Opinión

Dictadura perfecta reloaded

Por: Omar Árcega E.

Dicen que la política es el único lugar donde se pueden hacer cosas buenas por malas razones y cosas malas por buenas razones. Este adagio viene a cuenta por la aprehensión de Elba Esther Gordillo. Su captura tiene diversas lecturas y mensajes, a los cuales como sociedad debemos estar atentos.

Las razones

En primer lugar es un golpe para aumentar la popularidad del gobierno de Peña Nieto y por lo tanto incrementar su legitimidad mediática, ¿quién podría estar en contra de esta acción? Sólo el grupo más beneficiado por esta red de complicidades, hasta el SNTE ya se deslindó de la “maestra” y se eligió un nuevo presidente; el partido político que fundó también se ha deslindado de ella. También se manda la señal de que el único gran pecado político que se puede hacer en México es estar en contra del Presidente de la República, estamos ante el “quiñazo” del sexenio, algo más refinado que el de Salinas, pero “quinazo” al fin. Ahora los demás líderes sindicales se alinearán, es previsible que después de este golpe la CTM, los sindicatos de los trabajadores al servicio del estado y el de Pemex no pongan objeciones contra lineamientos promovidos por la Presidencia, ya no serán un factor para entorpecer las reformas legislativas que están en puerta.

Un tercer aspecto a tener en cuenta, es que los priistas están dispuestos a reeditar la versión del presidencialismo que les permitió detentar el control por 70 años, esa forma de ejercer el poder que mereció el título de la “dictadura perfecta” pues lo era pero no lo parecía. Un sistema político donde la figura dominante sea el Presidente en turno genera un orden y disciplina, pero al mismo tiempo es antidemocrático, pues se convierte en excluyente de actores e intereses que no están subordinados al poder central, con el tiempo las decisiones políticas terminan siendo tomadas por la parcialidad subjetiva del Ejecutivo y sus allegados, los disidentes o son cooptados o son eliminados.

Lo que motivó su captura fueron muy malas razones: a) Legitimar mediáticamente a la Presidencia, b) alinear a los demás líderes sindícales y c) refuncionalizar el control del Presidente sobre el sistema político. Esto será un logro para el gobierno si las resistencias contra la reforma educativa quedan eliminadas y si este acto es logrado ver por una gran parte de la población como una gestión comprometida contra la corrupción. Las conversaciones que se escuchan en la calle, la vox pópuli, parece ser que hasta el momento lo ve así.

Será un triunfo para la sociedad si hay un verdadero cambio de cabezas dentro del sindicato de maestros, si los que detentarán el poder en este instituto traen verdadero talante democrático y de transparencia, algo que sinceramente se antoja imposible pues el nuevo liderazgo lo tendrá gente cómplice de las corruptelas de Elba Esther, como en su momento ella fue cómplice de su antecesor: Jonguitud Barrios. De todo esto concluimos que el Ejecutivo hizo esto más en su beneficio que en el de la sociedad y esto es en sí mismo preocupante, pues una vez más nos han dado atole con el dedo.

El costo

Contra una vuelta del presidencialismo dictatorial, debemos tener presente que estamos en una sociedad diferente a la de 1936; hemos probado lo que es la capacidad de cuestionar a los gobernantes, nuestro voto tiene un mayor peso que antaño, hay una fraccionalización del poder, hay medios nacionales un poco menos sujetos a los embustes, la presión ejercida por las redes sociales suele ser eficaz, existe más sentido ciudadano. Todo esto da esperanzas de que el poder presidencial tendrá que ser menos poderoso. Sin embargo no hay que echar las campanas al vuelo pues se ha comprobado que las naciones pueden involucionar, es decir, pasar de sistemas medianamente democráticas a dictaduras, de esto tenemos que estar muy pendientes, la captura de Elba Esther ha disparado una serie de dinámicas, todas ellas tienen en común fortalecer el poder informal del Presidente; y éstas se dan en una sociedad donde, según el Latinobarómetro, amplios sectores de la población no ven mal una Presidencia poco democrática, esto es un foco rojo, pues es un caldo de cultivo ideal para liderazgos poco tolerantes.

Estemos atentos a las próximas jugadas que hará el Ejecutivo, debemos recuperar la memoria de que una Presidencia todopoderosa no es la mejor opción para una democracia en pañales como la nuestra. Muy bien que metan a líderes sindicales corruptos a la cárcel, pero que sea por un compromiso por la legalidad y no porque se oponen al poder presidencial. Podemos decir que se hizo algo bueno, pero las razones fueron las peores, y esto como sociedad, tarde o temprano lo vamos a pagar.

 

 

twitter.com/Luz_Azul

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