Tigres de Papel

Frida y el Imperio de la mentira (o cómo el terremoto nos volvió a cambiar la vida)

Tigres de papel

Hace 32 años, antes de irme a la universidad, en punto de las 7:19 del 19 de septiembre de 1985, veía absorto a Lourdes Guerrero, del noticiario de Televisa “Hoy mismo”, decir al aire que estaba temblando, que guardáramos la calma. En ese momento la cámara enfoca el letrero que identifica al programa, éste se balancea peligrosamente y … ¡zas! Se va la imagen y aparece el vacío estructural que definiría los largos días de zozobra que los habitantes del entonces D.F. y el país entero, padecimos con el sismo más feroz y destructivo en la historia reciente de México.

Recuerdo también que, días después, hojeando el entonces crítico y combativo ‘Unomásuno’ de Manuel Becerra Acosta, descubrí un cartón político muy revelador el cual mostraba a una mujer que emergía de los escombros de los talleres de costureras de San Antonio Abad, y un reportero le preguntaba: “Y a usted, quién la rescató”. A lo que la costurera respondía: “El sismo”.

Lo anterior evidenciaba la explotación laboral a la que eran sometidas centenares de mujeres y que sólo los terremotos habían podido sacar a la luz. A raíz de esto, las costureras se organizaron políticamente y formaron uno de los sindicatos más luchadores y emblemáticos de la época: el Sindicato de Costureras 19 de septiembre.

Sin embargo, el suceso más destacado de aquel entonces fue el papel que jugaron los medios masivos de comunicación y que muchos estudiosos del tema se han ocupado en analizar. Con el derrumbe de Televisa Chapultepec, la televisión queda fuera de la jugada y es la radio quien entra al quite y cumple a cabalidad con la responsabilidad social a la que se deben los medios de comunicación.

Además de la famosa crónica que realizó Jacobo Zabludowsky de aquel memorable acontecimiento, cabe destacar el modo como la radio apagó la música y la estridencia de los anuncios publicitarios para dedicarse, en cuerpo y alma, a realizar una cobertura periodística amplia, muy profesional y entregada en favor de la población ante el desastre meteorológico.

La radio informó de la gravedad de la situación sin ambages, colaboró para encontrar a los desaparecidos, anunció las fugas de gas, advirtió sobre el inminente derrumbe de edificios, dio voz a los miles de ciudadanos desamparados y fue el medio idóneo para expresar el repudio de la ciudadanía hacia la incompetencia y la corrupción de las autoridades. En suma, fue una voz al servicio del pueblo… y se hizo escuchar.

Ahora, con los sismos del 19 de septiembre (¡fecha de maldita memoria!) de 2017, los medios representaron un papel igualmente trascendental, pero con muchos claroscuros. Sí, en efecto, colaboró en mantener informada a la población de los sucesos más graves y en dar a conocer las medidas necesarias para aminorar los riesgos y dar con los desaparecidos y auxiliar a las víctimas. Pero, también, fueron muchos los yerros, las incompetencias y las turbias e inexplicables intenciones de algunos medios.

El caso emblemático por antonomasia de esto último fue lo acontecido la tarde-noche del 20 de septiembre, cuando la televisión, en especial Televisa, a través de ForoTV, hizo una desmedida cobertura sobre el supuesto rescate de una supuesta Frida Sofía que estaba atrapada viva bajo los escombros de la escuela Enrique Rébsamen y que se convirtió en todo un hito mediático elaborado y conceptualizado cuidosamente por la televisora, cual pieza fina de orfebre, hasta que la ‘fake news’ cayó por su propio peso.

¿Quién difundió inicialmente ese rumor? ¿A qué inconfesables intereses responde semejante invención? ¿Dónde está la ética de comunicadores, empresarios de medios y de las propias fuentes oficiales, como la Marina, que se atreven a jugar con las emociones de un pueblo tan susceptible a la desgracia propia y ajena? ¿Por qué no se corroboró plenamente la veracidad de la información antes de darla a conocer con tal desmesura?

Se trató de un melodrama barato, pero bien estructurado, con datos, testimonios vivenciales de rescatistas, sobre un contacto visual y auditivo, de conjeturas sobre su ubicación; en fin, una farsa bien montada que se desmoronó estrepitosamente cuando se destapó la verdad.

¿Quién mató a Frida Sofía? El mismo poder omnímodo que la creó. Saturno devorando a sus propios hijos…

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