Tigres de Papel

El día que nos quedamos sin mujeres

¿Qué haríamos si, en realidad, uno de estos días nos quedáramos sin mujeres? Sin duda, algo muy cercano no sólo al quebranto de la economía nacional, de la convivencia social, de la participación política, sino el quebranto emocional de una nación como la nuestra.

Imaginemos la siguiente escena: en el sopor caluroso de la gran ciudad, las calles semivacías, pero atestadas de hombres que caminan solos y con la mirada ausente; los centros de trabajo en el abandono espiritual ante la ausencia palpable, los cines, teatros, bares, estadios e iglesias, espacios habitados por hombres solos que no encuentra asidero en esta realidad intolerable. Nos hacen falta, y sólo con la ausencia demoledora se hace patente el infortunio.

“El 9, ninguna se mueve”, bajo esta consigna las mujeres feministas se organizaron para protestar masivamente en esta fecha histórica para exigir lo fundamental: que las dejen vivir. El día que se publique este artículo ya habremos dado cuenta del resultado de este movimiento, lo cual no es tan relevante si se piensa que lo importante era dar el primer paso: manifestarse. No vamos a enjuiciar el paro en función de la cantidad de mujeres que se sumaron o hicieron caso omiso del llamado, lo importante es la organización política, no tanto el éxito de la convocatoria.

Seguramente usted recuerda aquella famosa película dirigida por Alfonso Arau, intitulada Un día sin mexicanos y en la cual dábamos cuenta de la situación tan difícil para la economía estadounidense ante la ausencia de la fuerza de trabajo barata y productiva de nuestros paisanos en el “país de las oportunidades”. Lo que plantea Arau, en esa hipotética situación, desde una ficción no tan alejada de una realidad probable y posible, es lo que daría certeza al movimiento feminista del 9M.

¿Qué haríamos si, en realidad, uno de estos días nos quedáramos sin mujeres? Sin duda, algo muy cercano a lo que propone Arau con su film; no sólo el quebranto de la economía nacional, de la convivencia social, de la participación política, sino el quebranto emocional de una nación como la nuestra que no puede vivir sin sus amadas mexicanas. El quebranto sería total.

No obstante, siempre hay un pero. Está el otro lado de la moneda y que también es incuestionable: la intromisión de intereses ajenos al auténtico espíritu del movimiento con el único y deleznable propósito de realizar un linchamiento social, político y mediático al Gobierno Federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador, lo cual envilece y deforma el sentido del movimiento, el cual posee una raíz legítima, es decir, la causa está plenamente justificada, es más, la protesta se queda corta con relación a la violencia sistemática a la que están sometidas las mujeres de este país. El problema es otro.

El problema es la absoluta hipocresía de la ultraderecha mexicana, pues ahora resulta que las mujeres panistas son más papistas que el papa; esto es, más feministas que las verdaderas feministas. No me cabe en la cabeza que Mariana Gómez del Campo, Kenia López, quien encabeza la Comisión de Derechos Humanos en el Senado, Xóchitl Gálvez y otras célebres panistas, ahora se rasguen las vestiduras montándose en el movimiento feminista de una forma tan oportunista y falsa, que es totalmente inverosímil, y quien se lo crea, peca de ingenuo o está de su lado.

Basta preguntarse, ¿cuándo habíamos visto a las derechistas machistas defendiendo la causa feminista, cuando siempre actuaron en contra de cualquier iniciativa, de cualquier propuesta de tipo feminista, en especial la legalización del aborto, los matrimonios igualitarios, la adopción por parte de parejas del mismo sexo, entre otras cuestiones de índole moralista con las que nunca congeniaron y ahora son las paladines del feminismo en México. ¡Qué fiasco!

Otros sucesos se agregan a la larga lista negra y se han dado en las conferencias mañaneras de AMLO. Un pseudo periodista de nombre Marco Antonio Olvera, exige que se investigue a varios personajes, entre ellos, a la activista y periodista Frida Guerrera quien, al verse aludida, confrontó al susodicho y se armó una polémica que se extendió aún después de la mañanera, lo cual, en palabras de Ricardo Rocha, textualmente: “se rompieron las reglas”, en especial de la convivencia y el respeto entre periodistas y se sienta un mal precedente en el gremio.

Un acontecimiento más se suma a la lista, la agresión de la que fue objeto la periodista del Grupo Imagen, Isabel González, quien se vio amenazada por otro pseudo periodisa, “el falso pirata”, de nombre Paul Velázquez, al decir que “ojalá también a ti te balearan”. Isabel lo confronta cara a cara y se dio una nueva polémica de escándalo, en la que hace falta un debate serio y profundo sobre el tema. Ojalá y se imponga la cordura y la sensatez y el machismo de ciertos periodistas se vaya a la cloaca del olvido de una vez y para siempre.

Una última advertencia: no podemos insistir en el ejercicio de un periodismo machista que se muestre insensible ante los oprobios en contra de la mujer. La empatía, el respeto y la dignificación de la mujer, tiene que ser uno de los principios en los que base el periodismo que hacemos ahora. Por el bien de todos.

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