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Desafíos electorales del Partido Acción Nacional en Querétaro

Ahora que comienza la contienda electoral, surge una pregunta crucial: ¿en qué condiciones entran los partidos en esta lucha? Acción Nacional, hegemónico en años recientes, se posicionó inicialmente como el claro favorito. Sin embargo, sus desaciertos y una notable falta de tacto político por parte del gobernador y su equipo han empezado a sembrar dudas sobre la posibilidad de una victoria amplia y contundente.

Uno de los puntos críticos ha sido la decisión de optar por la represión como recurso inicial en lugar del diálogo en la gestión de crisis, claramente visible desde el inicio del mandato del gobernador Kuri con Guadalupe Murguía, su secretaria de Gobierno y actual candidata al Senado. Esta táctica ha comenzado a mostrar sus consecuencias tres años después, en pleno proceso electoral.

La crisis de la protesta por el derecho al acceso al agua, abordada inicialmente con medidas represivas, se ha intensificado debido a una severa sequía que amenaza la región. Incidentes como los ocurridos en la avenida 5 de febrero, que captaron la atención nacional, y en Escolásticas, Pedro Escobedo —donde la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha documentado graves violaciones a la integridad de los ciudadanos—, revelan un uso alarmante de la fuerza. Estos hechos no sólo revelan una gestión autoritaria y una mala planificación, sino que también amenazan con deteriorar gravemente la imagen pública del gobierno de Kuri en vísperas de las elecciones.

A esto hay que sumarle la obra vial de Paseo 5 de febrero, promocionada como la obra emblemática del mandato de Kuri y destinada a transformar radicalmente la infraestructura vial de Querétaro. Paradójicamente, mientras los panistas critican las obras faraónicas de López Obrador, como el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, hacen lo propio con un enfoque similar con esta obra.

Proyectada con altas expectativas, la obra de 5 de febrero se ha convertido en un lastre debido a múltiples retrasos y problemas en su ejecución. Inicialmente prevista para concluir en agosto del año pasado, su finalización aún parece distante. Estos contratiempos han generado un creciente descontento entre la población, poniendo en tela de juicio la eficacia y la gestión del gobierno.

El tercer punto de tensión en la campaña de Acción Nacional ha sido la disputa legal en torno a Santiago Nieto. La impugnación de su candidatura por no cumplir con los requisitos de residencia provocó un revés cuando, tras un tecnicismo legal, se le restituyó la candidatura. Esto activó un apoyo inesperado de figuras políticas nacionales, fortaleciendo su campaña, aunque aún no sabemos si esto le alcanzará para el triunfo.

Habrá que esperar al mandato de las urnas para saber si estos desaciertos terminan por pesar en el ánimo de los electores: el voto ciudadano será el verdadero juez de la gestión actual.

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