Opinión

Después de las elecciones ¿Qué?

Por: María Isabel Martínez Rocha*

A estas alturas, buena parte de la ciudadanía queretana ha expresado y ejercido su papel básico de elegir a quienes gobernarán durante los siguientes tres años. Tocará sentarse a esperar si las nuevas autoridades municipales, estatales y federales cumplen sus propuestas y/o promesas de campañas y ahí se agota, o se le apuesta a una ciudadanía integral basada en el reconocimiento de la ciudadanía política, la ciudadanía civil y la ciudadanía social, cuyas implicaciones llevan indiscutiblemente a la formación ciudadana, tanto en los procesos educativos como en la responsabilidad del Estado en la construcción de condiciones para que sean efectivos los derechos de la ciudadanía implicados y reclamados por la democracia.

Los procesos electorales dejan cansancio y hastío que, sumados a la ya de por sí difícil situación de las y los mexicanos, pasan los días hasta completar tres años y de vuelta a nuevas elecciones. Si se aspira a una ciudadanía integral hay que continuar construyéndola al día siguiente del 7 de junio del 2015. El siguiente paso es, de acuerdo con Silvia L. Conde: La formación ciudadana como educación en valores, en Derechos Humanos y para la democracia. Como proceso pedagógico, político y cultural centrado en el ciudadano como ser moral, como sujeto de derechos y como sujeto de la transformación social y política orientada hacia el respeto pleno a los derechos humanos, la reconstrucción del tejido social mediante el fortalecimiento y la democratización de la sociedad civil, el desarrollo de una cultura de la participación social y política, así como la recuperación de la confianza en las instituciones y en los procesos democrático.

En tanto se transita en la construcción de una ciudadanía integral, toca hacer uso del elemento la rendición de cuentas como un instrumento para controlar el abuso del poder y garantizar que los nuevos gobernantes cumplan con transparencia, honestidad, eficiencia y eficacia. Para eso habrá que observar las siguientes cinco características de la rendición de cuentas:

1-      Delegación. La rendición de cuentas implica delegación de autoridad y responsabilidad de un gobernado

2-      Representación. La delegación de autoridad significa que un sujeto responsable, representa y actúa en nombre de quien le ha delegado autoridad.

3-      Responsabilidad mutua. La rendición de cuentas implica una responsabilidad dual, es decir el gobernante a quien le ha sido delegada autoridad, ofrece información a detalle de sus actos al gobernado; y, por la otra parte,  la capacidad y el derecho para monitorear las acciones del gobernante, detectar posible incumplimiento y sancionarlo.

4-      Sanciones. Cuando los resultados de la rendición de cuentas muestran el incumplimiento del gobernante, el gobernado cuenta con mecanismos para castigos.

5-      Contrato. La delegación de autoridad del gobernado en el gobernante implica un tipo de contrato, sea de carácter informal  a través de acuerdos verbales o sociales, o de carácter formal a través de leyes y reglas escritas.  En el primer caso el contrato informal implica sanciones informales (rechazo comunitario, pérdida de confianza, destierro social), en el segundo caso las sanciones son formales (desafuero, penas administrativas y/o penales, entre otras).

En otras palabras y con las precisiones anteriores, la rendición de cuentas es la obligación permanente de los gobernantes para informar a sus gobernados de los actos que lleven a cabo como resultado de una delegación de autoridad que se realiza mediante un contrato formal o informal y que implica sanciones en caso de incumplimiento.

En Querétaro se cuenta con contratos informales[1] y formales. Habrá que dar seguimiento.

*Consejera Electoral

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