Opinión

De refranes, caliche y lunfardo

Sólo para nostálgicos…

Por: Salvador Rangel

Cada época los jóvenes encuentran una forma de expresión corporal y oral para identificarse entre ellos, el tiempo pasa y hay quien todavía las usa.

No es raro encontrar a personas que peinan canas, si es que tienen cabello, que se expresan como al principio de la década de los sesenta al decir “el capitalismo gringo nos explota”.

 

Otros, los más viejos, utilizan refranes para hacer semanaza con algún suceso actual, pero cada día es menor su uso, son producto del ingenio popular. Ya es raro escuchar “hijo de tigre pintito”, que se aplica a cuando una persona tiene una conducta igual a la de su padre o madre o de algún familiar cercano.

O bien expresiones como “ya apareció el peine”, que tiene su origen en que cuando se usa el peine los piojos saltan, es decir, aparece la verdad.

Y “el que sabe matar sabe morir”, se aplica cuando una persona ha utilizado una artimaña para obtener algo y al ver que se la aplican ya sabe por dónde van las intenciones. O bien “él la toca y él la baila”, es quien se cree sus mentiras o se halaga a sí mismo.

Otra forma de expresarse es el caliche, término informal, es una jerga que se usa en determinada clase social.

Entre una de las expresiones del caliche, está “la tira”, que se refiere elementos de la Policía y su origen se debe a que hace años su uniforme era azul con una tira roja y al salir del servicio se quitaban la gorra y chamarra, pero se dejaban el pantalón y de ahí el término “la tira”.

El término “marmaja” se debe a que así se le llama al desperdicio al desbastar un metal en el torno y que se vende a kilo como desperdicio, en algunos talleres al trabajador como parte de su ingreso le dan la marmaja. Esta palabra esta considerada en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

Y algunas palabras han extendido su uso a distintas clases sociales, tal es el caso de “chela” que significa cerveza.

Y con el movimiento migratorio de centroamericanos en su paso por territorio nacional hacia Estados Unidos, han incorporado nuevas palabras del caliche, tal es el caso de la palabra “bolo” para referirse a un borracho, o bien “chara” para identificar a un indigente.

El lunfardo es otra forma de expresión informal, originada principalmente en Buenos Aires en el siglo XIX y su uso se ha extendido a Chile, Paraguay, Perú y Bolivia.

La palabra lunfardo procede del lombardo, hablado en Lombardia, sur de Italia que al emigrar a Argentina lo conservaron para identificarse entre ellos.

El lunfardo tomó fuerza de uso entre los ladrones y presos con el objeto de que los guardias no entendieran lo que decían, también se incorporaron palabras del gaucho, así como del francés. Buenos Aires fue puerto donde llegaban emigrantes de Europa.

Existen palabras en las que el orden de las sílabas se ha alterado, tal es el caso de “mionca” que quiere decir camión. O bien “curda” por cruda.

Y a la hora de repartir el botín, se dice “a la romana”, es decir a partes iguales, por el fiel de la balanza de la báscula romana.

En la letra de los tangos, existen palabras provenientes del lunfardo, tal es el caso de garufa, que significa diversión, parranda; se dice que es un bacán quien vive de las mujeres, hombre atractivo.

En el lunfardo para identificar a los policías, los señalan como “botones”, que usaban en sus uniformes.

Pero el uso constante y extendido de ciertas palabras del lunfardo se ha incorporado al habla diaria, no nada más de Argentina, sino de muchos países, originado esto por la migración.

Y los nostálgicos se despiden con una expresión lunfarda: “Hay más botones que ojales”; significa que hay policías en forma desproporcionada frente a un grupo de presuntos delincuentes.

rangel_salvador@hotmail.com

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