Opinión

Educación, Estado y… sindicato

Sólo para nostálgicos…

Por: Salvador Rangel

El artículo 3º constitucional consagra el derecho a la educación, en la fracción IX, señala: “El Congreso de la Unión, con el fin de unificar y coordinar la educación en toda la República, expedirá las leyes necesarias, destinadas a distribuir la función social educativa…”

Y para cumplir la función educativa, el Estado requiere de personal administrativo, docente, directivo, por lo que se constituye en patrón de sus empleados, frente a esta situación cada empleado al momento de ser contratado en la modalidad de interino, en los casos de cubrir una licencia sin goce de sueldo de titular de la plaza, o de planta, de forma automática es miembro del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

De ahí que sea el SNTE el sindicato más poderoso en lo económico, político y de mayor influencia en la vida educativa, social y política de México.

El SNTE siempre ha estado dominado por un “líder moral”, en sus inicios lo fue el ingeniero Jesús Robles Martínez, después Carlos Jonguitud Barrios y en los últimos años Elba Esther Gordillo Morales, cada uno de ellos ha tenido la anuencia del gobierno en turno para ejercer el mando.

El SNTE durante años perteneció al Parido Revolucionario Institucional y como organización sindical pesaba para obtener puestos de elección populares: regidores, presidentes municipales, diputados locales, federales y senadores.

En el caso de Carlos Jonguitud Barrios, fue director general del ISSSTE, senador y gobernador de San Luis Potosí, fue en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari que fue desconocido y lo relevó Elba Esther Gordillo.

Es notorio que la calidad de la educación en México se ha deteriorado principalmente en la educación básica, muchas son las razones para ello, entre otras la falta de apoyo de padres de familia que “entregan” a sus hijos en la escuela y poco se preocupan por su avance escolar y sobre todo por principios tradicionales como respeto y tolerancia. Los cambios en programas de estudio, carga administrativa para los profesores que deben llenar avances programáticos, estadísticas, calificaciones, etcétera, es lo que impide que se preparen para ejercer con más eficiencia sus materias.

A últimas fechas se han aplicado exámenes a alumnos y docentes y en varios estados de la República los resultados son desastrosos, tanto para educandos como para educadores.

Se debe considerar que en muchas escuelas primarias sobre todo se carece de lo elemental: pizarrones, material didáctico y hasta de instalaciones adecuadas y no se diga de herramientas tecnológicas como computadores e internet.

Y ahora con la recién aprobada reforma educativa, existe un enfrentamiento entre el sindicato y la Secretaría de Educación Pública, lo que es la vida política, la señora Elba Esther fue miembro del PRI, tuvo un enfrentamiento con ellos y se retiró para formar un partido político, no sin antes cuestionar a Emilio Chuayfett, a quien dijo, palabras más, palabras menos, “escribiré tu lápida”. Hoy se encuentran frente a frente, él como Secretario de Educación Pública, ella como lideresa vitalicia y moral del sindicato de educación.

Con la reforma educativa, la “democrática” lideresa vitaliza siente que su poder se acota en las decisiones fundamentales de la educación, no olvidar que en el gobierno de Calderón, Fernando González Sánchez era subsecretario de Educación Básica, y también era del equipo familiar de Elba Esther, nada más su yerno.

Y los enfrentamientos no han cesado entre el PRI y el partido que fundó Elba Esther: Partido de Nueva Alianza (Panal); para la campaña presidencial de Peña Nieto habían hecho alianza, cuando estaba el frente Humberto Moreira, quien “renuncia”, y al llegar una nueva dirigencia se desconoció tal acuerdo.

No olvidar el conflicto entre el entonces candidato presidencial Carlos Salinas de Gortari y el poderoso líder moral del sindicato de los petroleros, “La Quina”, Joaquín Hernández Galicia, quien no comprometió el voto de los petroleros por el PRI, simplemente dijo “tienen libertad de conciencia”.

A los pocos meses de asumir la Presidencia de la República, Carlos Salinas aprehendió al líder petrolero y terminó en la cárcel.

Y los nostálgicos consideran que en política no hay nada nuevo, cambian los personajes, pero el guión es el mismo.

rangel_salvador@hotmail.com

{loadposition FBComm}

 

 

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba