Opinión

De ombudsman a barman

Por Agustín Escobar Ledesma

Mariano Palacios Alcocer, ex gobernador de nuestra entidad, es el ideólogo de la pax porfiriana del siglo XXI: “Querétaro es atractivo por la paz y el orden. Parecen ser un prerrequisito; no hay más confrontaciones que una idílica o imaginaria lucha de clases” (Tribuna de Querétaro, 5/12/2011).Tal definición, que más bien pareciera ser un manifiesto de impunidad de la oligarquía local, fue revelada durante la presentación del libro La paz y sus sombras. Cultura política en el estado de Querétaro de Ana Díaz Aldret.

Es obvio que a los poderosos no les importan las violaciones a los derechos fundamentales de nosotros, los hijos de la prole, porque para ellos no existimos, para ellos los casos de la BMW negra, Jacinta Francisco Marcial, Octavio Acuña, Eustacio Yáñez, María Concepción Moreno Arteaga, etcétera, fueron producto de simples malentendidos, si acaso, una ficticia lucha de clases.

Por eso la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) de Querétaro ha sido presidida en los últimos años por un barman y no por un ombudsman. Es por esto que Adolfo Ortega Osorio resultó un perfecto representante de la antítesis del ombudsman, debido a que él mismo ha sido el encargado de vulnerar los derechos fundamentales de algunos de los trabajadores de la propia CEDH. Digamos que Ortega Osorio en derechos humanos es el equivalente al Marcial Maciel de los “Millonarios de Cristo”.

A estas alturas a nadie nos parece extraño que el defensor del pueblo destaque por ser un muy buen ombudsman en el bar Apolonia, sitio de su propiedad en el que atiende con prontitud a los beodos consuetudinarios. Para que no se diga que hablamos al tanteo, basta y sobra ver que el único programa exitoso de su gestión al frente de la Comisión fue el de “Antro consentido”. Ortega Osorio no desperdició la gran oportunidad de su vida al atender la selecta clientela del Apolonia desde las oficinas de la CEDH. Por esta causa la prensa local lo bautizó como El Ombudsbar.

Por supuesto que tal distinción se la ganó a pulso, basta y sobra leer en el portal de internet las políticas de la CEDH: “Programa pionero a nivel nacional que inició en marzo de 2007 con la participación de autoridades de los tres órdenes de gobierno, organismos autónomos, empresariales, asociaciones civiles, medios de comunicación y sociedad civil. Su objetivo es generar espacios seguros para la diversión nocturna en la ciudad de Querétaro, promoviendo la cultura de la prevención, la responsabilidad y el respeto a los derechos humanos”.

Adolfo Ortega, envalentonado por el espaldarazo inicial de “díganme Paco” y los panistas (ahora venidos a menos), se cebó en el nepotismo, la corrupción y la violación a los derechos humanos de los trabajadores de la propia Comisión, siempre bajo el manto de la impunidad que sus contlapaches le procuraban.

Por las acciones, declaraciones y actitudes que Ortega Osorio ha mantenido a lo largo de varios años al frente de la CEDH, da la impresión que detrás de su desdén por los derechos humanos oculta una profunda ignorancia en la materia; es más, podríamos inferir que, al igual que Peña Nieto, sólo ha leído las solapas de los libros que llegan a sus manos, aunque, pensándolo más despacio, tal vez el libro que lo ha marcado en su vida sea Mi lucha.

La buena noticia es que, atendiendo las agraviadas voces de la sociedad civil organizada, los diputados locales decidieron terminar con el reinado de Adolfo Ortega Osorio al no ratificarlo o reelegirlo al frente de la CEDH. Felicidades diputados, el pueblo se los agradecemos y, por lo mismo, a nombre de la representación plenipotenciaria de la muchedumbre, les exigimos: ¡Nunca más otro Adolfo Ortega Osorio al frente de la CEDH!

Candidaturas ciudadanas

Pienso que, ante la convocatoria para elegir al presidente de la CEDH, es el momento propicio para ciudadanizarla, para que su actuación no se convierta en otro dolor de cabeza para nosotros, sino en una institución que esté atenta a los excesos de los gobernantes, que no olvide que los migrantes centroamericanos que van al norte en busca de mejores condiciones de vida también tienen derechos humanos.

En nuestra entidad existen varias personas que representarían dignamente a los ciudadanos. Al realizar un recuento de los integrantes de las organizaciones de la sociedad civil, figuran varias personas, entre las que se encuentran Ana Yolanda López, de Libre Acceso A.C.; Gisela Sánchez Díaz de León de Salud y Género; Elizabeth Contreras Colín de AQUESEX; Elsa Doria de Alianza Cívica; Nadia Sierra, etcétera.

Cualesquiera de ellas bien podría presidir la CEDH porque, como dice Gerardo Ayala “Todas ellas con méritos, compromiso probado, experiencia y formación profesional… necesitamos reconocernos, vernos y proponernos antes que mirar a priistas o panistas de siempre, estoy seguro que si seguimos buscando existen otros compañeros más, ojalá estas grandes mujeres sean tomadas en cuenta”.

Por supuesto que otro candidato sería el profesor César Pérez Guzmán, destacado activista por los derechos humanos, quien ha sido una de las pocas personas al interior de la CEDH que han conservado la dignidad de esta institución tan manoseada por los poderosos con la finalidad de postrarla y corromperla para que a nosotros, los de a pie, nos orinen los perros.

Pérez Guzmán conoce la institución desde las entrañas, además su destacada defensa de los derechos humanos está probada; por otro lado, su relación con diversos sectores de la sociedad civil garantiza un trabajo incluyente en el que hasta los del Yunque podrían participar, porque es una persona abierta a todas las corrientes de pensamiento.

Recordemos que Pérez Guzmán fue uno de los principales promotores del Congreso Estatal de Derechos Humanos, realizado en diciembre pasado, evento al que asistieron grandes personalidades como José Narro, rector de la UNAM y, de manera virtual el poeta Javier Sicilia del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.

El gran elector

Los diputados no tienen que ir tan lejos, ni siquiera a la Casa de la Corregidora, para buscar quién dirija el destino de la CEDH. Basta con que abran los ojos a la realidad social, sitio en el que encontrarán a mujeres y hombres que luchan todo el tiempo, los imprescindibles, les dice Bertolt Brecht.

Debemos de erradicar el añorado esquema de la pax porfiriana del siglo XXI en Querétaro, garantizando el respeto a la dignidad humana a todos por igual, desde los hijos de la prole hasta la de los oligarcas, aunque éstos digan que en nuestra entidad sólo existe una imaginaria lucha de clases.

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