Opinión

Di tú también que NO

Por María del Carmen Vicencio Acevedo

El pasado 8 de octubre, con el 90 aniversario de la SEP, tuvo lugar, en la ciudad de México, el foro “Políticas públicas sobre la evaluación y la lectura, en México”, organizado por el Movimiento por una Educación Popular Alternativa (MEPA). Ese mismo día, se realizó antes una asamblea ordinaria, para intercambiar información sobre lo que cada delegación realiza en sus espacios laborales y para planear nuevas acciones.

En algunos momentos, dicha asamblea reflejó, en una especie de galería del terror, la gravedad de la situación actual de nuestro sistema educativo.

Una maestra de escuela rural, comentaba su conflicto con la prueba ENLACE: “Yo había oído de la corrupción que ha desatado este examen, pero no tenía pruebas. Ya me tocó verla directamente y no puedo callar; los maestros hacen trampa de muchas formas; ponen a los niños a contestarla en equipo; se la dan para resolverla en casa, con ayuda de sus papás; les ponen las respuestas en el pizarrón; los entrenan con exámenes PRE-ENLACE y PRE-PRE-ENLACE (sic), etc. Cuando denuncié esto, el director de mi escuela dijo: ‘No se preocupe maestra, el aplicador es cuate’ (otra vez sic)… No podía creer lo que oía.”

Otra maestra comentó: “Qué bueno que los profesores tengan sentido común y pongan a los niños a resolverla en equipos. El conocimiento se construye socialmente. Cuando nos enfrentamos a un problema, reconocemos que ‘dos cabezas piensan más que una’ y nos apoyamos mutuamente. El problema de resolver la prueba ENLACE de esta forma, es que se dé en un contexto de vergonzante clandestinidad, por el que los niños aprenden vicariamente que se vale hacer trampa.

“Puede ser una buena idea trabajar el examen en equipo, PERO esto hay que hablarlo abiertamente. Por eso le dije a mi director. ‘¿Cómo puede usted dejar que sucedan estas cosas y lavarse las manos, diciéndoles a los maestros que ellos son los únicos responsables de lo que hagan con esa prueba?’ Esto tenemos que hablarlo cara a cara, discutiendo los pros y los contras y argumentando cuáles son las mejores alternativas para que los niños aprendan.

“Con todas esas trampas se oculta la realidad de los chicos con graves deficiencias. Otro problema es condicionar el sueldo docente y los apoyos económicos para la escuela a los resultados de ENLACE. Tengo niños en quinto grado, que no saben leer ni escribir. Trabajo diario dos horas extra, con los más atrasados, para regularizarlos, pero eso no importa. El director y los padres de familia me llamaron la atención, porque los niños dizque habían salido bien en los exámenes pasados y, si ahora bajaron, y si la escuela está a punto de perder ciertos apoyos financieros, resulta que ‘es por mi culpa’. Pero yo no puedo ocultar lo que estoy viendo. No es correcto dejar pasar a sexto a niños que no saben leer ni escribir. Tenemos que detenerlos y ayudarlos, hasta que aprendan, pues si no, el problema se agravará cada vez más.

“Para colmo, los maestros comprometidos que aceptan apoyar a los más atrasados, sufren las consecuencias: su salario se estanca y, según las nuevas políticas, corren el riesgo de ser despedidos. Da coraje ver cómo algunos docentes, corruptos suben en el escalafón y, en cambio, los más sensibles se van quedando atrás. Todos tienen necesidades, sueños y ganas de progresar, y si la única forma de lograrlo es la corrupción, tarde o temprano cederán.”

Otra profesora declaró: “Yo compré la prueba ENLACE, para denunciar con evidencias. Fue muy fácil. Una amiga me contactó con alguien que la ofrecía. La daba en 10 mil pesos. Con una ‘vaquita’ entre varios compañeros, pagué sólo cien pesos.”

La discusión dio un giro cuando otro maestro preguntó: “¿Ustedes creen que los funcionarios de la SEP no saben esto? No detienen el problema, porque no les conviene. La política de ‘dejar hacer’ es congruente con el intento de satisfacer las exigencias de la OCDE. Cuando lo único que importa son los resultados que muestran ‘avances’, las prácticas de corrupción contribuyen a elevar las estadísticas”.

