Sólo para nostálgicos

Monumento a la Revolución

Lugar para concentraciones políticas como la del 4 de marzo de 1994, para conmemorar el LXV aniversario del PRI, donde su candidato a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio -ante miles de simpatizantes- expresó: Aquí está el PRI que reconoce los logros, pero también el que sabe de las insuficiencias, el que sabe de los problemas pendientes… Yo veo un México de comunidades indígenas, que no pueden esperar más a las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso (…) yo veo un México con hambre y sed de justicia. Discurso que hizo levantar las cejas a varios connotados priistas.

El 28 de septiembre de1994, a media cuadra del Monumento a la Revolución en la calle de La Fragua, después de un desayuno con líderes priistas, asesinan a Francisco Ruiz Massieu, secretario general del PRI.

Sí, el Monumento a la Revolución tiene su historia: en 1897 el presidente Porfirio Díaz lanzó una convocatoria internacional para la construcción de la sede de la Cámara de Diputados y de la de Senadores, en una superficie de 14 mil metros cuadrados por el rumbo de la colonia La Tabacalera, para conmemorar el centenario de la Independencia en 1910; el ganador del concurso fue el arquitecto francés Émile Bérnard. El complejo arquitectónico estaba inspirado en el Capitolio de los Estados Unidos de América y del Parlamento de Budapest.

El proyecto tuvo problemas desde su inicio: hubo voces inconformes por la asignación de la construcción a un extranjero; también enfrentó problemas financieros por el excesivo presupuesto; otro inconveniente era el riesgo de hundimiento de la obra.

En 1906 inició la construcción con una plataforma de acero y concreto como base.

El 23 de noviembre de 1910, tres días después del inicio de la Revolución, se colocó la primera piedra; en 1912 fue suspendida la obra por falta de recursos.

Con el movimiento social y la inestabilidad política y económica, el proyecto quedó en el olvido, pero ahí estaba la cúpula como recuerdo.

En 1922, el arquitecto Bérnard quiso rescatar la obra y se entrevistó con el presidente Álvaro Obregón para construir un panteón para los héroes de la guerra. Su propuesta no tuvo éxito.

Y como cadáver insepulto ahí permanecía la inconclusa obra.

En 1933 -en el gobierno del presidente interino, Abelardo L. Rodríguez- el arquitecto Carlos Obregón Santacilia fue designado para la construcción del Monumento a la Revolución con estilo “Art Déco”; las esculturas de los cuatro pilares fueron obra del maestro Oliverio Martínez y simbolizan la Independencia, las Leyes de Reforma, Agrarias y Obreras. Fue concluido en 1938

Y para justificar que era un mausoleo a la Revolución, hacían falta los revolucionarios, y desde de 1942 ahí están los restos del presidente Constitucionalista Venustiano Carranza, asesinado el 21 de mayo de 1920;  los del presidente Francisco I. Madero, asesinado el 22 de febrero de 1922,  depositados en 1960;  en 1969 los restos de Plutarco Elías; los de Lázaro Cárdenas en 1970; por cierto, Calles y Cárdenas, después de ser amigos, terminaron enemistados cuando el presidente Cárdenas lo exilió el 10 de abril de 1936  por intromisión en su gobierno; y por último, los restos de Pancho Villa asesinado el 20 de julio de 1923, depositados en 1976.

En el sótano del Monumento se encuentra el Museo de la Revolución.

Y los nostálgicos, al ver la majestuosidad del monumento de 52 metros de altura, no les queda más que decir: mucha piedra y poca… revolución.

rangel_salvador@hotmail.com

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