Voces de la Salud

10 años de la Maestría en Ciencias en Neurometabolismo

Hace muchos años, cuando estaba estudiando la licenciatura, me topé con una revista divulgación de la Facultad de Ciencias de la UNAM y, en uno de sus artículos, hablaba sobre la importancia de hacer investigación científica y el autor, a quien lamentablemente no recuerdo, mencionaba una frase que se me quedó tatuada en la memoria.

El artículo decía “La ciencia y la tecnología son la base de cualquier economía, un país que no desarrolla ciencia y tecnología, estádestinado a ser un país de maquila, de tercer mundo o en vías de desarrollo”. Esto me resonó en el alma y, hasta la fecha, siempre que me invitan hablar sobre la importancia de la ciencia y la tecnología, inicio con esta frase.

Este argumento lo conoce perfectamente el primer mundo, destina una parte importante de sus recursos en formar científicos y a fomentar que sus estudiantes se formen en licenciaturas como física, matemáticas, biología, química y que posteriormente estudien maestrías, doctorados y posdoctorados para que tengan bases sólidas que les permitan solucionar problemas importantes y que, al final de cuentas… desarrollen ciencia y tecnología y esto enriquezca sus economías.

Ejemplos muy claros en el área biomédica son el desarrollo de fármacos, de vacunas o de equipo biomédico. Cada vez que consumimos un medicamento o hacemos uso de algún equipo biomédico, parte de los ingresos van a esos países donde fueron desarrollados y donde se registraron las patentes correspondientes. Todo esto remarca la importancia de que en la Facultad de Medicina de la UAQ tengamos programas de maestría, doctorado y estancias posdoctorales.

El pasado jueves 20 de noviembre se cumplieron 10 años de nuestra maestría en Ciencias en Neurometabolismo y en cada una de las tesis desarrolladas durante estos 10 años, hay un grupo de docentes y alumnos que aportaron un granito de arena al conocimiento básico de un padecimiento, a mejorar la calidad de vida de las personas, a incrementar la expectativa de vida, a mejorar un diagnóstico, a entender cómo evoluciona un padecimiento crónico degenerativo, etc.

Si en algo creo y creo fuertemente es en el poder de la ciencia, me gusta la gente de ciencia y que los niños y los jóvenes crezcan con un sentido crítico y científico. Hacer y enseñar ciencia son quehaceres sumamente gratificantes y que creo que comparto este sentir con la mayoría de los miembros de esta maestría.

Disfrutamos ver a los alumnos plantear un protocolo de investigación, justificar todo ante el comité de bioética, hacer los experimentos, considerar la importancia de los controles experimentales, preparar soluciones, pelearse con la estadística, ensayar sus tutorales, participar en convocatorias, ver sus presentaciones en congresos y me fascina ver su expresión cuando les aceptan una publicación científica. El estudiante que ingresa a una maestría no es el mismo que egresa, es una persona más científica, más crítica y menos vulnerable. Justo lo que este país necesita.

Van 10 años de este maravilloso proyecto, ¡vamos por muchos más! Felicidades a todos y cada uno de los que han formado parte de gran proyecto.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba