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Educación alternativa, ¿acierto o error? II

En otro artículo discurría sobre la crítica de Inger Enkvist, pedagoga noruega, a la “Nueva Pedagogía” o “Educación alternativa”, tachándola de “error”, “por priorizar la iniciativa del alumno, los proyectos, lo social, el trabajo en equipo, la atención afectiva, sobre el esfuerzo, la disciplina y el conocimiento”. Tal crítica no sólo afecta a la educación escandinava, sino a la de muchos países de Occidente, incluso a la Nueva Escuela Mexicana.

Para tachar de “errónea” una propuesta, habría que analizar bien los argumentos que llevan a tal conclusión, antes de repetirla sin más en las redes.

Según Hugo Zemelman –promotor de la Epistemología Crítica– para comprender a fondo cualquier tema hay que analizarlo desde la “categoría de la totalidad”; es decir: en su estructura interna, desde múltiples perspectivas, en sus múltiples relaciones y niveles, y en continuo movimiento, reconociendo que la realidad es muy compleja.

Los términos “Nueva Pedagogía” o “Educación alternativa” se aplican a muy distintas iniciativas –incluso opuestas entre sí- que coinciden en denunciar a esa educación patriarcal, domesticadora, rígida, autoritaria, burocrática, homogeneizadora y castrante…, que ha imperado por siglos. Los adjetivos “nueva” y “alternativa” son relacionales y se oponen a esa vieja educación, encerrada en sí misma, que no cambia ni reconoce la enorme riqueza y pluralidad social, ni todo lo que la ciencia ha descubierto o construido en el devenir de la historia. “Alter” significa “otra”, y se refiere a una educación “distinta”. Muchos profesores optan por “La Otra Educación”, que al igual que “la Nueva” se opone al régimen patriarcal.

Cuestionar “lo viejo”, sin embargo, no basta para construir la NEM que requiere nuestra nación. Hay que discutir y precisar aún más lo que esperamos de la escuela pública. Para ello, vale revisar los conceptos de educación y pedagogía que, aunque cambian en el devenir de la historia, mantienen ciertas invariantes.

Inicio con la definición de Sara Pain, psicóloga argentina, que pone el dedo en la llaga, al evidenciar que la educación está herida de origen, por esa contradicción que le es inherente, al tener que atender simultáneamente dos necesidades opuestas: libertad y socialización. Según Pain, la educación es un proceso complejo que desempeña cuatro funciones, en cierto modo opuestas pero imprescindibles: la conservadora, para aprovechar el cúmulo de conocimientos que la humanidad ha construido; la represiva (de represar o poner límites) para encausar (no castrar); la socializante, para integrarse a la sociedad, y la transformadora, que contribuye al crecimiento personal, a alcanzar la autonomía individual y al desarrollo de la capacidad crítica-creativa, permitiendo a las personas adaptarse progresivamente a su medio y participar activamente en él.

Esto explica realidades desconcertantes: 1) Ningún individuo puede alcanzar la autonomía o la libertad, sin experimentar ciertos límites o resistencias que impone la realidad. 2) Las personas no son sólo individuos (lógica neoliberal), sino seres sociales, cuya identidad se construye en relación con otros. 3) No puede crearse lo nuevo, sin conservar o reproducir algo de la historia. Hacer borrón y cuenta nueva de lo que la humanidad ha construido, condena a partir siempre de cero y nunca poder avanzar.

Para finalizar, la construcción de un “nuevo” modelo educativo, que implique desarrollar el pensamiento crítico o la autonomía intelectual y afectiva de las personas, no puede resultar de un simple debate dicotómico, que separa a los actores sociales en “buenos” (nosotros) y “malos” (ustedes), en “los equivocados” y “los que estamos en el lado correcto de la historia”; se requiere una discusión más profunda.

A la vez, hay que revisar ciertos enfoques del “pensamiento complejo”, que se empantanan en crasos relativismos e impiden reconocer y denunciar los múltiples fraudes y perversiones de la lucha por el poder y el control de la educación.

Pretender que la escuela pública “debe ser neutra” y “no politizarse” es una afirmación ideológica que merece mayor análisis.

(Continuará)

Carmen Vicencio

Miembro del Movimiento por una educación popular alternativa (MEPA) maric.vicencio@gmail.com

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