Opinión

Día cuarenta y siete

Bitácora de Viaje (de estudios Socioterritoriales)

Por: Manuel Basaldúa Hernández

En algunas ocasiones se tiene la falsa idea de que los Estudios Socioterritoriales solamente se enfocan en los niveles macro. La mayoría de los escritos destacan estos temas, porque la discusión sobre las políticas públicas, como también los problemas ecológicos, de transporte o la expansión de las megalópolis son las tendencias de mayor preocupación. Sin embargo, el surgimiento de los tópicos a nivel micro empiezan a incrementarse dentro de la bibliografía de este campo ya de por sí novedoso.

La literatura ha expuesto varias líneas de exploración, y desde luego que el arte ha sido el terreno en donde más intervenciones encontramos para discurrir en el abordaje de estos tópicos. Debido a esta postura no se ha pensado que el acercamiento focalizado pueda ser parte de un trabajo científico generado en el marco de lo socioterritorial. Incluso la debilidad por el tratamiento de estos temas muchas veces genera que se caiga en los campos ideológicos sin que se advierta su naturaleza ni las intenciones de tratamiento.

En este sentido, el espacio o el territorio no definen por sí mismos el género. Pero el género sí se mueve con algunos aspectos en el espacio. José Luis Ramírez González planteó en su serie de conferencias ofrecidas en las aulas de las universidades españolas la dualidad del “Espacio del género y el género del espacio”. El artículo al que hacemos alusión se publicó a mediados de la década del noventa. Su eje fue un término y una idea que tiene como vocablo el “quiasmo”.

Es decir, el cruzamiento de dos conceptos en orden invertido, tal como es el título que entrecomillamos arriba. Pero más allá de la disertación sobre las dicotomías o las parejas dialécticas a las que se puede someter un planteamiento sobre el quiasmo, este autor nos lleva a plantear “el espacio del género” y el “género del espacio”.

Ramírez González, plantea que:

“El hecho de que el género del espacio sea masculino, no ya gramaticalmente, como es el caso en castellano, sino socialmente, implica también que lo masculino ostenta el dominio de la repartición genérica del espacio. Por eso el orden normal del quiasmo es «el espacio del género y el género del espacio», y sonaría extraño, como dije antes, si invirtiéramos el orden diciendo «el género del espacio y el espacio del género». (1996)

La categoría del espacio es la referencia abstracta de la experiencia del cuerpo, y se amplía y plantea de forma natural porque la cultura esboza pautas que la hacen parecer natural. Un paradigma mental que se ha puesto a discusión, no por las feministas radicales, sino por aquellas mujeres que requieren de explicarse patrones de uso y construcción del espacio del género. Una construcción estructurante para pensar lo humano y definir su diferencia con la mujer, a decir del autor en cuestión.

No quiero abrir aquí un espacio de polémica por el tratamiento de las ideas primarias del planteamiento, sobre todo en este tiempo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, y sus actividades relativas a estas celebraciones, y cuando el empoderamiento se ha incrementado en este tiempo cambiante del siglo XXI. Mi intención es ofrecer una visión sobre la discusión y el discernimiento que del género se puede hacer dentro del estudio del espacio o el territorio como un contenedor de estas acciones sociales, en las cuales el punto es la construcción de una idea que poco se discute como problema o tema de estudio.

La conclusión de José Luis Ramírez es que la mentalidad occidental es el espacio del poder en la relación del hombre y la mujer en su discusión sobre la construcción del género en el espacio. Más allá de un tratamiento sobre un acercamiento a la cuestión falocéntrica, como uno de los aspectos que requieren ser abordados en los rincones del dominio y del manejo espacial, el autor español nos acerca a la invitación y a la provocación de los estudiosos del espacio, sobre todo a nivel macro, de los ejes de estudio que nos esperan como retos a superar. Desde luego que aún no existen las líneas de investigación ni abordaje de este tipo en la currícula de la Licenciatura, recordemos que ésta, por ser de reciente creación apenas está abriendo brecha en estos aspectos, pero hay que ir haciendo nuestros apuntes, para cuando llegue el momento debamos abrirlos. Eso será un reto y una tarea pendiente para las generaciones actuales y las futuras de este programa educativo.

 

 

 

manuel.basaldua.h@gmail.com


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