Sólo para nostálgicos

Los hijos de Sánchez; Arnoldo Orfilia y Díaz Ordaz

Este libro que retrata la vida de muchas familias escandalizó a las buenas conciencias del poder que lo tacharon de inmoral, obsceno y como una afrenta a la dignidad de nuestro país.

En diciembre de 1964, el Fondo de Cultura Económica (FCE) bajo la dirección de Arnoldo Orfila, publicó el libro Los Hijos de Sánchez, estudio antropológico del estadounidense Oscar Lewis quien convivió con la familia Sánchez.

Jesús Sánchez es viudo, habita en una vecindad de Tepito en la Ciudad de México y comparte su vivienda —un cuarto— con sus hijos y sus respectivas esposas, todos duermen en el suelo.

Aparte de su familia, Jesús tiene dos mujeres: una con dos hijas y otra con un hijo.

En la manutención de la familia le ayuda Consuelo, su hija. Jesús es un hombre hosco, sin comunicación con sus hijos. Su hija menor, Martha, queda embarazada y el padre de su hijo no se hace cargo de ella ni del bebé.

Manuel, el hijo mayor es alcohólico y apostador, no se preocupa de su esposa e hijos, le deja la responsabilidad a su padre. Roberto, su otro hijo, no tiene idea de lo que quiere en la vida.

Su hija Consuelo trabaja como secretaria, tiene aspiraciones; quiere ser sobrecargo. Un día tiene una fuerte discusión con su padre y busca el apoyo de su abuela materna, quien le dice: deben pasar muchos años para que una mujer pueda ser completamente libre.

Consuelo encuentra el amor en un compañero de trabajo, con quien se casa y en poco tiempo descubre que es casado y lo abandona.

Este libro que retrata la vida de muchas familias escandalizó a las buenas conciencias del poder que lo tacharon de inmoral, obsceno y como una afrenta a la dignidad de nuestro país. Según ellos, era imposible que una empresa del Estado permitiera una publicación que no era reflejo de la vida de una clase social mexicana.

El 9 de febrero de 1965, el licenciado Luis Cataño Morlet, juez del Tribunal Superior de Justicia del DF, y presidente de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, en una conferencia con la asistencia el presidente Gustavo Díaz Ordaz atacó el contenido del libro, a su autor y al editor Arnoldo Orfilia, de nacionalidad argentina, que dirigía el Fondo desde 1948.

Los intelectuales del Partido Revolucionario Institucional se sumaron al descontento y calificaron al director del FCE como “agente extranjero comunista”.

El 11 de febrero, dos días después de la conferencia, Cataño presentó una demanda en la Procuraduría General de la República contra el libro por estimarlo antimexicano y subversivo que exhibe a la familia mexicana de escasos recursos económicos como integrada por vagos y malvivientes y exigía se retirara de la circulación y contra el autor a quien acusaba por “el estilo obsceno, soez y ofensivo para la moral pública que ofenden a nuestro pueblo” y se procediera penalmente contra él, pero el Ministerio Público la desechó el 6 de abril del mismo año —1965— por considerar que no había delito que perseguir.

Arnoldo Orfila recibió el apoyo de Fernando Benítez en el suplemento de la revista Siempre, de Carlos Monsiváis, Jaime García Terrés, Carlos Fuentes, entre otros.

Finalmente la intolerancia cobró factura y el 7 de noviembre fue relevado Arnaldo Orfila del FCE, tomó su lugar Salvador Azuela hijo, amigo de Gustavo Díaz Ordaz.

La labor de Arnoldo Orfila continuó y el 18 de noviembre fundó con varios intelectuales la editorial ‘Siglo XXI’.

El libro dejó de venderse en el FCE, pero las editoriales Joaquín Mortiz y Grijalbo, lo siguieron publicando. Vicente Leñero adaptó al teatro el libro.

Y los nostálgicos consideran que mientras haya pobreza, habrá hijos de Sánchez.

 

rangel_salvador@hotmail.com

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