Opinión

Cruzada nacional contra la alfabetización

Por: María del Carmen Vicencio Acevedo

metamorfosis-mepa@hotmail.com

En reconocimientos a los promotores del

“Sí Podemos” (Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ)

Desde agosto de 2014, la SEP impulsa la “nueva Cruzada contra el analfabetismo y el rezago educativo” (nótese el sesgo religioso), a través de una amplia y costosa estrategia publicitaria.

Según Emilio Chuayffet, semejante esfuerzo “no se había visto en los últimos 70 años” pues integra acciones de INEA y Conafe y a más de un millón de capacitadores (voluntarios), tratando de reducir en un 50% (del 6.9%, al 3.4%) el índice de analfabetismo, en los próximos 4 años, así como reducir el rezago de quienes no terminaron la primaria o la secundaria.

La publicidad oficial no permite reconocer algunos dramas ocultos tras las campañas federales. No me refiero aquí tanto a la cantidad de “rezagados” (32 millones, según INEGI), sino a la falta de convocatoria, de consistencia y de efectividad que suelen tener ciertas iniciativas gubernamentales, entre otras cosas, por problemas como:

a) Los esquemas burocráticos y pseudo-empresariales que se han impuesto sobre las instituciones educativas, castrándolas y empobreciéndolas.

b) La situación de precariedad que padecen muchos alfabetizadores, no sólo por los esquemas de “outsourcing” en que prestan sus servicios, sino también por carecer de adecuada y suficiente capacitación sobre lo que implica la alfabetización de adultos.

c) La percepción (construida socialmente) que los “rezagados” tienen de sí mismos, como “incapaces”; así como su propia situación de precariedad, que minimiza, pulveriza y secuestra su tiempo libre y los desalienta.

d) La caída del imaginario de que “el estudio es fuente de movilidad social”, ante las evidencias del desempleo de mucha gente letrada, así como la falta de otros sentidos de la alfabetización, más allá de su utilidad para conseguir trabajo.

Varias microhistorias sobre el tema obligan a reflexionar sobre el sentido de alfabetizar hoy.

1. El miembro más viejo y respetado de la comunidad indígena de Peña Blanca, Chiapas, imparte a un grupo de visitantes urbanos un curso sobre agricultura orgánica, mostrando una clara visión política y un extraordinario dominio, conceptual y técnico, sobre el tema, así como un lenguaje especializado y preciso. Este campesino, sin embargo, sólo cursó el primer año de primaria, sin haber logrado aprender a leer ni a escribir. ¿Cómo le hizo para saber todo lo que sabe?

2. Un estudiante de 6º de primaria, con buen promedio, responde extrañamente al siguiente problema capcioso: Un barco que zarpa de Coatzacoalcos a Cuba lleva 345 vacas, 214 borregos, 158 chivos y 235 gallinas; ¿cuál es la edad del capitán? Después de varias operaciones aritméticas, contesta que 952. La maestra pregunta, -¿952 qué? –Años, dice el chico. – ¿Cómo hiciste para saber? –Sumé las cantidades. – ¿Por qué sumaste? -Es que se supone que los datos que te da el problema, son los que tienes que manejar para hacer la operación (¿?).

3. En cierto congreso nacional, académicos de alto nivel intentan justificar ante sus colegas “porque no hay de otra” (sic), el modo pseudo-empresarial de operar altamente autoritario y formalista que se ha impuesto sobre las universidades, so pretexto de volverlas “excelentes”. En los hechos, sin embargo, ese modelo genera una feroz competencia (y simulación), desviando la atención de los académicos, lejos de los verdaderos problemas sociales. Así, éstos dedican su tiempo y esfuerzos, primariamente, a tratar de mejorar sus puntajes, para aumentar su prestigio e ingresos personales.

4. Una instructora de INEA gasta más en la RedQ que los apoyos que recibe por el esquema de “productividad” (outsourcing) en que presta sus servicios. Para “convencer a los analfabetas de que se dejen educar” (sic), tiene a su disposición despensas y tarjetas con dinero de otros programas federales. Como no logra convocar ni mantener al mínimo exigido de aspirantes y como, para cobrar, debe presentar resultados en tiempos preestablecidos, “ayuda” a una de las usuarias a “rellenar” su libro de texto, cuando ella se ausenta. Dicha usuaria falta mucho a las asesorías, no sólo por cambiar cada semana de turno en la fábrica, sino porque “estudiar es muy aburrido”.

5. Pepe “ordeña” frecuentemente el monedero de su mamá, sin que ella se percate, para pasar tres horas diarias en las “maquinitas” o en el “ciber”, durante la jornada escolar. Ni a él ni a sus amigos preocupa ser expulsados de la secundaria, pues la calle resulta mucho más emocionante.

¿Hacia dónde apunta la alfabetización (en todos sus niveles) hoy?; ¿qué buscan quienes participan en este proceso, como alfabetizadores o como alfabetizandos?; ¿por qué a muchos deja de interesarles superar su propio analfabetismo?; ¿cómo construir nuevos sentidos para impulsar una alfabetización más significativa?

A pesar de la prédica neoliberal de la “rápida obsolescencia del conocimiento”, que busca desacreditar cualquier intento de construir alternativas al capitalismo, la Pedagogía de la Liberación de Paulo Freire sigue siendo vigente porque, ciertamente, “la lectura del mundo precede y acompaña la lectura de las palabras”.

¿Qué tanto sabemos leer realmente al mundo quienes nos decimos “alfabetizados”?

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