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El apagón en España y las limitaciones de algunas renovables

El apagón en España, del pasado 28 de abril, es un recordatorio de las limitaciones, de las desventajas y de los peligros de apostar toda una matriz energética a energías renovables intermitentes, principalmente las energías solar y eólica, a las que ha apostado España desde hace años.

En el caso de la energía solar su intermitencia se debe a que no se genera energía eléctrica las 24 horas del día. Se comienza a generar a partir de la salida del sol y se deja de generar al atardecer, digamos que se genera entre las 10 de la mañana y las 6 de la tarde, es decir, sólo unas 8 horas al día. Pero, además, la generación no es constante, es variable durante todo el día, es creciente entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde, aproximadamente, y a partir de ahí es decreciente. Disminuye también si se nubla, las horas en las que se genera dependen de la latitud y de la longitud del punto geográfico en el que se hallan los paneles fotovoltaicos y también depende de la época del año.

En el caso de la energía eólica sucede lo mismo. El viento nunca sopla exactamente en la misma dirección ni con la misma velocidad. En este caso, para que los aerogeneradores generen energía eléctrica, se requieren velocidades mínimas del viento de entre los 10 y los 14 km/hr, de otra manera las aspas no se mueven. Pero tampoco la velocidad del viento debe superar los 90 km/hr de otra manera los aerogeneradores deben apagarse para evitar daños. Lo ideal son velocidades del viento entre los 50 y los 60 km/hr.

A lo anterior se suma el problema, aún no resuelto, del almacenamiento de grandes cantidades de energía eléctrica. Se trata de un problema científico y tecnológico de envergadura para el que no se avizora solución en el corto plazo.

La intermitencia de las energías solar y eólica requieren de plantas de respaldo (que normalmente funcionan con gas) que generen la energía eléctrica necesaria cuando las intermitentes no lo hacen. Pero como esto cuesta, en un sistema privatizado (como el español) las empresas se resisten a invertir en plantas de respaldo y esto es lo que también han hecho en México las grandes transnacionales extranjeras a las que les abrieron las puertas de par en par los gobiernos del PRIAN.

Pero también sucede que las intermitentes, como la energía solar, pueden generar demasiada energía y este también es un problema para meter dicha energía en el sistema de transmisión y distribución, por lo que se debe de invertir en equipo que evite la inmisión de más electricidad de la que se había planeado, lo que también cuesta.

Debemos tener en mente que la energía eléctrica, como energético, tiene la particularidad de que lo que se produce se debe usar inmediatamente por lo que, lo que entra al sistema debe coincidir, en todo momento, con el consumo.

Otras energías renovables, como la hidráulica, la geotérmica, la mareomotriz, los biocombustibles o la nuclear y energías no renovables que se basan en combustibles fósiles (gas, carbón, combustóleo) no tienen el problema de la intermitencia. Varias de ellas utilizan turbinas que permiten mantener el equilibrio instantáneo entre la oferta y la demanda.

Aunque todavía se requerirán meses para conocer exactamente la o las fallas técnicas que provocaron el apagón, la hipótesis más viable, hasta el día de hoy, es la desestabilización ocasionada por un exceso de inmisión de energía eléctrica producto de la energía solar, en el sistema. El año pasado, la matriz energética de España incluía un 40 por ciento de energía solar y eólica.

Lo anterior no significa que dichas energías intermitentes no deban usarse. Más bien significa que tampoco son la panacea como algunos las han querido ver en los últimos años.

anbapu05@yahoo.com.mx

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