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Día Internacional de la Madre Tierra: a 50 años de la Conferencia de Estocolmo

El Día Internacional de la Madre Tierra tiene sus orígenes el 22 de abril de 1970, tras un movimiento civil a favor del planeta en Estados Unidos y, dos años después, en 1972 se celebró la primera Cumbre Mundial sobre Medio Ambiente: la Conferencia de Estocolmo, con la finalidad de sensibilizar a los gobiernos y a la sociedad civil sobre la magnitud de los problemas que afectan al medio ambiente. En 1990 se organizó por primera vez a nivel mundial el Día de la Tierra y dos años después se celebró otra cumbre mundial: la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Río de JaneiroEsta cumbre ha sido la mayor celebrada hasta el momento, no sólo por el número de participantes y de jefes de gobierno asistentes; sin embargo, las expectativas no han sido alcanzadas.

Las acciones humanas han puesto en peligro de forma constante (principalmente tras la Revolución Industrial), la vida en nuestro planeta: los océanos están llenos de plásticos y se vuelven más ácidos, la deforestación y los incendios forestales, las inundaciones, el cambio de uso del suelo, la producción agrícola y ganadera intensiva y el creciente comercio ilegal de vida silvestre aceleran la destrucción del planeta. Cada año, el mundo pierde 10 millones de hectáreas de bosques (una extensión similar a Islandia) y alrededor de un millón de especies animales y plantas se encuentran en peligro de extinción.

Este 2022 se cumplen 50 años de la primera cumbre mundial sobre medio ambiente y de uno de sus resultados más visibles, la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Hoy la preocupación ha incrementado dados los aumentos de temperatura global y los efectos irreversibles del cambio climático. En 2015 se firmó por 196 integrantes de la COP21 el Acuerdo de París, un tratado internacional sobre el cambio climático jurídicamente vinculante. Los objetivos principales son limitar el calentamiento mundial a 2 grados centígrados, en comparación con los niveles preindustriales; no superar el límite de 1.5 grados a final de este siglo y alcanzar la neutralidad climática (relacionada con las emisiones de bióxido de carbono emitido a la atmósfera) en 2050.

De esta forma, se invita a los países a generar estrategias para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero. La transversalización del conocimiento formal e informal sobre este tema permite el cambio de hábitos y la transformación del comportamiento social para armonizar las acciones antrópicas con el entorno. Lo cierto es que no hemos sido conscientes del daño que, como la especie más perturbadora del planeta, hemos provocado. Cuentan escasos 50 años de iniciados los esfuerzos y el tiempo corre.

Desde las universidades debemos sumar conocimiento y acciones que permitan alcanzar estas metas, por y para las nuevas generaciones. Platicaremos sobre las acciones que nuestra universidad ha emprendido en el tema de sustentabilidad y cuidado del medio ambiente en la siguiente entrega.

Teresa García Gasca

Exrectora de la UAQ. Profesora Investigadora de la Facultad de Ciencias Naturales.

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