Opinión

Comisión de chocolate

Por: Omar Árcega E.

México padece un cáncer desde hace siglos, éste ha dañado las dinámicas sociales y políticas, nos ha condenado a ser una nación subdesarrollada, desigual en oportunidades, mezquina con los más desprotegidos e injusta con su población. Contra esta enfermedad muchos han pretendido luchar, pero dado los esfuerzos y el tiempo, los resultados son más bien escasos. Me refiero por supuesto al sempiterno problema de la corrupción.

Las cajas chicas

¿Es que los mexicanos estamos condenados a ser corruptos? Me parece que no y es por una simple razón, otros países tienen índices de corrupción mucho menores que otros y que sepamos no están habitados por seres extraños, sino por humanos como nosotros, por lo tanto si otras naciones han podido ¿Qué nos ha faltado?

A mi modo de ver ha faltado voluntad política para crear leyes y mecanismos para evitar la corrupción. Actualmente es menos costoso saltarse la ley que cumplirla, en otras palabras si alguien está dispuesto a desviar dinero del erario público, cobrar el 10 por ciento de comisión a los contratos asignados y pactar por debajo del agua las licitaciones públicas es porque sabe que es muy difícil ser detectado, y en caso de serlo el castigo no es severo, ni le genera un daño gravoso. Si bien se han dado ciertos pasos como la transparencia y la rendición de cuentas, el camino es aún largo, pues ser atrapado en una corruptela es un riesgo que muchos consideraban redituable correr. Por otra parte el gran despilfarro no se da en el Gobierno Federal sino en los estados y municipios, éstos son auténticas cajas chicas y grandes por donde se escurre el dinero público para beneficios de unos pocos.

Sueños comisionables

Ahora Enrique Peña Nieto, como parte de su campaña de legitimación propone la creación de una comisión anticorrupción. Una propuesta que viniendo de él, con todo el historial de corrupción que arrastra el PRI, cargando con todos los honorables prisaurios que se han enriquecido por años, suena a burla, a esos surrealismos que sólo se dan en México. Y es que surgen las preguntas sobre esta comisión ¿enfrentará al líder petrolero Romero Deschamps? ¿Borrará las triquiñuelas de Elba Esther Gordillo y sus allegados? ¿Se lanzará a iluminar las opacidades de organismos como el ISSSTE o el IMSS? ¿Luchará contra redes de compadrazgos que lograron sobrevivir al panismo? ¿Privará a los gobernadores de las fuentes monetarias que les sirven para cumplir voluntades? ¿Será capaz de encarcelar a Humberto Moreira y otros ex gobernadores priistas?

Las buenas intenciones que expresan suenan a la fallida “renovación moral” que decidió emprender Miguel de la Madrid hace casi 30 años, pretendió hacer tímidas reformas incluso encarceló a uno de los hombres más cercanos a su antecesor: “El Negro” Durazo. Sin embargo las ganas le duraron poco, pues la red de complicidades iniciaron fuertes presiones contra él; uno de los capos que más resistencia ejerció fue Joaquín Hernández Galicia “La Quina”, líder del sindicato petrolero. Finalmente el Presidente tuvo que ceder y fue hasta Tamaulipas, feudo de “La Quina” a dar un discurso donde externaba que no se abandonaba la lucha contra la corrupción pero que las prioridades de su gobierno eran otras, en el entonces lenguaje de la política mexicana eso significaba: “No abandono el discurso contra la corrupción pero no perseguiré a ningún corrupto”. Ahí terminó la “renovación moral”, por presiones de lo que años después Salinas de Gortari llamó “La nomenclatura”, es decir las redes de los que se beneficiaban con la corrupción gubernamental y con capacidad para doblegar a Presidentes.

Teniendo en mente estos antecedentes parece que Enrique Peña quiere aparentar hacer mucho para no hacer nada, él le debe su triunfo a esa nomenclatura que no desapareció, sólo ocultó un poco sus tentáculos. Los ladrones de cuello blanco siguen ahí, se beneficiaron de Enrique Peña como gobernador, siguen captando contratos gubernamentales, son una mafia que luchará a brazo partido por conservar sus privilegios.

El camino por recorrer será el de la presión ciudadana y ésta debe ser en contra de los partidos políticos de oposición, ellos no harán nada si no se les exige aprobar reformas que aumenten los costos de infringir la ley. Como herramientas para esta tarea tenemos valiosas organizaciones como Transparencia Internacional a través de su capítulo México: Transparencia Mexicana, la cual desde 1999 tiene un detallado seguimiento de la cultura de la corrupción en nuestro país. La diferencia entre un país de oportunidades y otro de injusticias son simplemente sus niveles de corrupción, es por ello que no debemos abandonar esta lucha.

twitter.com/Luz_Azul

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