Sólo para nostálgicos

Las cantinas y sus bebidas

El origen de la palabra cantina procede de cantonis bloque de piedra cuadrangular, esquina, borde o rincón-.

Hay otra versión con la palabra Quintana que era un lugar atrás de los campamentos militares romanos donde se vendían víveres y vino para los soldados.

En general es un espacio donde se venden alimentos y bebidas alcohólicas para ser consumidas en el local. Son varios los nombres: taberna, bar, tasca, club, restaurante-bar, etc.

Independientemente del nombre, es el lugar donde se comparte con los amigos un juego de dominó, baraja, cubilete, sin faltar un buen trago para amenizar el rato.

Y si de tragos hablamos hay saber tomar, asistir a la cantina no es para terminar alcoholizado, es para paladear la bebida, sorbo a sorbo; es como la música tiene su ritmo, quien toma tres tragos en media hora ya no se resiste el cuarto, hay que equilibrar, es para disfrutar de la compañía de los amigos en la cantina, recordar anécdotas, conocer historias, y aguzar el ingenio.

Por mucho tiempo las cantinas fueron un espacio misógino y a la entrada había un letrero: “prohibida la entrada a uniformados, vendedores ambulantes y mujeres”, pero el 28 de febrero de 1981, en el entonces Distrito Federal, se les permitió la entrada a las mujeres. Se dice que en la cantina Salón Palacio de la calle de Rosales No. 5, del DF, ingresó la primera al espacio vedado hasta ese momento.

Y si de bebidas se trata, hay que saber el nombre y la razón de su nombre de lo que se toma. Así la ‘Cuba Libre’, tiene su origen cuando el 12 de agosto de 1898 las tropas estadounidenses apoyaron a los cubanos para obtener su independencia de España, y al término del conflicto, el 10 de octubre de 1868, los soldados estadounidenses llevaron el refresco Coca Cola –inventada en 1886- la mezclaron con ron, bebida nativa de Cuba, y a esa mezcla la llamaron Cuba Libre.

Poco conocida es la bebida Sidecar, que se prepara con dos onzas de brandy, una onza de limón y una onza de Cointreau, licor de origen francés elaborado a base de cáscaras de naranja; se mezcla con hielo.

El origen del nombre se debe a que fue creado en un bar de París al término de la Primera Guerra Mundial y el dueño del bar tripulaba una motocicleta con sidecar.

Y si de bebidas tradicionales del Caribe se trata, ahí está el Mojito, de origen cubano. Se prepara con tres onzas de ron, un limón, dos cucharas de azúcar, con dos o tres hojas de hierbabuena y agua mineral. Su origen se remonta a principios del siglo XX en la playa de Marianao, lugar de descanso. La bebida se hizo popular en La Bodeguita en medio, donde el escritor estadounidense Ernest Hemingway la hizo famosa.

Y Puerto Vallarta es la cuna del Martini Iguana. Se prepara con seis onzas de ginebra, cinco gotas de salsa tabasco, cinco gotas de jugo de limón, un camarón pelado asado a las brasas. Se mezcla en una licuadora con hielo, sirve en una copa coctelera y se adorna con el camarón.

Su origen se debe a la filmación en 1963 de la película La noche de la iguana, de John Huston, y protagonizada por Liz Taylor y Richard Burton. El creador fue un vendedor ambulante de mariscos a las brasas.

Y por último el Kamikaze -piloto japonés suicida que estrellaba su avión contra los barcos estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial–. Se prepara con una parte de vodka, una parte de Cointreau y una parte de jugo de limón. Se mezcla con hielo y se sirve en un vaso corto o caballito tequilero.

Quien lo prueba recibe una verdadera bomba, se sugiere beberlo de golpe.

Y los nostálgicos no nada más toman sus tragos, también investigan el origen de su nombre.

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