Sólo para nostálgicos

Rosario Ibarra de Piedra; la leyenda

En el país se han vivido etapas sociales que han dejado huella en la sociedad y en las familias, una de ellas es la llamada “Guerra sucia” que abarca las décadas de 1960 y 1970, ante la cerrazón política del gobierno, surgieron diversos grupos guerrilleros que surgieron en distintos puntos del país en zonas rurales, como Guerrero, y en las grandes ciudades, como Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México. 

El Estado mexicano, ante esta ola de grupos armados, decidió enfrentarlos, no con la ley, sino con violencia, que rebasaba incluso los marcos legales instituidos en nuestro país. El resultado fueron detenciones arbitrarias, desapariciones forzosas, torturas, ejecuciones.

En estas actividades actuaron cuerpos de elite del ejército, de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), policías estatales y municipales, quienes tenían todo el poder e impunidad para llevar a cabo su tarea.

En las escuelas de educación superior, Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Autónoma de México, había agentes de la DFS y del ejército inscritos como alumnos para informar a sus superiores de los movimientos estudiantiles.

La DFS creada en el gobierno (1946-1952) de Miguel Alemán, dependía de la Secretaria de Gobernación; negra es su historia, en el primer piso de Plaza de la República No. 6 donde estaban oficinas administrativas del ISSSTE, funcionaba una cárcel clandestina.

Innumerables fueron las detenciones arbitrarias y las desapariciones forzosas por miembros del ejército y de la DFS, el campo militar Número Uno fue utilizado como cárcel clandestina.

De los múltiples casos de desaparición forzosa destaca el de Jesús Piedra Ibarra de 19 años de edad quien pertenecía a la Liga Comunista 23 de septiembre fue detenido el 18 de abril de 1975 en una calle de Monterrey, Nuevo León. Nunca fue presentado ante autoridad competente, ni existía orden de aprehensión por los delitos que presuntamente cometió.

A partir de ese momento, su madre Rosario Ibarra de Piedra, inició una búsqueda de su hijo. Ella encontró un oficio donde se informaba a Mario Moya Palencia, secretario de Gobernación en el gobierno de Luis Echeverría de la detención del joven.

Cuestionó a Luis Echeverría, a José López Portillo, a Miguel de la Madrid, a Carlos Salinas, a Ernesto Zedillo, a Vicente Fox, a Felipe Calderón… sexenio tras sexenio con todas las fuerzas de una madre desesperada en busca de su hijo. A todos les reclamó y expresó: “si cometió un delito, júzguenlo, yo sólo quiero saber dónde está”.

El 18 de mayo, de 1975 ante el presidente Echeverría, en la tercera sección del Bosque de Chapultepec, mientras inauguraba la estatua de Alfonso Reyes. Le entregó una carta y le pidió que si su hijo era culpable le hiciera un juicio, que eso era lo justo, que se lo entregaran. ¡Enjuícienlo! –suplicó– entréguenmelo. Él respondió: “vamos a investigar”, y se echó la carta al bolsillo. Nunca lo hizo.

El 17 de abril de 1977 fundó el Comité Eureka para buscar a los desaparecidos políticos, en 1983 inició una huelga de hambre en el atrio de la catedral Metropolitana, era vigilada por elementos de la policía, ejército y de la DFS.

De las protestas pasó a la lucha política, en 1982 y 1988 fue candidata a la Presidencia por el Partido Revolucionario de los Trabajadores. Fue diputada en dos ocasiones y senadora.

En octubre de 2019 fue distinguida con la Medalla Belisario Domínguez, que otorga el Senado de la República.

El 16 de abril de este año -2022- Rosario Ibarra de Piedra dejó de existir y de sufrir la ausencia de su hijo durante 47 años.

Y los nostálgicos se preguntan cuántas Rosarios Ibarra de Piedra hay en México. rangel_salvador@hotmail.com

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