones, según el Coneval.

Finalmente, los números no señalan el drama de la baja de ingresos, el desempleo y la separación familiar, seguramente algunos niños quedarán bajo el amparo de abuelos, tíos, hermanos mayores.

El virus pasará a la historia médica y dejará experiencia para afrontar este tipo enfermedades, pero el problema social dejará honda huella y se hablará de antes y después del Coronavirus; sí las catástrofes naturales, entre ellas los sismos en la Ciudad de México de 1985 y 2017, han dejado problemas de todo tipo sin resolver, a ellos se sumarán los fallecidos por esta contingencia.

Y los nostálgicos consideran que se abrió la Caja de Pandora, con infinidad de dificultades que no imaginamos.

 

rangel_salvador@hotmail,com

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