Opinión

Día cincuenta y siete

Bitácora de Viaje (de Estudios Socioterritoriales)

Por: Manuel Basaldúa Hernández

Xalapa no sólo es la capital de Veracruz, es un lugar con una extraña atracción magnética. Su arquitectura es una mezcla de estilos, formas y diseños temporales y atemporales. El bullicio de las calles es cadencioso, casi escandaloso. Pero esto tiene que ver con el alma caribeña y un entusiasmo digno de admirarse. La gente está al borde de bailar y mostrar su cara sonriente a la menor provocación. Aunque uno de los defectos de Xalapa es que no coincide con la coquetería o la sensualidad de la mayoría de las jalapeñas. Sus empinadas calles construidas con piedra y cemento no permiten que las mujeres usen zapatos con tacones altos. Todas usan unas femeninas zapatillas suaves. Las caídas eminentes o latentes hacen que desistan del uso del calzado atrevido.

Pero ahora Xalapa es el referente nacional gracias a una invención para las redes sociales. Por un movimiento virtual que ha crecido en tan sólo dos semanas, convirtiéndose en un fenómeno sin precedentes. “El gato Morris” está arrasando con las masas juveniles y a medida que se acerca el día de las elecciones para diputados locales y federales, así como de presidentes municipales, el “runruneo” (si se me permite la onomatopeya) es un eco en la mayoría de la población.

Al principio, al fenómeno lo tomaron con gracia. Lo desdeñaron comparándolo con el movimiento #YoSoy132. Que creció muy fuerte y se fue apagando poco a poco hasta quedar en una denominación rígida, sin rumbo y con poca efectividad mediática y política. Pero al acercarse la fecha de las votaciones se habla en la calle de la fuerza que se tiene con este “candigato” alterno. Muchos adultos han elegido a un candidato, pero tienen reservado un voto para el “candigato”.

Los jóvenes son quienes han sobrevalorado a ese animal político. En la capital veracruzana, en forma ambivalente, se sabe dónde conseguir calcomanías, propaganda y pósters. Pero a la vez, no hay nada, nadie sabe dar informes. Aunque Julio Hernández en “Astillero”, sección de La Jornada, señala que el autor es un analista que trabajó en la Secretaría de Educación; que tiene una agencia de promoción y en su lista de clientes tiene a varios priistas. ¿Es acaso un libelo para restar votos a su contrincante?

La cosa ahora no es tan fácil para todos los partidos y los candidatos, incluso para el propio organismo estatal. En la edición 1011 de “El grillo jarocho”, se recoge la declaración del presidente de la junta de coordinación política del Congreso del estado, Flavino Ríos Alvarado, quien descarta que el minino en cuestión logré el tres por ciento de la votación. Aunque asevera que de lograrse este porcentaje alcanzado por “Morris” tendría que anularse la elección de un distrito o de una alcaldía.

Los votos dedicados a “Morris” se considerarán votos nulos. Pero una gran parte de la votación para ese felino desquiciador lleva una inercia que nadie sabe cómo parar. A su vez, el presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles de Xalapa también opinó sobre el tema. Y para él, sería positivo porque demuestra una llamada de atención para los candidatos de carne y hueso.

Pero, ¿a qué viene todo este cuento con los estudios socioterritoriales? Podemos empezar a explorar campos políticos, de la cultura, del patrimonio intangible, que no han sido abordados hasta el momento con este enfoque socioterritorial.

La globalización es una realidad que se debe abordar desde un enfoque analítico y conceptual. De tal forma que lo político –como una actividad humana, social y económica que incide en el espacio y el territorio– es necesario de estudiarlo por los socioterritoriologos. Por la incidencia de las decisiones de los gobernantes, los grupos sociales y la ciudadanía respecto a su nicho habitacional, productivo y cultural que los afecta. Las prácticas culturales, los imaginarios y lo simbólico se concretan en patrones de conducta y se materializan en el entorno físico. El gato Morris no es una idea fugaz solamente, sino la expresión pro la necesidad de transformar las cosas.

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba