Opinión

De desempleo y cosas peores

Por: Saúl Ugalde

Si la realidad contradice las cifras oficiales, peor para la realidad, porque los voceros del régimen juran y perjuran que Querétaro es el primer lugar nacional en generación de empleo. Que el INEGI ingratamente reporte una versión diferente, debe ser un error de muestreo o un intento de golpear políticamente a la actual administración.

Según el secretario de Gobierno, Jorge López Portillo Tostado, la elevada tasa de desocupación en diciembre de 2013 (6.13 por ciento, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo) se debió a la inmigración. ¡Claro! Todos los días llega tanta gente a Querétaro que una encuesta que se aplica en un esquema probabilístico, bietápico, estratificado y por conglomerados, le atinó a puros hogares de recién llegados.

¡Malditas coincidencias! Y no sólo eso. Esos inmigrantes habrían tenido la desconsideración de responder que no tienen empleo. ¡Qué ingratitud! Ha de ser lo que piensa el funcionario estatal. Miren que hacer quedar mal al gobernador mejor evaluado, contradecir la versión oficial, eso no es de gente bien, de gente suertuda de vivir en Querétaro.

Según el segundo de abordo, la notoria inmigración que registra el estado se debe, por supuesto, a que hay mucho empleo, por eso tanta gente quiere vivir en Querétaro y, ¡paradojas de la vida!, eso genera desempleo, o algo así.

Sin embargo, para aclarar la situación, salió al quite el flamante secretario de Desarrollo Sustentable, Marcelo López Sánchez, quien corrigió al segundo de abordo al sostener que la tasa de desocupación en el mes de diciembre se debió a las bajas registradas. Es decir, confirmó que tan sólo en el último mes del 2013 se perdieron más de 10 mil empleos temporales, diez mil familias que no pasaron una feliz Navidad y a las que el año nuevo no les augura nada bueno porque perdieron su medio de sustento.

¿Cuántos empleos como éstos habrá en la estadística oficial? ¿cuántas familias queretanas, recién llegadas o no, penden de un hilo que se puede cortar en cualquier momento, como les pasó a esas diez mil familias en diciembre?

Las cifras oficiales no detallan estos temas poco lucidores. La estrategia de comunicación social de Gobierno del Estado es muy clara; seguir posicionando a Querétaro como el estado más seguro, el que más empleos genera, el que más inversión extranjera directa atrae, el que más se desarrolla, el que tiene el centro comercial más grande (por más que sea un proyecto inconcluso), el que tiene al gobernador mejor evaluado, el que tiene una población suertudota.

La tierra prometida, la isla de la fantasía (en materia de seguridad, generación de empleo e inversión), el Querétaro way of life, para que mejor se entienda. Ese en el que se sienten tan bien nuestros gobernantes, incluidos los voceros del régimen. Ese que se ve desde el Campanario y tiene como referentes Juriquilla y Antea, ese en el que las promesas de seguridad, empleo y formas de hacer negocio (con el gobierno) sí se cumplen.

El Querétaro en el que también se cumple la promesa de un gobierno cercano, en el que basta con ir al club para encontrarse con la élite gobernante, donde se reúne la gente bien, ésa que se ve reflejada en las páginas de sociales. Así nos venden, así nos promueven.

Sin embargo, las cifras del INEGI les agriaron el festejo. Al cierre del año, Querétaro registró la mayor tasa de desocupación en el país. El 6.13 por ciento de su población económicamente activa no tenía empleo y diez mil ocupados temporales lo perdieron, según reconoció el secretario de Desarrollo Sustentable.

La cifra de desocupación es elevada, por supuesto, más si consideramos que la tasa de desocupación media en el país fue del 4.25 por ciento en el mismo periodo. No obstante, llama más la atención el reconocimiento que hace el gobierno, en voz del secretario de Desarrollo Sustentable, respecto al tipo de empleos que se generan en nuestro estado.

Miles de empleos temporales que se pueden perder en cualquier momento, empleos con bajas o nulas expectativas de desarrollo y mal remunerados. Con este tipo de empleos, es un error seguir promocionando a Querétaro como la tierra de las oportunidades.

Eso genera en la población lo que se conoce como privación relativa, es decir, el sentimiento de frustración que hace que las personas evalúen lo que tienen en relación con grupos de referencia, y si obtienen menos de lo que esperan, lo consideran injusto. ¡Lógico! La promesa de la publicidad oficial es otra.

Si el gobierno insiste en tomar como referencia el Querétaro de Antea y Juriquilla, las probabilidades de que se incremente la violencia, la inseguridad y el descontento social son muy altas.

¿Sabrán esto los voceros del régimen? ¿Habrá espacio en sus mentes para algo más que posicionar a su jefe con cifras tan dudosas como las del empleo y la seguridad en Querétaro?

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