Opinión

Difusión Cultural de la UAQ: entre el racismo y la autodenigración

Por Jorge Coronel

El filósofo y politólogo mexicano, César Cansino, lo define perfectamente en una entrevista concedida al semanario local, El Presente (04 de julio de 2012): “En América Latina hemos tenido históricamente un complejo de inferioridad sobre lo que hemos producido y aportado intelectualmente. Seguimos instalados en una escolástica muy barata que repite la cochambre de lo que se dice en Europa o Estados Unidos. ¡Y vaya que si en Latinoamérica tenemos una tradición de pensamiento muy rica y valiosa! Lamentablemente hemos terminado por olvidarla, por mandarla al basurero de la historia porque nos la pasamos mirando a Europa. ¿Cuántas veces, en las universidades y escuelas de México, se lee a Alfonso Reyes, a José Vasconcelos, a Samuel Ramos? Son los grandes olvidados. Los hemos marginado. Nadie los discute. Y, ahí, en su obra, hay una sabiduría, una identidad, una manera de pensarnos. Porque ni duda cabe de que en América Latina tenemos una forma distinta de estar en el mundo, que no coincide con la del idealismo alemán ni con cualquier otra tradición anglosajona”.

Este desprecio por lo nuestro, para intentar “ser como ellos”, ha taladrado hasta el grado de no saber qué y quiénes somos: acaso una grotesca mezcla que ha dado por resultado la denostación por lo que hacemos, los del “tercer mundo”, en nuestro paso por esta vida terrenal.

Son las universidades ejemplo claro de este desprecio hacia ese perro muerto y nauseabundo llamado América Latina, un ser vivo colonizado mentalmente, un cuerpo leproso y desechable (excepto por sus riquezas naturales, por supuesto, para los del “primer mundo”).

El ingeniero Gilberto Herrera Ruiz, cuando realizaba su campaña rumbo a la Rectoría de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), prometió una institución diferente; no dudo de que al momento esté en la búsqueda de dar otra cara a la UAQ. El proceso, obvio, será largo y no sencillo.

Sin embargo, un malestar recorre a quien esto escribe y a otras muchas personas que no se atreven a decirlo abiertamente: la causa es el pobre papel que está jugando Difusión Cultural de la UAQ. ¿Dónde está el cambio profundo que se prometió? Al menos en esta dependencia se repiten los vicios que tanto daño han causado a nuestra UAQ: no se ve un proyecto cultural sólido (¿Acaso lo hay? ¿Ya lo hicieron público? ¿Dónde lo podemos consultar?). Además, en la práctica, Difusión Cultural sólo es una agencia de colocación para los cuates, con una deficiente programación para el alumnado (la sociedad externa, a la que se debe la UAQ, está completamente fuera de sus “planes”); peor todavía: consulte usted la programación de Difusión Cultural, ¿y con qué se topará? Sí: sólo la visión eurocentrista. Lo otro, lo diferente al mundo anglosajón, para Difusión Cultural es cosa de “nacos”, “rancheros”, “pueblerinos” y, en el mejor de los casos, “mexican curious”.

Cine, pintura, literatura y demás expresiones europeas/anglosojanas dominan la pobrísima “visión” de Difusión Cultural de la UAQ. Tristemente este es el escenario.

Hay, por supuesto, una inmensa e infame dosis de racismo en esta actitud: sólo el legado europeo/anglosajón es “arte”, “cultura”. Lo demás son abortos y curiosidades. No tienen valor porque la academia “no lo avala”.

Viene a mi mente que hace unos dos años, a propuesta de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ, se propuso otorgar el reconocimiento honoris causa a Evo Morales, actual presidente de Bolivia. Dicha propuesta fue rechazada tajantemente, entre otros, por el actual director de la Facultad de Bellas Artes de esta alma máter (Facultad, por cierto, donde la visión eurocentrista es la que manda y ordena), el polémico Vicente López Velarde, bajo el “argumento” (bueno, es un decir), de que el boliviano no ha aportado “mucho” para ser considerado para tal distinción (y, no lo dijo públicamente, pero seguramente lo pensó: porque es “feo”, “sin título universitario” y “moreno”).

¿El Rector de la UAQ hará algo al respecto para frenar esta anormalidad en una dependencia estratégica como lo es Difusión Cultural?

Me despido citando a uno de los grandes olvidados y despreciados por la academia mexicana, el filósofo, también mexicano, Samuel Ramos, quien en su obra, El perfil del hombre y la cultura en México, en su capítulo “La imitación de Europa en el siglo XIX”, concretamente en el subcapítulo llamado, “La autodenigración”, afirma: “(…) No se puede negar que el interés por la cultura extranjera ha tenido para muchos mexicanos el sentido de una fuga espiritual de su propia tierra. La cultura, es este caso, es un claustro en el que se refugian los hombres que desprecian la realidad patria para ignorarla. De esta actitud mental equivocada se originó, ya hace más de un siglo, la ‘autodenigración’ mexicana, cuyos efectos en la orientación de nuestra historia han sido graves”.

¡No más autodenigración por parte de Difusión Cultural de la UAQ!

 

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