Opinión

Comprando espejitos o espejismos…

Por: Fortino Ramírez Cruz

PARA DESTACAR: ¿En verdad la gente sigue intercambiando su riqueza por meros espejitos? O por algo peor, simples espejismos. Volvamos un poco la vista a nuestro alrededor y prestemos atención, las calles, las avenidas, el transporte, los puentes, la ropa y los accesorios mismos están prácticamente rotulados de anuncios, de publicidad, de mercadotecnia; están llenos de promesas

Ahora que ya pasó el 12 de octubre, me vinieron a la mente los primeros contactos entre los extranjeros y los nativos de estas tierras; a muchos nos resulta un abuso enterarnos de cómo estos extranjeros intercambiaron espejitos por oro, que les intercambiaran cualquier tipo de chácharas por algo tan preciado como el oro, aquí es necesario hacer un breve apunte;

¿realmente fue un abuso? Al parecer se nos olvida que en la percepción de nuestros pueblos había otros elementos mucho más valiosos que el oro, como el jade o la misma cocoa que fungió como moneda de cambio, ¿por qué no pensar entonces, que para ellos el oro podría ser algo de valor pero no algo realmente valioso?

Con esto seguimos perpetuando la percepción extranjera de lo que es realmente valioso; pero yo me sigo preguntando si verdaderamente ya pasó esta oleada, desde aquella primera ocasión en que establecieron intercambio entre los extranjeros con nuestros pueblos; eso me incita a preguntarme ¿En verdad la gente sigue intercambiando su riqueza por meros espejitos? O por algo peor, simples espejismos.

Volvamos un poco la vista a nuestro alrededor y prestemos atención, las calles, las avenidas, el transporte, los puentes, la ropa y los accesorios mismos están prácticamente rotulados de anuncios, de publicidad, de mercadotecnia; están llenos de promesas para los clientes: más de esto, más de lo otro, más de aquello, lo mejor de esto, lo mejor de aquello o lo mejor de lo otro.

Los espejismos como tales, son ilusiones ópticas que muestran algo inexistente, ¿qué tan diferente es esto a lo que hace la mercadotecnia? Estos espejismos proporcionan una falsa ilusión sobre el estatus social, el éxito o el poder de lo que realmente ostentan o pueden llegar a ostentar las personas; estos espejismos le brindan paliativos a los individuos para despegarse un poco de su realidad, con la cual no están conformes; se ofrecen en diversas formas, podemos verlos como centros comerciales para toda una semana de trabajo explotador y estresante, bares y antros para amanecerse el fin de semana y desinhibirse, salas de cine para aislarse de esa realidad tan pesada, tediosa y opresiva y en todos estos casos entre más caro o más nueva sea la plaza pues más “en onda”, más presumible; hasta lo más insulso, los infomerciales que exageran los dudosos beneficios que ofrecen.

Luego entonces, tenemos productos que ofrecen destacar al comprador de los demás, distinguirlo en un determinado campo de competitividad, hacerlo único de entre un segmento de población, productos que buscan satisfacer aspectos diferentes a los que van dirigidos solo por un mero discurso motivacional, nostálgico, sentimental, cursi y/o folclórico que buscan sensibilizar a la gente, generar un impacto afectivo que tiene como finalidad asociar tales sentimientos con el producto que lo presenta.

Yo me pregunto entonces ¿cómo es posible que la gente compre bebidas alcohólicas, altas en azúcar o comida chatarra que promueven el deporte? ¿qué sentido de la ética tienen los deportistas que se ofrecen para anunciar sus productos? Ellos mismos, los deportistas, ¿cómo aceptan adjudicarle a un producto el éxito que han conseguido a través de su esfuerzo, trabajo, disciplina, dedicación y sacrificios? ¿cómo es posible que las personas compren ropa solo por la figura o aspecto que proyectan sin tomar en cuenta su comodidad o los riesgos que le representan? ¿Cómo es que la gente puede comprar productos que les prometen ocultar a la vista sus inconformidades y complejos, pero a la vez solicitar un producto que sea honesto, creíble, confiable o con alguna garantía? ¿cómo es que la gente compra productos que les brinden un beneficio que otros puedan ver pero que a ellos no les deja nada?

Quizá sería conveniente para estas próximas fechas detenernos a pensar si las dinámicas en el mercado corresponden al valor de uso o, como señala Agnes Heller, discernir entre “necesidades reales y necesidades creadas”; discernir cuáles son las necesidades que nos aquejan, las que requieren ser atendidas, las que demandan apremio; y sobre todo, de la prioridad que ocupan para su propia vida ¿no sería necesario reflexionar con respecto a la influencia que tiene el mercado y el consumismo a estas alturas en nuestra sociedad?…

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