Opinión

Día veintisiete

Bitácora de Viaje (de Estudios Socioterritoriales)

por: Manuel Basaldúa Hernández

La comunidad Llanes está envuelta entre los bosques y el mar Cantábrico. Su espíritu marinero está acompañado por la bruma matinal que cobija a la ciudad desde las playas y se va deteniendo y elevando hacia las montañas de la Sierra de Cuera proveniente de la región de Asturias.

Los acantilados del Paseo de San Pedro, que parecen murallas inmensas, son sólo una frágil franja tectónica cuando el mar viene, desde el noroeste, a golpear sus paredes con enormes y casi tenebrosas olas y la cresta de estas olas se asoma arriba de los 40 metros de altura. El paisaje de Llanes se viene completando con las callecitas y callejones que conforman la ciudad, así como con sus restoranes al aire libre, que ofrecen para beber una sidra producida por sus manzanares, y que le dan un buen maridaje a la comida marítima llena de especies suculentas, en donde destacan los percebes. La estancia en Llanes en el año del 2006 me fue posible gracias a la gentileza de mi amigo Juan José Gutiérrez, en donde mi familia y yo nos hospedamos en su acogedor piso ubicado en un pacífico callejón cercano a la estación del ferrocarril y que desemboca a la avenida de la Paz.

Nuestras visitas frecuentes al paseo de la avenida de San Pedro para disfrutar del mar, me permitió descubrir que desde ese puerto, varias embarcaciones partieron hacia México con aventureros que deseaban tener un futuro promisorio buscando fortuna en esas tierras americanas en las primeras décadas del siglo XX. Pero también ahí encontré la dimensión sobre el territorio, como un elemento de realidad compleja y de composición frágil.

Este aspecto fundamental está considerado dentro de un documento llamado Manifiesto por una nueva cultura del territorio en la que se indica también que el territorio es un bien renovable, esencial y limitado. Que el territorio contiene valores ecológicos, culturales y patrimoniales que no pueden reducirse solamente al precio del suelo.

Este documento hace énfasis en que el territorio bien gestionado constituye ante su comunidad de un activo económico de primer orden. En donde los beneficios de su comunidad deben reintegrarse al mismo espacio desde donde retomar sus riquezas extraídas. Uno más de los puntos señala que el planteamiento territorial y urbanístico es un instrumento esencial para la actuación de los poderes públicos. El planteamiento municipal, dice el Manifiesto, debe tener como principal objetivo facilitar el acceso a la vivienda, el goce de los servicios y la preservación del ambiente. Éstos son algunos de los aspectos más destacados del contenido de este documento que busca una normativa indicativa de la ordenación del territorio.

El descubrimiento del territorio, como un actor importante del escenario social, permite encontrar nuevas visiones de intervención en nuestro espacio. El manejo del terreno en que habitamos de forma
racional, administrado correctamente, y destinado para el disfrute integral de todos los habitantes que lo ocupan, destaca la postura del Manifiesto, de que el territorio no puede reducirse al precio del
suelo. Pensando en la vorágine en que se ha convertido la ciudad por transformarse en pasos agigantados, puede llevarnos a la ilusión de estar insertados a la globalización y a la vida moderna e
internacional, y que a mediano o corto plazo estemos inmersos en resultados poco esperados y contraproducentes.

Los cambios que están ocurriendo en Querétaro me hacen evocar al ambiente y las condiciones que gozaba esta ciudad del Bajío y que se nos han escapado de las manos, por la presión demográfica, por la turbulencia económica que se origina por una alta demanda de servicios y de dominio de bienes inmuebles, sin que podamos por ahora encontrar una orientación teórica, una reflexión académica que ayude a ordenar correctamente los espacios y los procesos de aprovechamiento territorial. La comparación entre Llanes, Asturias y Querétaro nos lleva a pensar que la convergencia de ciudades que planean correctamente, destaquen la importancia de las acciones y programas generados por las autoridades municipales, pero que están bajo la mirada y el cuidado de sus habitantes. Debemos pensar en ello, cada vez que nos enfrentemos a los caos de nivel micro que se vienen acumulando en muchas partes de nuestra ciudad.

twitter@manuel.basaldua

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba