Opinión

Crece costo de la mancha urbana

Reseña de la investigación Premio Bienal Nacional «José Carreño Romaní» 2016

Olivia Vilchis Palma

Actualmente, mucho se comenta de los muchos cambios de lo que es vivir hoy en Querétaro respecto a unos años atrás, de como de ser un estado donde la tranquilidad y la seguridad emanaban, a uno donde los conflictos y las inconformidades han ido en aumento; tal es el caso de la movilidad en Querétaro, la cual es una de las inconformidades que más aqueja a la población, ya que ahora implica más tiempo, dinero y distancia.

En 2015, Saúl Obregón, José Romero, Eduardo Betanzo, profesores e investigadores de la Universidad Autónoma de Querétaro, y Juan Mendoza investigador del Instituto Mexicano del Transporte, publicaron su estudio “Impacto de la movilidad inducida por la mancha urbana: caso de estudio de la zona metropolitana de Querétaro” (*), con información desde 1970 hasta 2012, en donde una de las ideas que tratan es el costo del transportarse en términos de tiempo, dinero y distancia. Sin embargo, este costo es diferente para las personas que viven en la distante zona periférica que para los habitantes de la zona conurbada de Querétaro, más próximos al centro histórico. En particular, en el estudio se consideraron a los desarrollos urbanos construidos, en los últimos cinco años, en el margen externo de la zona conurbada.

Usar el auto particular es más económico que usar el transporte público (en promedio, para los viajes con origen en el periurbano): investigadores

Las diferencias del costo de transporte según el lugar de residencia  se deben a diferentes razones. Una de ellas es el motivo que tienen las personas para trasladarse de un lugar a otro. Si viven en la zona periférica, el 46 por ciento de las personas se transporta debido a los viajes de trabajo, y para los que viven en la zona conurbada, el 60 por ciento lo hace para ir al trabajo. Por lo tanto, al ser el trabajo un destino del cual no se pueda prescindir, las personas se ven en la necesidad de transportarse. Siendo así, deberíamos considerar transportarnos por el medio más económico. Pareciera que transportarse en carro significaría un gasto mayor, ya que implica invertir desde  el carro y una licencia de conducir hasta realizar servicios periódicos, tenencia,  y consumo de gasolina, la cual, por cierto, cada vez se eleva más el precio por litro.  Sin embargo, la realidad es otra, ya que los autores demuestran que usar el carro en ambas áreas es más económico que usar el transporte público. Aun cuando usar el carro puede significar recorrer más distancia que usando el transporte público, en dinero y  tiempo puede representar un ahorro de tiempo de hasta el 200 por ciento para ambas áreas y uno del 110 por ciento en dinero. Para un mejor entendimiento, se presentan algunas cifras de la investigación.

Si bien, usar el carro puede disminuir nuestros costos de transporte, para los que viven en la zona periférica el gasto es mayor que el de los que viven en la zona conurbada. Esto podría deberse a las razones para vivir en cada zona y a la expansión de la mancha urbana. Las personas que viven en la zona periférica deciden vivir ahí mayormente por la tranquilidad y el ambiente (28 por ciento) y para los que viven en la zona conurbada, su mayor razón es el precio de la vivienda/terreno (31 por ciento), con lo que podría inferir que la vivienda  es más económica.

Aunado a esta preferencia, la cercanía al lugar de trabajo no representó una razón suficiente para elegir de residencia (11 por ciento para ambas zonas). Parecería entonces que las personas que deciden vivir en la periferia están dispuestos a cubrir el costo de vivir en viviendas más costosas y  más lejanas a su principal destino, a costa de una mayor tranquilidad y ambiente.

De 1970 a 2010 la población aumentó de 200 mil a un millón de habitantes y en extensión de 31 kilómetros cuadrados a 130 kilómetros cuadrados, es decir, más de cinco veces en habitantes y más de cuatro veces en territorio.

Por tanto, los desplazamientos se han incrementado, lo que afecta la duración de la movilidad, la cual repercute en la contaminación, la congestión vehicular y los accidentes de transporte. Por ello, vivir en Querétaro ya no es lo mismo, tanto las preferencias como las necesidades de los habitantes han cambiado, lo que representa un reto el poder proveer suficiente infraestructura que pueda contrarrestar los efectos negativos de la expansión de la mancha urbana.

Los autores Obregón, Romero, Mendoza y Betanzo (2015) consideran que la creación de un modelo de planeación poli-céntrica podría reducir los costos de desplazamiento, reduciendo las distancias entre los asentamientos y las zonas de empleo, la cual demandaría una red de transporte público eficiente capaz de proveer servicios de transporte entre los diversos centros para atenuar la contaminación inducida por los autos.

 

(*) El artículo fue publicado en Journal of Urban Planning and Development de la American Society of Civil Engineers y reconocido con el Premio Bienal Nacional «José Carreño Romaní» 2016 de la Asociación Mexicana de Ingeniería de Vías Terrestres

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