Sólo para nostálgicos

Y la Revolución…se hizo partido

El 20 de noviembre de 1910 estalló la Revolución mexicana, y a lo largo de la lucha armada sucumbieron, asesinados, muchos de sus iniciadores; la lucha por el poder era interminable.

En 1917, año de la promulgación de la Constitución, existían decenas de organizaciones sindicales y políticas, pero no tenían presencia nacional.

El 21 de diciembre de 1919 se creó el Partido Laborista Mexicano, que era el órgano político de la Confederación Revolucionaria de Obreros de México, dirigida por Luis N. Morones, amigo de Plutarco Elías Calles.

El 1 de junio de 1919, Álvaro Obregón inicia su campaña política sin respaldo de un partido político, pero Luis N. Morones, quien era presidente del Partido Laborista Mexicano, órgano político de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), le ofreció su respaldo y, el 5 de septiembre de 1920, Obregón ganó la Presidencia de México con el 95.8% de votos emitidos; fue presidente de 1920 a 1924.

Para las elecciones presidenciales del 6 de julio de 1924, el general Plutarco Elías Calles fue postulado por el Partido Laborista Mexicano y gana la elección con el 84.15 % de votos.

Los avances de los gobiernos posrevolucionarios eran pocos, el desarrollo del país no era lo que se esperaba; México requería de gobiernos que tuvieran estabilidad y apoyo para resolverlos, de ahí la necesidad de crear un partido monolítico, de Estado.

Calles tenía la idea de crear un amplio frente que aglutinara a los “revolucionarios”, los organizara y disciplinara, y contaba con la fuerza política para tal fin.

Y convocó a un grupo de políticos para organizar el nuevo partido

El cuatro de marzo de 1929, en el Teatro de la República, nace en Querétaro el Partido Nacional Revolucionario (PNR) con el respaldo de todos los “revolucionarios” de los 148 partidos de 28 entidades; los delegados firmaron un pacto de unión y de solidaridad.

El delegado de Zacatecas, Manuel Reyes, propuso al ingeniero Pascual Ortiz Rubio como candidato a la Presidencia de la República en las elecciones extraordinarias por el asesinato del presidente electo en 1928, Álvaro Obregón.

Bien se puede considerar el primer “dedazo” para designar candidato a la Presidencia.

Las elecciones se llevaron a cabo el 17 de noviembre de 1929; naturalmente Pascual Ortiz Rubio ganó, con el 95.5%, frente a José Vasconcelos, con 5.32%; se habló de fraude.

El periodo presidencial de Ortiz Rubio sería del 5 de febrero de 1930 al 30 de noviembre de 1934, pero el 2 de septiembre de 1932 renunció al cargo por la intromisión de Plutarco Elías Calles en su gobierno.

La fuerza del partido oficial era notoria, prueba de ello es que, en 1977, ya como PRI, contabilizaba dos mil 327 diputados federales contra 129 del Partido Acción Nacional, constituido en 1939; en cuanto a presidencias municipales, el PAN sumaba 40 contra más de 27 mil del partido oficial.

De 1929 al año 2000, el Partido oficial, con ambos nombres (Nacional Revolucionario de la Revolución Mexicana y Revolucionario Institucional) nunca perdió una elección presidencial.

Pero el siglo XXI le tenía una sorpresa y, en las elecciones presidenciales del 2 de julio del 2000, su candidato Francisco Labastida Ochoa perdió frente a Vicente Fox Quesada, del PAN, y en las elecciones del 2006 su candidato, Roberto Madrazo Pintado, quedó en tercer lugar.

Y en el 2012 recobró la Presidencia con Enrique Peña Nieto, pero en el 2018 su candidato, José Antonio Meade Kuribreña, terminó en tercer lugar.

Y los nostálgicos ven que el otrora partido fuerte de la Revolución se debate entre renovarse o morir. rangel_salvador@hotmail.com

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