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COVID-19: virus, miedo y censura

La pandemia del covid-19 pareciera ya un hecho del pasado, como la caída del meteorito de Chicxulub hace 65 millones de años, pero no, además de que fue muy recientemente, las consecuencias en la salud humana de los vacunados, y por eliminación vacunal, de los no vacunados y del ambiente natural, apenas comienza. Pero lo fundamental es analizar el por qué sucedió de la forma en que la vivimos, cuando se ha presumido exorbitantemente que la humanidad vive en la era de la información y del internet.

Coincidimos con lo anotado por la Dra. Karina A. Acevedo Whitehouse en su libro “Efectos adversos, una revisión crítica de las vacunas genéticas anti-COVID ¿Eliges comprender? En el sentido de que la pandemia estuvo estructurada por tres componentes: un virus, el miedo y la censura, en una mezcolanza grotesca de lo religioso, pseudocientífico, medidas sanitarias con resultados dudosos, restricciones económicas y emocionales desastrosas para los seres humanos a escala global.

Uno. El coronavirus (Covid-19), como otros del mismo grupo biológico, así como el virus del VIH y aquellos han causado pandemias a lo largo de la historia, como afirma Frank Molano Camargo, en su libro “Capitalismo y pandemias”, emergen a la palestra cuando se modifican los ecosistemas y esto ocurre debido a la transformación incesante del paisaje y el aumento exponencial de técnicas para la explotación del trabajo y la extracción de riquezas, cuyo fin es la acumulación y centralización capitalistas.

Dos. Para evitar todo cuestionamiento al sistema de explotación capitalista, los organismos sanitarios internacionales y los gobiernos de izquierda y derecha se concentraron en explicar las medidas sanitarias (distancia, cubrebocas, aislamiento, gel, acudir al hospital y vacunarse), sin resaltar que la pandemia es resultado del modelo de acumulación capitalista y que para evitar nuevas pandemias es necesario construir un modelo de desarrollo social y económico que busque la felicidad de las personas. Para lograr imponer la “pandemia” saturaron los medios masivos de desinformación, de datos estadísticos de contagios y muertes, cual campeonato de futbol, los goles eran los muertos. Esto provocó una inmensa psicosis social, campaña que podemos definir de terrorismo sanitario.

Tres. Para lograr que la población, cual manso ganado, hiciera caso de las instrucciones y siguiera al pie de la letra las medidas sanitarias y de vacunación, se estableció un sistema de censura a las voces no plegadas al discurso hegemónico, acusándolas, como la inquisición en el medioevo de herejes, brujas y ahora de antivacunas. Se satanizó, de la misma forma que lo hizo el llamado “santo oficio”, a quienes propusieron otras formas de atender una enfermedad respiratoria con terapéuticas no invasivas como son el dióxido de cloro, alimentación adecuada, homeopatía, herbolaria, entre otras.

Es importante continuar el análisis y la discusión de este tema porque, como ya se evidenció con la AstraZeneca, las vacunas anti-COVID presentan efectos nocivos para la salud humana y del ambiente, continúa siendo un experimento global ejecutado por el oligopolio farmacéutico con la complicidad de los gobiernos. Este experimento es  similar al de los organismos genéticamente modificados, pues se inoculo al 75% de la población mundial con un segmento genético de ARNm (ácido ribonucleico mensajero) sintético, que de entrada es capaz de alterar todo el ecosistema del organismo humano provocando diversas enfermedades y patologías, incluso la muerte. Información ésta de la que ya tenían conocimiento las autoridades sanitarias globales y la comunidad científica internacional, ambas “apapachadas” por el oligopolio farmacéutico, para asegurar su silencio y complicidad.

¿Por qué se hizo el experimento llamado “pandemia Covid-19? Las hipótesis son diversas: un experimento para conocer el nivel de manipulación de la humanidad; un experimento para probar terapias genéticas de bajo costo y elevada ganancia; un experimento para medir la forma en que es posible reducir la población mundial sin recurrir a la guerra.

En los años venideros encontraremos las respuestas. Mientras tanto cada vacunado forma parte de esas repeticiones estadísticas de laboratorio, los efectos nocivos que presenten serán reportados a las farmacéuticas por los sistemas médicos privados y sociales, así como los fallecidos. Los resultados obtenidos serán restringidos cual secreto militar.

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