Opinión

Crónica de una elección universitaria (Primera parte de dos)

Por Agustín Escobar Ledesma*

A los docentes del periodismo universitario,

garantes de la libertad de expresión.

 

Telón de fondo en el que se realizó la primera vuelta en las votaciones, el martes 8 de noviembre de 2011, en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) para elegir al nuevo Rector:

 

–Un millonario fraude al Sindicato Único de Personal Académico de la Universidad Autónoma de Querétaro (SUPAUAQ) en el que presuntamente está implicado el ex líder sindical, Marco Antonio Rubio Abonce (en el que aparecen como beneficiarios cinco de sus hermanos), actual director de Recursos Humanos de la UAQ.

 

–La triangulación de recursos financieros del secretario de Obras Públicas del Gobierno del Estado, Sergio Chufani Abarca, vía la UAQ, a la empresa “Constructora Chufani S.A. de C.V.”

 

–Dos denuncias ante la Procuraduría General de Justicia del Estado de Querétaro que interpuso el doctor Gilberto Herrera por calumnias y difamación en la guerra sucia que se dio en su contra antes y durante el proceso electoral.

 

–Censura sistemática de notas y artículos de opinión sobre el proceso electoral universitario, tanto en Radio UAQ como en Tribuna de Querétaro, medios que, en otros temas, asumen una postura crítica y ahora ambos han guardado un silencio que, a mi parecer, raya más en la complicidad que en la prudencia, respecto a los asuntos de los contratos UAQ-Chufani y el fraude al SUPAUAQ.

 

–La intentona golpista que la Comisión Electoral pretendió realizar el viernes 4 de noviembre para dejar fuera de la contienda al director de Ingeniería y que la movilización de cientos de estudiantes impidió.

 

–Autoridades universitarias complacientes, ¿tal vez cómplices?, de las denuncias de guerra sucia que uno de los candidatos ha documentado y señalado reiteradamente.

 

–Denuncias de presiones a estudiantes, así como el acarreo de universitarios a comidas y borracheras para convencerlos de las bondades del delfín.

 

El secreto está en los baños

Como en los anuncios de los conejitos corredores que venden pilas alcalinas, en el proceso electoral universitario la guerra sucia sigue, sigue y sigue. No lo digo de oídas, este aporreateclas acudió a algunas Facultades de la UAQ con la finalidad de realizar un recorrido por las diversas casillas de votación. He de consignar que en ninguna permitían tomar fotografías al interior de donde se encontraban las urnas, ubicadas en aulas y auditorios. Ni en el Vaticano son tan estrictos, susurré a mi alter ego.

 

Bajo el sol

He aquí lo que encontré en el primer recorrido que realicé de las 9 de la mañana, la apertura de la jornada, a las 11 horas:

 

Ingeniería. Alrededor de 15 votantes esperando sufragar, con un reportero de Televisa filmando y el fotógrafo de Diario de Querétaro realizando algunas tomas (iba a decir placas pero esa tecnología fue sepultada con los dinosaurios).

 

Química. Sólo había un votante. Tomé una foto desde la puerta y enseguida algunas personas me reclamaron y, amenazantes, me grabaron en video con un celular. Fui al baño y cuál no sería mi sorpresa al encontrar, junto al mingitorio, decenas de panfletos tirados en el piso que cabeceaban “Exigimos la renuncia del Dr. Gilberto Herrera”, recogí algunos que tengo conmigo para quien los quiera ver.

 

Contaduría. Lo que más llamó mi atención fue la enorme fila de estudiantes formados, no exagero si digo que todos los alumnos de la Facultad estaban ahí, esperando pacientemente para votar. Lo primero que pensé es que fueron acarreados y no tuvieron clases. Como en Química encontré volantes difamatorios, aquí también me encaminé a los baños, sin resultados positivos.

 

Psicología o Sicología (a veces lo escribo de una o de otra manera, no sé cuál sea la correcta. Tal vez las dos). Como me quedaban al paso, primero llegué a los sanitarios en donde encontré el mismo panfleto que en Química, la diferencia es que aquí estaba en el cesto de la basura, junto al papel de baño. Por supuesto que tengo las fotografías como testimonio de los dos tipos de mierda hallada. En la casilla no había electores a esa hora.

 

Derecho. Al igual que en Contaduría había una fila infinita de estudiantes para votar en el Aula Magna. “¡Ja, también los acarrearon!”, me dije. Tomé algunas fotografías, guardé la cámara en mi mochila enfilando a Enfermería. Casi iba como Caperucita Roja, tarareando alegremente una canción, cuando salieron a mi encuentro cuatro estudiantes (supongo), tres mujeres y un hombre, quienes me marcaron el alto, asaltándome a preguntas: ¿Quién eres, identifícate?, ¿adónde vas?, ¿qué haces aquí? Les respondí con más preguntas: ¿Ustedes quiénes son, vigilantes, policías?, ¿acaso no hay libertad de tránsito?, ¿hay toque de queda? El más atrevido de quienes me interrogaron, como agentes secretos en ciernes del Cisen, fue el joven quien estiró su mano para tomar el gafete que colgaba de mi cuello por el reverso y al girarlo al anverso leyó en voz alta “Prensa”, luego exclamó “¡Ah, de haberlo sabido!” Se despidió con un “No hagas cosas buenas que parezcan malas”, ¡por favor, decirme esto a mí, que soy tan inocente como el cordero pascual en la piedra de los sacrificios! Me retiré arrastrando algunas inquietudes: “¡Uf, tal parece que en estas aulas les enseñan que las personas somos culpables mientras no demostremos lo contrario!, tal vez aquí todavía aniden los remanentes de la Santa Inquisición”.

