Opinión

El 11 de septiembre que no debemos olvidar

Por Ángel Balderas Puga

“Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”. Últimas palabras de Salvador Allende.

El 4 de septiembre de 1970, Salvador Allende gana las elecciones presidenciales en Chile al frente de una coalición de partidos de izquierda, la Unidad Popular.

En la historia existen varios ejemplos en los que la derecha respeta los resultados de las elecciones y pontifica sobre la democracia siempre y cuando ellos ganen. Pero si pierden, se vuelven, casi inmediatamente, los más acérrimos enemigos de la democracia y afloran sus tendencias golpistas. Ejemplo paradigmático el caso de España y la sublevación de Franco y sus secuaces en contra de la República Española, en 1936, luego de que una coalición de izquierda ganara las elecciones.

Desde antes de las elecciones en Chile, el gobierno de Estados Unidos, bajo la Presidencia de Richard Nixon, había comenzado a operar para evitar que Allende ganara. Como no pudo evitarlo, intentó entonces que Allende no tomara posesión.

Terrorismo made in USA

La noche del 15 de septiembre, el embajador de Estados Unidos en Chile recibió un mensaje del Departamento de Estado en donde se le dio autoridad máxima para hacer todo lo posible para impedir que Allende tomara el poder. En Estados Unidos, el periodista Jack Anderson publicó algunos documentos confidenciales de la International Telephone and Telegraph Corporation (ITT) en los que se demuestra que el gobierno de Estados Unidos actuó de manera subversiva, antidemocrática, intervencionista, sediciosa y terrorista para torcer la voluntad popular. La ITT llegó a ofrecer hasta un millón de dólares para que se formara una coalición parlamentaria que impidiera el ascenso al gobierno de la Unidad Popular.

Las acciones terroristas apoyadas por Estados Unidos para evitar que Allende tomara posesión de la presidencia se desataron e incluyeron desde el desencadenamiento del pánico financiero hasta la ejecución de una serie de atentados terroristas cuyo clímax fue el asesinato, por parte de un comando ultraderechista, del general René Schneider, comandante en jefe del Ejército chileno, el 22 de octubre de 1970, justo dos días antes de que el Congreso ratificara el triunfo de Allende. La intención era buscar la intervención de los militares para desconocer el triunfo popular.

Las primeras 40 medidas

Finalmente, Allende pudo tomar posesión de la Presidencia el 4 de noviembre. De acuerdo a su programa básico se instrumentaron las primeras 40 medidas de gobierno entre las que podemos mencionar: supresión de los sueldos fabulosos; disminución del número de “asesores”; honestidad administrativa; no más viajes fastuosos al extranjero; jubilaciones justas y no millonarias; previsión social para todos; leche para todos los niños chilenos; control del alcoholismo; casa, luz y agua potable para todos; reforma agraria de verdad; medicina gratuita en los hospitales; becas para estudiantes; no más amarras con el Fondo Monetario Internacional; no más impuestos a los alimentos; fin a la especulación; trabajo para todos. Todas medidas odiadas por la derecha y por el gobierno norteamericano.

El gobierno popular realizó diversas expropiaciones con el fin de crear un área de propiedad social, se nacionalizaron el salitre, el hierro, el acero, el cemento, el carbón y el cobre, la principal riqueza del subsuelo chileno.

En 1971 la tasa de mortalidad infantil se redujo a un 10.5 por ciento y los trabajadores aumentaron su participación en el Producto Interno Bruto de un 53.7 a un 59.6 por ciento. En 1972 se fundaron las Juntas de Abastecimiento y Control de Precios destinadas a regular el consumo de los sectores mayoritarios de la población.

El terrorismo, arma principal del fascismo

En octubre de 1972 hubo un primer ensayo para un golpe de Estado. Se organizó un paro patronal en el que se desató la violencia en las calles.

En junio de 1973, un grupo de militares se sublevaron en contra del gobierno de la Unidad Popular. Pero la sublevación fracasó dada la organización popular y la lealtad del general Carlos Prats, comandante en jefe del Ejército. El saldo fue de 29 muertos y más de cien heridos.

En julio de 1973 fue asesinado, por un comando fascista, el edecán de Allende. Una nueva ola terrorista se había desatado en el país, los empresarios del transporte comenzaron otra huelga patronal apoyada por los monopolios norteamericanos. Durante esta huelga fueron asesinados 22 trabajadores. La oposición reaccionaria alentaba por un lado la destitución “legal” de Allende y por el otro la conformación de un gobierno militar.

El paro patronal se extendió a otras actividades económicas provocando cuantiosos daños al país y un profundo malestar en la población. El mercado negro dominaba gran parte del abastecimiento de los artículos de primera necesidad. Un grupo de marineros fue encarcelado por oponerse a los intentos golpistas de sus superiores jerárquicos. El general Prats fue obligado a renunciar, asediado por una mayoría golpista dentro de su institución.

Los fascistas dinamitaron oleoductos y gasoductos dejando quemados a ancianos, mujeres y niños. Destruyeron vías de comunicación esenciales, volaron torres de transmisión eléctrica, atentaron contra sedes diplomáticas de países socialistas, asaltaron e incendiaron locales de partidos de izquierda, quemaron cosechas, lanzaron bombas contra las casas de funcionarios públicos y locales comerciales que no se sumaron a los paros patronales, provocaron el desabastecimiento de alimentos esenciales y una desenfrenada especulación mediante el mercado negro. La población fue víctima del miedo cotidiano.

Golpe de estado

Finalmente, el 11 de septiembre de 1973, a sólo siete días del tercer aniversario del triunfo de la Unidad Popular, se da el golpe de Estado en una acción combinada de las fuerzas armadas y de la policía militarizada. Ese día se bombardeó el palacio presidencial de La Moneda y se desató una implacable represión contra vastos sectores de la ciudadanía. La sangre brotó anónima bajo una increíble cacería humana. El terror se implantó en Chile y sus fuerzas armadas fueron convertidas, con la complicidad de Estados Unidos, en una fuerza de ocupación interna.

La prisión y la tortura se transformaron en el argumento del silencio y una ominosa noche, iluminada por los libros arrojados a las fogatas por los militares chilenos, al más puro estilo nazi, comenzó a caer en Chile.

El terrorismo de la derecha, apoyado por Estados Unidos, dejó una estela de 30 mil encarcelados, 50 mil muertos y un millón de exiliados.

Éste es el 11 de septiembre que yo recuerdo.

anbapu05@yahoo.com.mx

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