Opinión

Con la música a otra parte. Migración e identidad en la lírica queretana*

Por Agustín Escobar Ledesma

No me siento extranjero en ningún lugar,

donde haya lumbre y vino tengo mi hogar.

Y para no olvidarme de lo que fui

mi patria y mi guitarra las llevo en mí,

Una es fuerte y es fiel,

la otra un papel.

Vagabundear, Joan Manuel Serrat

En las brillantes y multicolores caras de estos discos compactos, producto de la hight-tech del Primer Mundo, están registrados, en dos volúmenes, veintisiete temas de la música popular queretana, nacidos de las entrañas de los Norteños —adjetivo que proporciona identidad a los migrantes trasnacionales de Querétaro y otras regiones de nuestro país— que emprenden el éxodo a la tierra prometida que mana leche y miel, a la que van en busca del bíblico maná; a la que van tras el mítico El Dorado; a la que van tras el idílico american dream; a la que van tras el espejismo que ofrece dólares a manos llenas y gringas en tangas.

 

A la migración, al igual que al amor, le canta casi todo el mundo; en nuestro país, todos los géneros musicales populares arropan entre sus notas lo que ocurre a quienes arriesgan su integridad emocional y física con tal de cruzar la frontera. Por ejemplo, en la Meseta Purépecha, la pirekua, es la encargada de narrar la odisea de los purépechas michoacanos; en la Costa Chica —región comprendida por los estados de Oaxaca y Guerrero— la chilena y la cumbia dan fe de los riesgos que corre la población afromestiza, en tanto que en la Sierra Gorda —región comprendida por los estados de Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí, e Hidalgo—, el son arribeño y el son huasteco, principalmente, pero también el corrido, la canción ranchera, la canción norteña e incluso el country, atestiguan los sucesos de quienes se aventuran al país de la coca. Recordemos que a los gringos les gusta tanto este producto que hasta por las narices lo disfrutan.

Los posmodernos trovadores y juglares, herederos de la hermosa tradición del canto de gesta, son los encargados de llevar a pueblos, rancherías y ciudades las épicas batallas de quienes se atreven a trasponer la cortina de hierro de la potencia más poderosa y depredadora que la Humanidad haya conocido, para narrar las inconmensurables peripecias de quienes cruzan a nado las aguas negras del imperialismo yanqui; de quienes burlan a la odiada y maldecida Border Patrol; de quienes se ocultan de los drones celestes que vigilan la frontera; de quienes saltan el infame muro de la tortilla; de quienes se internan en el desierto y de quienes se esconden de las redadas. Ya se sabe, parafraseando a Vasconcelos, “Por mi razia hablará el espíritu”.

La mayoría de músicos populares incluidos en esta antología sobre la trasnacional ola migratoria pertenecen al son huasteco —doce tríos— de los cuales sólo Misión Queretana y Real Hidalguense, interpretan un tema cada uno en este género musical, en tanto que Ruiseñor Huasteco entona una poesía arribeña, es decir, la mezcla de la poesía decimal campesina con música huasteca. Por otra parte, Estrella Queretana toca un country, resultado de la influencia en la prolongada estancia de sus integrantes en Texas, en donde escuchaban a Roland Country Band. Los restantes tríos interpretan cinco canciones rancheras y tres corridos. Vale mencionar que Las Flores de las Huastecas es el único trío femenino en esta lista e interpreta “Partiste pal’ Norte”, una canción tragicómica que narra las desventuras de las mujeres que se quedan abandonadas mientras el marido se refocila con güeras pecosas.

En la grabación también participa Guillermo Velázquez y Los Leones de la Sierra de Xichú, baluarte del son arribeño, con un tema en este género musical: “Frontera de fantasía” y con la canción “Yo me muevo en los estates, my name is Pedro”. Este grupo musical cuenta en su producción discográfica con decenas de canciones y sones arribeños que abordan el fenómeno migratorio desde la década de los ochenta del siglo XX. En el mismo tenor está “El Dr. Chessani y sus huapangueros de Ríoverde”, de cuya producción se ha incluido “Felicito al bracero señores”, un tema con una amalgama de varios elementos musicales, tanto arribeños como huastecos y que Guillermo Velázquez define, para horror de los etnomusicólogos puristas, como huapango arribeño.

Entre los corridistas que forman parte de esta grabación están Los Rancheritos de Santa Isabel, de don Juan Enríquez Alegría; el Dueto Cervantes Vargas, de Bella Vista del Río; los Hermanos Ledezma de Colón; Martín Vega Suárez, El tigre de la Sierra, que tras permanecer preso algunos años en las cárceles estadunidenses, compuso “Racistas americanos” y Kunda erer ma-ir ranto niuff —Águilas que no se olvidan— grupo musical de Misión de Chichimecas, San Luis de la Paz, Guanajuato, con la canción “La Lupe” que describe la migración de la mano de obra femenina indígena que desde tiempos inmemoriales se encamina a la antigua México-Tenochtitlán.

Por parte de las agrupaciones musicales pertenecientes a la denominada onda grupera figuran Grupo Terko Musical, Viajeros del Amor, Los Auténticos Pedernales, cuyo sonido es muy similar al de Los Tigres del Norte, y Los Tlemmhs, de la comunidad ñañho de San Miguel Tolimán, Querétaro, que interpreta “El fracaso de un mojado”, versión musical de la visión de los vencidos que, cuando el tema es tocado en vivo, los circunstantes, en vez de aplaudir, les da por llorar.

Además está incluida Saula Martínez Ledezma, cantautora y sicóloga, oriunda del municipio de Colón que, en su canción “¿Mexicano te falta valor? reprocha a quienes se van al Otro Lado el abandono en que dejan a sus seres queridos; por su parte Joel Hernández Mendoza también interpreta una canción ranchera que describe el intenso flujo migratorio de la Sierra Gorda queretana.

Las composiciones musicales están situadas entre 1986 y 2010, justo el periodo más intenso de la ola migratoria de nuestro país a la Unión Americana —durante el fracasado sexenio de Fox cruzaron anualmente 500 mil mexicanos indocumentados— y, entre ellos, iba la gran mayoría de los músicos que participa en esta selección, es por eso que nuestros juglares y trovadores, por experiencia propia saben que, debido a la férrea vigilancia de la frontera norte, es más fácil que sus notas musicales pasen por el ojo de una aguja a que un indocumentado entre al reino de los WASP (White, Anglo-Saxon and Protestant).

 

*Título del disco compacto que será presentado el 15 de julio de 2011, a las 20:00 horas, en el Centro Cultural La Estación (Héroes de Nacozari s/n, la Otra Banda, Qro.)

 

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