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Educación sexual de niñeces y adolescencias: del tabú a los derechos humanos

Hablar de sexualidad con niñas, niños y adolescentes sigue siendo incómodo para muchas familias, ya que la educación sexual ha sido vista por cuidadores de NNA como un tabú y una confusión, más que concebirla como un derecho de niñeces y adolescencias.

Esta tensión puede verse reflejada en datos concretos. Según el Sistema Nacional DIF (2019), el 93.6 por ciento de las personas cuidadoras de NNA encuestadas consideran que la educación sexual debe ser impartida y responsabilidad exclusiva de madres, padres y familia. Sin embargo, en esa misma encuesta, el 61.3 por ciento afirmó no saber los servicios en materia de salud sexual y reproductiva disponibles en instituciones públicas.

Esto demuestra una contradicción: les cuidadores de NNA se niegan a que la educación sexual sea impartida en escuelas ya que “se debe de hablar de sexualidad en casa” pero no se tiene la información sobre qué temáticas y de qué forma se debe de abordar.

Se necesita capacitación constante sobre el tema e información de la etapa de desarrollo en la que se encuentre le niñe o le adolescente. Aunado a esto, dicha capacitación no siempre es gratuita o fácil de encontrar, generalmente hay cuotas de recuperación para este tipo de enseñanzas.

Esto nos lleva a algunas preguntas clave:

¿Quiénes deberían participar en la educación sexual de NNA? ¿se necesita que la salud sexual sea vista como un derecho o que siga siendo un tabú? ¿es suficiente el ámbito familiar, o se requiere el acompañamiento de espacios especializados como la escuela y el sistema de salud?

Educación sexual como derecho de niñas, niños y adolescentes (NNA):

Desde la “Convención de los Derechos del Niño” (CDN) el estado tiene la obligación de que todos los sectores de la sociedad, especialmente cuidadores de NNA y las mismas niñeces y adolescencias tengan información y educación adecuada para su desarrollo, incluyendo la salud sexual; la educación sexual entra como un principio básico de salud debido a que la sexualidad es parte del desarrollo humano desde la infancia.

En este sentido, el acceso a información sobre sexualidad y el acceso a servicios de salud conforman un estado de salud integral para las personas. El artículo 4 de la Constitución mexicana respalda la garantía de derechos sociales como la protección de la salud y el acceso a servicios de salud.

Desde una perspectiva más amplia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud sexual como un estado de bienestar físico, emocional y social; esta definición implica que la sexualidad no solo es un tema biológico sino que forma parte del desarrollo sexual integral de los seres humanos; es necesario un acompañamiento desde el respeto que sea positivo con les niñes y adolescentes para poder acompañarles a este desarrollo de manera saludable, libre de discriminación y libre de violencia (García-Piña, 2016).

El tabú como barrera de derechos:

En muchos contextos familiares queretanos, la sexualidad ni siquiera se aborda como un tema de interés o de salud, sino que se evita o se pospone debido a la idea de que “aún no es el momento” o de que le niñe “aún es muy chiquito (a) para saber eso”. El silenciar o evitar compartir en conocimiento no es un acto neutro, se usa el silencio como un mecanismo que controla y que limita el acceso de NNA a información que es imperativa para su desarrollo humano.

Generalmente se presenta a la sexualidad como situaciones de peligro (embarazos adolescentes y no deseados, infecciones de transmisión sexual y violencia sexual) y debido a esto es difícil que niñeces y adolescencias entiendan la sexualidad como parte de un proceso integral para su desarrollo.

Se suele confundir la a) educación sexual con la b) educación reproductiva sin preparación de acuerdo con las edades de NNA; de acuerdo con la OMS la educación sexual “brinda a los jóvenes información precisa y apropiada para su edad sobre la sexualidad y su salud sexual y reproductiva, la cual es fundamental para su salud y supervivencia” (2023).

Asimismo, se recomienda que los programas de educación sexual “se basen en un plan de estudios establecido; sean científicamente correctos; se adapten a las diferentes edades, y sean integrales, es decir, que abarquen diversos temas sobre sexualidad y salud sexual y reproductiva a lo largo de la infancia y la adolescencia” (OMS, 2023).

Desde ese punto de vista, la sexualidad se vuelve una idea adulto-céntrica ya que les adultes son quienes deciden en qué momento y de qué manera se debe compartir esta información con NNA; no se toma en consideración las preguntas, las experiencias ni las necesidades reales de estes mismes.

Al aceptar lo que le adulte decida, hacemos que se críen niñes y adolescentes que se conformen con lo que les demás decidan por elles, creamos espacios aperturados hacia la violencia y la desigualdad.

Limitar o evitar la salud sexual vulnera el derecho de NNA a información adecuada para su desarrollo; como consecuencia, les NNA buscan respuestas en espacios poco confiables y a veces poco seguros e incompletos. El tabú de la educación sexual también limita la participación de NNA en decisiones sobre su propia corporalidad, creando así, relaciones desiguales de poder.

Conclusión:

Más allá de que sea o no un tema incómodo, el acceso a la educación sexual es un derecho, mantenerlo como un tabú perpetúa desigualdades desde el adulto centrismo, restringe a NNA para ejercer su autonomía, entender su cuerpo y participar en decisiones que les afecten directamente. El reto que esto implica es transformar las maneras en las que se a la sexualidad, es nuestro deber reconocerla como parte del desarrollo integral y verla como una manera de que les NNA ejerzan sus derechos.

Bibliografía:

García-Piña, C. A. (2016). Sexualidad infantil: información para orientar la práctica clínica. Acta Pediátrica de México, 37(1), 47–53. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S0186-23912016000100047&script=sci_arttext

Organización de las Naciones Unidas. (1989). Convención sobre los Derechos del Niño. https://www.ohchr.org

Organización Mundial de la Salud. (2023). Educación sexual integral. https://www.who.int

Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia. (2019). Análisis estadístico de la encuesta aplicada en el programa “Armando familias plenas: Familias y sexualidades”.https://indicadores.juarezdif.gob.mx/_assets/documents/Informe%20de%20Resultados%20de%20la%20Encuesta%20de%20Familias%20y%20Sexualidades.pdf

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