Otro tema que se abordó en esa sesión fue la invasión en Puebla de los libros de texto, de la cienciología (religión) dianética, que Marinela Sertvije donó a la SEP, con la anuencia del secretario de Educación Pública de esa entidad, so pretexto de que “contribuyen a mejorar las calificaciones de la prueba ENLACE” (sic). Ahora resulta que con tal de pasar dicho examen, TODO se vale.

La maestra Hortensia Fernández, de la escuela Prometeo de Puebla, leyó su carta abierta al secretario Luis Maldonado Venegas, en la que le dice, entre otras cosas: “No sé cuál es su idea de enseñante señor secretario, pero sepa usted que las y los docentes somos entes pensantes, que no estamos dispuestos a meternos inmundicias por la boca o los ojos, sólo por el hecho de que alguien nos las ‘regale’. No dirige usted una iglesia ni una cofradía, dirige una Secretaría de Educación Pública. ¿Se tomó usted la molestia de revisar los contenidos…? (…) ¿Va usted a decir que sí, a todos aquellos que se acerquen a pedir su aval, para meternos más pobreza mental en las escuelas? Por mi parte digo no, y por supuesto no le digo ‘gracias’ por el paquete. Se lo devuelvo con todo y empaque, mi dignidad de maestra me impide aceptarlo y aceptar el papel en el que se me coloca, al entregármelo. Como ciudadana de un país laico y como maestra, exijo una reconvención pública y espero mejores cosas de un gobierno que se dice del cambio”.

En la asamblea se hizo patente la preocupación por la penetración, cada vez más evidente, de empresas privadas en el sistema educativo (editoriales, agencias de capacitación o evaluación, etc.), y por la complicidad de ciertos funcionarios, que reducen el papel de la SEP, a agencia de ventas, contribuyendo a la paulatina privatización de la educación pública.

El foro vespertino analizó la boleta de calificaciones de la SEP. Los ponentes fueron: la doctora Teresita Garduño, presidenta de la FIMEM (Federación Internacional de Movimientos de la Escuela Moderna), la doctora Celia Díaz (de la UNAM), el maestro Sebastián Gatti, del Prometeo de Puebla, y la maestra Hortensia Fernández (como coordinadora).

Ya me referí en otro artículo a dicha boleta, y al absurdo de obligar a maestros y padres de familia a contar cuántas palabras por minuto pronuncian sus niños (sí, ¡en voz alta!), sin importar si comprenden, o no lo que oralizan, ni si terminan por aborrecer la lectura, a través de esta práctica.

Con Celia Díaz varios maestros expresaron su desconcierto porque, a pesar de la gravedad de todas estas aberraciones, NO SE ESCUCHA LA VOZ CRÍTICA, ni de los investigadores, ni de los docentes. El silencio cómplice es lo que prevalece y cada quién tiene “una buena razón” para callar.

Casi para finalizar la reunión, una sabia maestra comentó: “Ojalá que los profesores no puedan hacer lo que la boleta exige. Ya me imagino a los pobres niños, haciendo cola, muertos de miedo, tratando de leer rápido, sin entender nada. Ojalá que los maestros acuerden con los padres de familia cómo simular las calificaciones. Me preocupan los maestros de buena voluntad, que confían en sus autoridades y hacen un esfuerzo por obedecer. Me preocupa que dejen de confiar en su propia intuición, en su sentido común y capacidad crítica y se subordinen a esa perversa lógica pseudocientífica, que niega nuestra realidad y la realidad de los niños. ¿Qué va a pasar con todos aquellos pequeños que no logren alcanzar los estándares exigidos?”

Otra maestra se opuso: “Yo creo que no, ya basta de simular; es importante que, en todos los espacios, nos decidamos a decir NO. Mientras más maestros y padres de familia nos neguemos a obedecer estas órdenes irracionales, menos podrá la SEP controlarnos. Es importante decir NO”.

Quedamos de acuerdo en hacer, en todos los espacios, no sólo foros como ese, sino una sistemática labor de hormiga, negándonos abiertamente a hacer cosas que nos dañan y dañan a nuestra población, en una sana desobediencia civil, como auténticos objetores de conciencia.

Esta invitación a decir NO, me recordó la canción que cantaba Massiel en el 68: “Di que no/ di tú también que no/ a toda la maldad del mundo, di que no… Y brillará un nuevo día…”

 

metamorgosis-mepa@hotmail.com

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