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Educación alternativa, ¿acierto o error? III

La escuela pública siempre ha sido campo de batalla, no sólo en tiempos tan polarizados como el actual, ni sólo porque en su diseño se enfrenten intereses distintos, sino porque la tarea de educar está herida por la contradicción, al tener que atender necesidades opuestas: la socialización y la libertad. Por eso resulta un sinsentido pretender que la escuela sea “neutra”, pues la formación de personas implica discutir: *qué es el ser humano; *qué clase de humanos queremos formar, *para qué proyecto de sociedad, y *cómo se forma ese humano al que aspiramos.

Aristóteles definió al humano como “animal político”. Mucho después, pensadores –como: P. Freire, H. Giroux, P. Mc Laren, F. Gutiérrez, A. Sánchez Vázquez, B. Hooks, etc.- afirmaron que la educación es, inevitablemente, “praxis política”. El humano, como ser bio-psico-social, no puede reducirse a robot técnicamente programable.

Aunque L. Althusser, filósofo francés, haya denunciado a la escuela, la familia, la religión, los medios masivos, etc., como “aparatos ideológicos del Estado” (pues “no buscan educar, sino reproducir las relaciones de producción, inculcando en los trabajadores, desde su infancia, sumisión a la clase dominante y perpetuando la selección/exclusión y desigualdad”), los promotores de la Educación alternativa-emancipadora, han mostrado que escuelas formadoras del pensamiento crítico-creativo, pueden surgir de las grietas del sistema.

Por su parte, la escuela neoliberal, pretendidamente “neutra”, impuso su ideología meritocrática. Ahora, con la emergencia del “tecno-feudalismo” (Y. Varoufakis), los entusiastas adictos a la tecnología “neutra” alegan que “ya no necesitamos escuelas y menos discursos comunistas de emancipación, pues la IA todo lo resolverá, incluida la superación de la desigualdad”. Mientras tanto, un informe de Goldman Sachs (2023) -institución financiera de las más grandes y poderosas del mundo- afirma que la IA podría suplir a 300 millones de empleos de tiempo completo y aumentar en un 7 por ciento el valor económico global (nota del periodista Jesús Escobar). Con esto, alguien se beneficia y muchos serán perjudicados. Además, Trump y Netanyahu con su extrema violencia contradicen las declaraciones de D. Bell y F. Fukuyama sobre “el fin de las ideologías, gracias a la tecnocracia y al mercado”. Queda claro que tras cada herramienta hay “un alguien” con intenciones e intereses.

Tanto informar esto, como ocultarlo, son actos políticos; también lo es pretender transformar la escuela, sólo comprando cursos de capacitación en IA o en “Open Learning”, “para no ser excluidos”.

En este contexto, una Educación alternativa que busque formar integralmente a personas pensantes, capaces de analizar la realidad para comprenderla y transformarla, como pretende la Nueva Escuela Mexicana, no puede reducirse a buen discurso, sin comprometerse a cambiar radicalmente las precarias condiciones ni las formas de enseñanza y control autoritario/burocrático, prevalecientes en la escuela pública.

Las fuertes críticas a la NEM de comentaristas de todos los colores, tachándola de: “trasnochada”, “disparate”, “ideológica”, “fracasada”, etc., poco abonan para redirigirla a lo que México necesita.

El nombramiento, como secretarios de educación, que el gobierno de la 4T hizo a personajes tan contrarios a su Nuevo Proyecto de Nación y de escuela, pareciera confirmar lo que denuncia Althusser. Si la NEM tiene tantos errores, ¿por qué ni ellos, ni los subsecretarios implicados, la revisaron en su tiempo y cargaron todo el peso de la responsabilidad sobre un solo personaje, sin experiencia en educación normalista, hoy destituido por rebelde y “levantado en insurgencia”?

El gobierno de la 4T y la SEP nos deben una explicación y una nueva convocatoria, para analizar lo que realmente implica construir una NEM, sin tirar por la borda lo que se ha avanzado en esta línea y librándola de todo ese mercado que ya le hincó el diente.

México cuenta con varias instituciones, investigadores, catedráticos de alto nivel, redes de escuelas y profesores con gran experiencia, que se han destacado en el diseño y práctica de pedagogías críticas-alternativas. ¿En dónde quedó su voz?

(Continuará)

Carmen Vicencio

Miembro del Movimiento por una educación popular alternativa (MEPA) maric.vicencio@gmail.com

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