Tigres de Papel

Djokovic y el totalitarismo de la Nueva Normalidad

Este último saque As que se asestó en el torneo de tenis del Gran Abierto de Australia, en contra del jugador No. 1 del mundo, Novak Djokovic, me ha dejado boquiabierto y muy preocupado. Es la constatación real de que la represión a nivel mundial va en serio.

Pobre de aquel que quiera hacer valer sus derechos en esta Nueva Normalidad porque será censurado, perseguido, reprimido, aniquilado, no hay quien se salve, ni el líder más poderoso del planeta, ni el mejor deportista, ni el más famoso, millonario, influyente, ya no hablemos de algún héroe de la clase trabajadora o de los millones de pobres en el mundo entero que son sacrificados impunemente en este proceso infame de control y de extinción social al que nos tienen sometidos.

En ese tenor están las ideas del periodista Carlos Fazio, en sendos artículos publicados recientemente en el periódico La Jornada, de los cuales reproduzco algunas ideas con las que coincido plenamente. En primer lugar, cita a CJ Hopkins, al afirmar que a millones de personas en el mundo, a través de los medios masivos de comunicación, “se les bombardeó con una propaganda aterradora, se les encerró, se les despojó de sus derechos civiles, se les obligó a llevar mascarillas en público, a realizar absurdos rituales de ‘distanciamiento social’, a someterse a constantes ´pruebas´(…) cualquiera que no cumpla con ese programa de cambio de conducta o que desafíe la veracidad y racionalidad de la nueva ideología es demonizado como un ‘teórico de la conspiración’, ‘negacionista del covid’, ‘antivacunas’”(La jornada, 9/1/22, p.8)

De aquí, se desprende el alto nivel de intolerancia que, en todos los espacios de la comunicación humana, se lleva a cabo en contra de quienes sostenemos ideas contrarias y críticas al discurso hegemónico dominante que ha instaurado este nuevo totalitarismo mundial y que, en palabras de Hopkins, “el totalitarismo New Normal es supranacional y su ideología es más sutil, no es nazismo, ni estalinismo. Es un totalitarismo capitalista global y no tiene una ideología, técnicamente o, mejor dicho, su ideología es la ‘realidad’” (Ibidem).

Esta nueva realidad, es creada artificialmente para someter a una sociedad obediente y sumisa que acepta, sin chistar, todas las medidas impuestas a través del miedo y de habérseles creado en el imaginario colectivo, un falso sentido de responsabilidad sanitaria que les fue inoculado sistemáticamente, durante casi dos años, por los medios masivos de comunicación en todo el globo terráqueo.

Es por ello que, al realizar un mínimo análisis semiótico, el símbolo máximo de esta sumisión colectiva sea el uso masivo del cubrebocas, que todo el mundo ha aceptado como un auténtico baluarte para proteger su salud de las feroces acometidas del bicho siniestro y ya, sin necesidad de que se les solicite usarlo, lo portan en todo momento aún en amplios espacios al aire libre y sin que ningún cristiano se distinga en lontananza, ¡son incapaces de quitarse el cubrebocas un segundo!

En ese sentido, Hopkins señala que, “obligar a las masas a usar mascarillas en público fue una jugada maestra de propaganda (…) ¡listo! Tienes una nueva ‘realidad’ patologizada-totalitaria; una ‘realidad’ paranoica-psicótica, parecida a una secta en la que las personas antes semi racionales han sido reducidas a lacayos parlanchines que tienen miedo de salir a la calle sin permiso de ‘las autoridades’ y que están inyectando a sus hijos ‘vacunas’ experimentales” (Ibidem)

Lo más decepcionante de todo este panorama ha sido el papel que han asumido los medios de comunicación de todo el mundo (con sus muy escasas y honrosas excepciones) en este proceso de bombardeo propagandístico pues, según nos dice JC Hopkins, “no se trata solamente de periodismo ‘tendencioso’ o ‘sensacionalista’: es propaganda oficial sistemática, no diferente de la difundida por cualquier otro sistema totalitario (…) Los Nuevos Normales, no se están comportando así porque sean estúpidos, sino porque están viviendo en una nueva ‘realidad’ que ha sido creada para ellos en el transcurso de los últimos meses por una masiva campaña de propaganda oficial, la más extensa y efectiva en la historia de la propaganda” (Ibidem)

Lo que describe con toda exactitud el autor citado, es aterrador, es increíble que muchas de las mentes más luminosas de la actualidad y que ningún medio de comunicación hayan puesto en tela de juicio un solo razonamiento, medida o sentencia del discurso oficial hegemónico sobre la pandemia del coronavirus; tan es así, que este Corona totalitarismo, como lo bautiza el propio Carlos Fazio, destruye el anterior tejido social y las prácticas comunicativas que nos eran habituales y humanizadas, por una Nueva Normalidad que no es sólo sanitaria, sino que posee todos los atributos de un nuevo totalitarismo capitalista global que terminará por destruir a la sociedad actual e impondrá una sociedad pos pandemia orwelliana, muy semejante a la descrita por George Orwell, en su estremecedora novela “1984”.

Espero equivocarme. (To be continued)

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