Opinión

De Calasso y sobre la segunda muerte de dios

Catálogo Público

Carlos García

@cgarca_a

 

 

El Dios muerto vive muy campante de la ignorancia en lo que a él respecta, se alimenta, revive a cada momento bajo el nombre de Sociedad.

(Phillip Sollers)

 

Aparecido en Italia en 1974 El Loco impuro (Sexto Piso, 2003) hace vibrar las voces  y los rayos de las Memorias de un enfermo de los nervios de Daniel Paul Schreber, publicadas en 1903 en Leipzig.

Después de un siglo de la aparición de las Memorias, seguimos vociferando con Schreber. Demasiados son los nombres de aquellos que han tratado de decir algo sobre Daniel Paul Schreber, los demasiados nombres y apelativos con referencias psiquiátricas, psicoanalíticas, sociológicas, filosóficas y literarias quizás finalmente atributos dirigidos a Schreber y su escritura. Letras que dieron forma a las denominadas Memorias que como figura literaria son un libro o cuaderno en que se anota una cosa para tenerla presente o son las relaciones de algunos sucesos íntimos que se escriben para ilustrar la historia.

Así, Roberto Calasso juega con las referencias y los lectores de las Memorias de un enfermo de los nervios, los sustrae y los aniquila.

De manera jocosa trata de mostrar que quizá Schreber es impuro, pues ha sido tocado, por tantas posturas y tendencias que quizá los lectores de las Memorias sostienen hipótesis y conjeturas; afectadas sobre una imposibilidad en las excesivas lecturas de  la escritura de D.P Schreber.

Los excesos interpretativos sobre este texto lo transforman en impuro, como una escritura schreberiana secuestrada, violada, mutilada y hasta emasculada.

El impacto de la escritura schreberiana, la misma que trastoca las aristas que han cimentado la arquitectura de la modernidad, su razón y su racionalidad, la política, la teología, las ciencias sociales y las ciencias naturales soportadas desde la razón y acompañadas de  las ideas de porvenir, ya sea exaltando las formas heredadas del Siglo de las Luces y sus avatares del progreso social o la promesa de la constitución de un futuro ligado a la bonanza existencial y a los derroteros de la ilusión política, es decir la creación de una nueva sociedad.

Desde mi perspectiva, usar la palabra creación nos remite al problema teológico, decir: “la creación de una nueva sociedad” implica casi una contradicción frente al discurso Ilustrado.

Es así que, Daniel Paul Schreber era un iluminado ilustrado. Ya que el discurso jurídico y la defensa que Schreber se plantea frente a los tribunales es un asunto radicalmente racional. Acotemos la diferencia entre los iluminados y los ilustrados.

Los iluminados eran una secta herética y secreta fundada en 1776 por Weishaupt que procuraba establecer como ideal un sistema moral opuesto al orden existente en religión propiedad y familia.

En tanto los personajes ilustrados usaban como modelo la Razón para explicar el Estado Moderno, es decir un estado calculable desde la racionalidad. Pensemos en el positivismo lógico o en la crítica kantiana o en el pragmatismo de Locke, eran sin duda, estos planteamientos filosóficos un batallón para tratar de separar los problemas de fe y de las creencias por medio del uso intempestivo de formas y métodos racionales que explicaran a la sociedad.

Estos son los planteamientos modernos con respecto a la constitución de una sociedad desde la Razón.

En cambio, la voz de Daniel Paul Schreber, trata de establecer un Orden del Mundo que sea domesticado por Dios, pero por un dios no tan severo.

El liber o el libro de los 24 filósofos (Siruela,2000) texto anónimo del siglo XII, constituye sin duda alguna un desplazamiento del DIOS que  se presenta como creador del mundo, este libro nos muestra que en el siglo doce, DIOS  no era predicable, es decir, no se podía nombrarle o adjudicarle atributos específicos y ni siquiera podía ser representado en alguna imagen. En esas circunstancias se efectúa un  simposio clandestino donde surgen precisamente veinte y cuatro proposiciones sobre dios, es un comienzo de predicación, una de estas proposiciones sobre dios, ha sido re-interpretada por la tradición filosófica y replanteadas por personajes como  Meister Eckhart o Pascal.

Como muestra de esa clandestinidad especulativa sobre la predicación de dios tenemos por ejemplo: la siguiente afirmación:

“Dios es una esfera infinita cuyo centro se halla en todas partes y su circunferencia es infinita”.

Otra  predicación ligada a los geómetras:

“Dios es círculo”

Como por  un efecto del lenguaje y la lengua, como una necesidad quizá de hablar, de nombrar algo, de hablar con alguien, DIOS descendió de los cielos y se transformó terriblemente terrenal y mundano, siglos después Descartes mostró y trato de comprobar la existencia de dios en su Discurso del Método.  El dios cartesiano sigue siendo hasta hoy una preocupación filosófica.

Quizá el fin de la metafísica permitió mundanizar a dios, pero la consecuencia de esto ha sido el desplazamiento de la ciencia como religión.

Después de Sade, los trabajos de Havellock Ellis, de Kraft-Ebing y por supuesto, tres ensayos de teoría sexual de Freud, dejaron al descubierto que el sexo y la sexualidad estarían en boca de todos.

Así el Dios de de Daniel Paul Schreber comete tanto un asesinato del alma y, a la vez, posee ambos sexos, Schreber se relaciona con un dios que porta una historia sexual, Schreber es la encarnación de la transgresión o la apertura de una problemática contemporánea que nos deja las siguientes preguntas ¿Qué hay más allá del sexo? Si Dios era un límite en el mundo, en la existencia y si dios esta sexuado ¿Cómo excluirnos del mundo? Si este dios es predicable ¿Cómo sustraernos de las palabras? Ya Lacan produjo un ultimátum a la obra freudiana al enunciar que dios es inconsciente (12/FEB/1964) pero eso es otra historia, por lo tanto otro tiempo.

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