Tigres de Papel

El extraño caso de Mayra Alejandra

Pasaron los días y las noches y la estudiante de nuestra Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Mayra Alejandra Dávila Alvarado, no aparecía o, como suele decirse en estos lamentables casos, no daba señales de vida. Y eso era lo preocupante. Fue entonces que se activó el protocolo ALBA y 48 horas después, Mayra apareció sana y salva.

Todas las organizaciones sociales de activistas de diversa índole, reconocieron la eficacia del también denominado Protocolo de Búsqueda de Mujeres Adultas, de las autoridades que participaron en su búsqueda, así como la presión mediática que se generó en redes sociales y en diferentes medios y que dio como resultado la aparición con vida de Mayra.

No obstante, el feliz desenlace, la sombra de la ignominia cubrió con su manto oscuro esta compleja situación: se trata del papel que jugaron algunos medios de comunicación en la cobertura informativa de este caso. Cabe destacar que la primera piedra la tira el periódico ‘Noticias’, al publicar, en primera plana, una entrevista con los padres de la joven, titulada “Caso Mayra”, el pasado 4 de marzo. Lo primero que llama la atención es el subtítulo de misma: “Desaparecida o escondida, se preguntan sus papás”.

Este primer enunciado, se expresa a modo de pregunta retórica, dado que la propia estructura del cuestionamiento y en especial, la palabra “escondida” arroja una sombra de duda sobre la legítima búsqueda de la joven; esto es, si ella se escondió por voluntad propia no habría porque hacer tanta alharaca. Esto significaría que los padres no están preocupados por Mayra, ya que, como se menciona más adelante en la entrevista, ella solía “desaparecerse” con frecuencia.

Lo más confuso se expresa en el primer párrafo, debido a que, sin decir agua va, se redacta (y muy mal, por cierto) sobre una hija de la joven que está en custodia de sus padres, que no la ven desde septiembre de 2013 y que hay una demanda de por medio para que Mayra recupere a su hija. ‘So what??’. Aquí es donde se enreda todo y el culebrón da comienzo. Comienza un desafortunado escándalo mediático en donde sale a flote la intolerancia de algunos de sectores de la sociedad al realizar un linchamiento mediático de tipo moralista en torno a la vida personal de la estudiante y que varios medios de comunicación publicaron.

¿Dónde quedó la ética periodística? Al publicarse sucesos de la vida personal de la desaparecida lo que se logra es restarle importancia a la activación de los protocolos de búsqueda y, además, ensuciar el nombre y reputación de la estudiante al quedar en entredicho su honorabilidad y comportamiento. El argumento es muy sencillo: los protocolos y acciones de búsqueda se deben realizar, independientemente de las razones de su ausencia, incluso si desaparece por su propia voluntad mientras se ignore su paradero la búsqueda debe continuar. Lo único que verdaderamente importa es que aparezca con vida y no descubrir luego, con sumo pesar, aquella fatídica leyenda: “Localizada sin vida”.

Los medios tienen una responsabilidad social muy grande cuando se trata de dar cobertura noticiosa a un caso de desaparición. Se debe tener mucha prudencia y ética al referirse a la conducta de la persona en cuestión, dado que hacer referencia a la vida privada de los desaparecidos, es muy riesgoso aludir a “comportamientos reprobables”, según la óptica de la moral conservadora, dado que se estigmatiza a la persona y se desacredita la búsqueda en sí misma. Lo hizo el periódico ‘Noticias’, el ‘Diario de Querétaro’, ‘Plaza de Armas’ y una vorágine de descalificaciones en las redes sociales. Incluso, este último medio reprodujo un meme que circuló en las redes en el cual aparece la imagen de Mayra Alejandra, sosteniendo una estatuilla del Oscar y la leyenda: “Mejor alerta AMBER 2018”. Además, se le agrega en el pie de foto “(…) cuando al parecer vacacionaba y fingió su secuestro, según la familia”.

Los medios deben ser una herramienta indispensable para la búsqueda y aparición con vida de las personas desaparecidas y no justamente lo contrario: un obstáculo insalvable para su localización. La información veraz y oportuna sobre la persona objetivada, y no sobre la persona subjetivada, y por lo tanto, adjetivada in extremis, es lo que hará posible la localización de los desaparecidos. Necesitamos una prensa que ayude, no una que estorbe.

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