Sólo para nostálgicos

Venustiano Carranza y la 1era. Guerra Mundial

El 28 de julio de 1914 estalla la Gran Guerra, que después fue denominada Primera Guerra Mundial; en ella, se confrontaron Alemania, Austria-Hungría e Italia contra Francia, Gran Bretaña y Rusia, y el 6 de abril de 1917, Estados Unidos de América se les incorporó.

Mientras Europa estaba en un conflicto bélico, en México la revolución armada no cesaba y aparecía la revolución política, es decir, lo que la revolución unió, el poder por la Presidencia de la República dividió.

Con la renuncia de Victoriano Huerta a la Presidencia, hubo una serie de nombramientos y renuncias de presidentes interinos.

En este vaivén, Venustiano Carranza se declara en rebeldía y asume la Presidencia constitucionalmente el 1 de diciembre de 1916; él se dio a la tarea de convocar a la redactar una nueva Constitución Política.

Pero en Alemania veían que la participación de México en la guerra les sería provechosa.

El 16 de enero de 1917, los servicios secretos británicos detectaron un telegrama cifrado. En ella, el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Arthur Zimmermann, le daba instrucciones a su embajador en México para presentar al presidente una propuesta.

El telegrama fue interceptado por los británicos y descifrado gracias a que tenían el código que fue rescatado de un barco alemán.

Los británicos lo hicieron del conocimiento del gobierno de Estados Unidos y fue filtrado a los medios de comunicación, lo que provocó el apoyo de los ciudadanos para que Estados Unidos se incorporara a la guerra; el Congreso aprobó la declaración de guerra en abril de 1917.

La intención era que México le declarara la guerra a Estados Unidos de América, que hasta ese momento era “neutral”; no había enviado tropas, pero apoyaba por distintos medios a los países confrontados contra Alemania. Esta acción provocaría que Estados Unidos se distrajera del conflicto europeo.

Alemania apoyaría a México y le prometería devolverle los territorios perdidos en la guerra de 1847.

El contenido del telegrama es el siguiente:

Nos proponemos comenzar el primero de febrero la guerra submarina, sin restricción. No obstante, nos esforzaremos para mantener la neutralidad de los Estados Unidos de América.
En caso de no tener éxito, proponemos a México una alianza sobre las siguientes bases: hacer juntos la guerra, declarar juntos la paz; aportaremos abundante ayuda financiera; y el entendimiento por nuestra parte de que México ha de reconquistar el territorio perdido en Nuevo México, Texas y Arizona. Los detalles del acuerdo quedan a su discreción [de Von Eckardt].
Queda usted encargado de informar al presidente [de México] de todo lo antedicho, de la forma más secreta posible, tan pronto como el estallido de la guerra con los Estados Unidos de América sea un hecho seguro. Debe además sugerirle que tome la iniciativa de invitar a Japón a adherirse de forma inmediata a este plan, ofreciéndose al mismo tiempo como mediador entre Japón y nosotros.
Haga notar al presidente que el uso despiadado de nuestros submarinos ya hace previsible que Inglaterra se vea obligada a pedir la paz en los próximos meses.”

Henry Fletcher, embajador de Estados Unidos en México, se entrevistó con el presidente y le preguntó: “¿Y el telegrama Zimmermann?…”. Sin alterarse, respondió a Fletcher: “Usted acaba de decirlo, el telegrama, en caso de que exista, es de Zimmermann, no de nosotros para él. No tenemos conocimiento de ese telegrama ni podemos ser responsables de actos ajenos”; terminó el diálogo con la misma decisión con que había empezado: “Señor, yo no tengo absolutamente motivo para hacer la guerra a ningún país”.

Y los nostálgicos recuerdan a Venustiano Carranza, que el 21 de mayo de 1920 fue asesinado en Tlaxcalantongo, Puebla.

rangel_salvador@hotmail.com

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