Opinión

Corazón partío

Por: Omar Árcega E.

A la mujer que me encanta y

que tomará nuevos caminos…

Hoy no tengo ganas de escribir sobre política o desquiciamientos sociales, creo hay momentos para expresar los acuerdos o desacuerdos con la marcha de esa nebulosidad que se llama sociedad, pero para mí hoy no es uno de esos instantes. Renuncio a analizar con vista de águila el acontecer de lo externo, ahora con instinto de topo quiero bucear en eso que se llama corazón.

Amor

“El amor es lo que mueve al mundo”, nos recuerda Dante, y ese amor tiene mil formas de expresarse: hacia la familia, los amigos, la pareja. En verdad es un motor que dinamiza el actuar de las personas, hace vencer obstáculos inimaginados, nos llena de audacia, hace a los tímidos valientes y puede suavizar temperamentos, el amor sirve para hacernos más libres y de no ser así algo está fallando. Cuando se vive de manera incorrecta, entonces se transforma en dependencia y brota lo peor de los personas, esa fuerza positiva se convierte en negatividad pura que sólo esclaviza, limita y termina por destruir.

Pero también existe el desamor, ese sentimiento que brota del hastío, si el amado pierde para nosotros su encanto o bien que nos conduce por la senda del dolor, si hemos dejado de ser queridos o nos percatamos de que nunca lo hemos sido. Y es que no hay peor pérdida para el amante que extraviar a la persona que fue objeto de su amor, porque con ella se esfuman una parte importante de sus ilusiones que de alguna manera dan piso y sentido a la existencia. Implica un duro golpe al amor propio, pues por alguna razón no se estuvo a la altura de las expectativas de la persona que consideramos lo suficientemente valiosa para entregarle nuestro cariño y compartirle nuestros sueños.

La otra cara

No en vano, cientos de canciones exitosas nos hablan del dolor por la pérdida del ser querido, de las “rupturas de corazón”. Nuestra cultura popular es muy clara al respecto: el desamor es terrible, descarnado y obscenamente cruel, cuando se vive en una relación de pareja. Nuestra propia experiencia nos remite a la soledad, tristeza y desencanto cuando nos damos cuenta que nuestro amor no es correspondido, es realmente vivir una etapa de duelo, una experiencia que experimentamos físicamente, que oprimen nuestras entrañas. Pero también las rupturas de corazón son oportunidades, primero para volver hacia nosotros mismos y revalorizarnos, no somos dignos por haber sido amados, sino porque somos dignos tenemos capacidad de amar, nuestra felicidad no debería residir en ser capaces de dar cariño a una persona en concreto, sino en la misma habilidad de poder dar y ofrecer afecto. Esa persona cubría ciertos vacíos, pues es el momento de ver cuáles eran y seguir con más ahínco el crecimiento personal.

Todo esto se escribe fácil, lograr interiorizarlo y llevarlo a la vida es el verdadero reto, pero que sea difícil no significa que sea imposible. Lágrimas y dolor es natural que sean nuestros primeros acompañantes, pero también hay un aliado que se llama: tiempo. Éste tiene la virtud de ir disolviendo las penas. De devolvernos la tranquilidad perdida. Hablar de estos temas no es sencillo, pues cada uno los vivimos con las propias particularidades de nuestra psicología, sin embargo las ilusiones y desilusiones son experiencias que todos compartimos.

Vivir

Amor y desamor nos hablan de nuestra valía como seres humanos, son poderosas fuerzas que nos pueden llevar a nuestra plenitud o nos pueden destruir, de ahí la importancia de aprender a vivirlas correctamente. Tenemos que enfrentarlas con madurez, eso implica conocer nuestras debilidades y fortalezas, pues quien no se conoce, es difícil que se pueda amar y si no existe el amor propio será imposible generarlo hacia otra persona.

Mientras tengamos vida una y otra vez nos enfrentaremos a estos sentimientos, algunas veces nos darán ese cúmulo de alegrías cotidianas llamado felicidad y otras veces nos confrontarán con nuestros vacíos y sentiremos ahogarnos en amargura. Lo importante es seguir el ritmo de la propia existencia, no detenernos demasiado, finalmente tú, amable lector, y yo vinimos a este mundo a amar y ser amados.

Twitter.com/Luz_Azul

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