Opinión

Derivas del sí mismo y de los otros en la era neoliberal

Por Sonia Sujell Velez Baez

El tiempo se divide en muchas corrientes, como en un río, hay una corriente central rápida en algunos sectores, y lenta hasta inmóvil, en otros. El tiempo cósmico es igual para todos. Pero el tiempo humano difiere con cada persona. El tiempo corre de la misma manera para todos los seres humanos, pero todo ser humano flota de distinta manera en el tiempo.

Kawabata, Lo bello y lo triste

El neoliberalismo promueve un orden nuevo en los intereses políticos, económicos y sociales, fundados en el culto al individuo libre y a los lazos sociales efímeros. Hoy por hoy los efectos del neoliberalismo desde mi punto de vista, afectan a los seres humanos de diversa manera como una banda magnetofónica en una especie de resonancia, capturando todo lo que toca y trastoca.

El capitalismo avasalla sin límites la economía de mercado en su pretensión de hacerse cargo de los vínculos sociales y personales, donde el fin principal está encaminado a la no elección y a la destitución del sujeto. Por ejemplo, las estrategias de mercadotecnia encaminadas a adquirir determinada marca, producto, medicamento, etc., introduce al sujeto a un tiempo-espacio donde aparentemente todo está resulto.

La existencia de certezas imposibilitan un pensamiento crítico y abierto, la vaguedad de formulaciones ante los recientes acontecimientos internacionales como lo son los atentados en Libia y los nacionales encargados en maquillar el abuso del poder en nuestro país es lo que impera. Se generaliza la opinión pública. La desintegración social, la fractura del núcleo familiar, testimonian el estallido del lazo social, el auge de los fundamentalismos, la segregación y la violencia.

¿A qué me refiero con la anterior acotación? A subrayar que la transformación en las estructuras sociales afectan a los sujetos en su vida cotidiana.

Prevalece una no diferenciación de los hechos y acontecimientos humanos, una no diferenciación en cuanto al ser con los otros. Justo porque se difumina una distinción entre un sujeto con el otro. Hoy por hoy se fabrica, se autodiseña, y se autoescenifica no sólo la propia biografía, sino también, los compromisos y redes de relaciones a medida que cambian las preferencias y fases de la vida.

El discurso capitalista no promueve el lazo social, por el contrario, lo fractura por su empuje al goce universal, es decir, todos gozan de lo mismo: marcas, objetos, estilos, estética y más que una libertad de elección es una de muchas manifestaciones presentes en la actualidad de abolición de la singularidad de cada sujeto, descalificando con mayor fuerza estilos de vida precedentes, al tiempo que se presentan como la única forma legítima, sana, natural y placentera de vivir, que no son más que una posibilidad impuesta encaminada a asumirse en la universalidad y el sometimiento.

El neoliberalismo nos obliga a una reflexión amplia, no solamente nos impone la crítica de un sistema económico general y de sus efectos en la destrucción de instancias colectivas, sino también nos convoca a realizar una reflexión renovada con nuestra propia mirada, que nos permita avanzar, pero no a tientas y a locas, sino de una manera activa.

La mayor dificultad de ser uno mismo, es no permitirse el cuestionamiento de esas prótesis identitarias impuestas por el mercado, el aferramiento a una completitud inexistente y el eximirse de toda responsabilidad.

Finalmente lo dejo en sus reflexiones sobre la pertinencia de buscar un punto de anclaje para rescatar precisamente las especificidades de esta época y de este momento histórico que al parecer se desvanecen y de las que usted forma parte, por ello, lanzo la siguiente interrogante ¿De qué quiere usted informarse el día de hoy querido lector?

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