 

Enfermería. Al ver las batas blancas un alivio se apoderó de mi ser. Sin embargo, no advertí a ninguna alma ejerciendo su derecho al voto.

 

Ciencias Políticas y Sociales. Primero vi a la doctora Martha Gloria Morales Garza, con quien he compartido procesos electorales en el IEQ, asomándose a la puerta en busca de votantes. En esta Facultad encontré a algunos catedráticos conocidos, algunos me saludaron, otros hicieron que la Virgen les hablaba; a Toño Flores, le dije en broma que iba a ver si me permitían votar, ya que hacía más de dos décadas en estas aulas cursé un diplomado en Desarrollo Comunitario, cuando el director era el difunto Carlos Dorantes (que Marx lo tenga en su seno, esto sólo lo pensé). También encontré a Contla y a Chuy, dos buenos amigos fotógrafos, que hacían algunas tomas con estudiantes, teniendo como telón de fondo uno de los murales de la Facultad.

 

Bajo la luna

Con la experiencia adquirida durante el día, con mayor seguridad, me aventuré a un segundo recorrido por las mismas Facultades en el proceso electoral universitario, en el que el maestro Fernando Valencia y los doctores Marco Carrillo, Gilberto Herrera y César García, se disputaban la máxima silla del Cerro de las Campanas.

 

Realicé el recorrido por los siete templos del saber de las 19:00 a las 20:00 horas (cierre de casillas). Aunque la templada noche esparcía su sombra en el campus universitario, ya no encontré nada fuera de lo normal, los autores de la guerra sucia se mimetizaron con la oscuridad y se perdieron en la impunidad que se vislumbraba en el horizonte, razón por la que me fui a dormir el sueño de los justos.

 

Al día siguiente, miércoles 9 de noviembre, me enteré de los resultados en los periódicos; todos alabando la tranquilidad de los comicios, si acaso algunas urnas que abrieron un minuto después, fue el incidente más sonado, reportaron. Radio UAQ no desentonó.

 

También informaron que ningún candidato ganó los votos suficientes para convertirse en Rector. Los resultados finales que dio el Consejo Universitario quedaron de la siguiente manera: Marco Carrillo 26 votos (con seis impugnaciones); Gilberto Herrera 18; Fernando Valencia 8 y César García 4.

 

Los delfines, nada de nada

El martes 15 de noviembre se replicará la votación, ahora con dos candidatos, los doctores Gilberto Herrera, quien se ha distinguido por hacer una campaña de propuestas y Marco Carrillo, quien se ha caracterizado por trampear aún antes del proceso electoral. Lo más probable es que Marco Carrillo una sus fuerzas a las del maestro Fernando Valencia y a las del doctor César García.

 

Sin embargo, tales negociaciones serían cupulares y lo que realmente cuenta son las bases, es decir, los profesores de 50 pesos la hora y los estudiantes que a veces no tienen ni para el camión, porque ellos no serán los beneficiarios de los acuerdos. Precisamente por esta razón el doctor Gilberto Herrera se mantiene en la lucha, por su intenso trabajo con los jóvenes y porque, desde el inicio, apostó todo su capital a los electores reales y no a quienes encabezan acuerdos en lo oscuro, quienes pretenden seguir haciendo negocios particulares con los recursos públicos universitarios.

 

Además, vale recordar que por lo general los delfines no ganan. Baste recordar cuando Paco Garrido intentó imponer a Manuel González Valle, en el proceso electoral local de 2009. Aunque los medios se desgañitaban gritando a los cuatro vientos que ganaría dos a uno, el delfín de Garrido cayó estrepitosamente.

 

Para esta segunda vuelta del martes 15 de noviembre, los jóvenes tienen la oportunidad de tomar en sus manos el futuro. O se dejan presionar e intimidar por los representantes del grupúsculo de poder que lucra con la UAQ, o bien hacen suya la bandera de Stéphane Hessel, un joven de 93 años de edad que ha luchado toda su vida contra los cínicos, y se indignan y se comprometen en la elección universitaria, que es una elección de vida, una elección para modificar las anquilosadas estructuras universitarias, una elección para tomar conciencia que su voto es libre y secreto, que la dignidad no se vende por una torta.

 

*El autor es integrante del Grupo YLUSO (El luchador social de la otra banda).

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